Bórrelo todo!

Por Arturo Zegarra
Enviado el 12/03/2014, clasificado en Ciencia ficción
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- Entonces... ¿está decidido?- preguntó el gris empleado con bata blanca.

-Sí, lo estoy...-repuse- quiero borrarlo todo-

-Tendrá que firmar este documento- continuó con voz átona y una sonrisa falsa ensayada mil veces durante los cursos de formación de la empresa.

El documento era un consentimiento informado que explicaba que el borrado de recuerdos tenía algunos riesgos, desde un borrado total de los recuerdos de su cerebro, brotes psicoticos, esquizofrenia... Firmé el documento.

- No quiero recordar nada de ella, nada! ... me entiende?- insistí.

-Lo garantizamos señor- respondió el empleado mientras le indicaba la puerta.

Caminamos juntos hasta una sala blanca, cuyas paredes parecian de un cristal iridiscente.

En el centro de la sala habia una especie de sillón de dentista con un casco metálico conectado a un grueso cable.

Apareció una operaria bajita, con el pelo recogido en una trenza y la misma cara impertérrita.

-Entoncess... quiere olvidar todo sobre una persona llamda Samantha, verdad? - Aséntí- ¿es esta persona? - y me enseñó una foto.

Te la había hecho cuando estrené mi cámara nueva. Tenías una sonrisa perfecta, el cabello te caia sobre uno de tus ojos verdes mientras me mirabas divertida.

Si- dije con un nudo en la garganta.

No respondió y salió directamente por la puerta tras sentarme y colocarme el casco.

-Relájese, durará sólo unos minutos- dijo una voz por un altavoz invisible.

Quedé sumido de pronto en un cierto duermevela lleno de luces de colores que nunca supe cuanto tiempo duró.

-Ya está-  dijo la misma operaria bajita.

La verdad es que tenía cienta sensacion de perplejidad y un poco de vacío... como cuando buscas algo aque has dejado en un sitio y que no eres capaz de encontrar.

Salí la calle, estaba revisando mis mensajes cuando alguien que salía del mismo sitio que yo me golpeo la espalda sin querer.

Era una mujer alta, con el pelo rizado y largo , ojos verdes y boca grande y sensual. Me resultó muy vagamente familiar.

- Perdone- dijo-  acabo de salir de aqui y me he mareado un poco...-

- No se preocupe- contesté- yo me siento igual, es todo un poco raro...¿quiere sentarse?-

Nos sentamos en un banco cercano y estuvimos callados un par de minutos. Pero fue un silencio cómodo.

-Me llamo Michael-

-Yo me llamo Samantha- contestó ella- ¿quieres tomar un café o Cola Cao?-

Me encantaría- contesté sonriendo.

 

 

 

 

 


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