El hambre de un perro

Por Frustracion
Enviado el 06/11/2012, clasificado en Varios / otros
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Hay que tener claro que la felicidad es discontinua, es decir, no es constante.
No hay que ilusionarse con tener una casa en la playa con unicornios cabalgando, ni tampoco tener tres hijos que nunca crezcan ni den problemas.
La vida no esta hecha para antojos de necios ni impulsivos, la vida esta hecha para la vida, valga la redundancia.
Esto no quiere decir que sea un camino de dicha y alegría, pero tampoco un camino de tristeza y decepción... es tan solo un camino, con sus montañas, cuestas, bajadas, oasis y ciudades...
La vida es como el hambre de un perro, su felicidad se mantiene mientras es consiente de que su comida será servida, pero se desvanece cuando se es saboreada y acabada, pero a cambio de ello obtiene la serenidad y es esto lo que tenemos que buscar.

l.a


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