El quinto invitado Parte 2

Por Claudio Hernández
Enviado el 28/03/2014, clasificado en Terror
298 visitas

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El pasillo dejó de dar vueltas y se paró tal y como estaba 

programado, esta vez de forma automatizada. Nadie había pulsado 

el botón de parar. Las puertas se abrieron con un chirrido. 

Ahora sería el momento de cambiarse de habitáculo y estar más 

cerca todos. 

Douglas decidió seguir en su habitáculo y Emily decidió ir 

al habitáculo de Ben. Cuando hizo el cambio, las puertas se cerraron 

y el pasillo comenzó a girar de nuevo. 

-No sé cómo se llama, pero es un auténtico aburrido- se 

jactó Emily. Ben se sentía a gusto ahora, parecía como si la 

fobia a los espacios cerrados hubiera desaparecido por momentos. 

Si no pensabas en ella no te sucedía nada, por ello, 

ahora, se enfrascó en la conversación con Emily y Seth a 

través de la ventanilla. Las normas solo dejaban a dos personas 

por habitáculo y parada. 

-Yo me llamo Ben- dijo y le tendió la mano. 

-Yo Seth- dijo desde el otro extremo de la ventanilla y tendiendo 

la mano por ella. 

- Emily. 

Douglas no se presentó. Además, tenía la ventanilla del 

lado de Ben cerrada y seguía allí mirándolos parsimoniosamente, 

como si estuviera a punto de dormirse allí mismo. En silencio. 

Emily lo miró una vez más y, por estrategia propia, se guardó lo 

del topo. Douglas sería el topo. De eso estaba seguro. Y fue entonces 

cuando las luces se apagaron de repente. Parpadearon y 

volvieron a apagarse un largo y tendido rato. Todos sin ver nada 

salvo escuchar unos horribles gritos que provenían de..., vino la 

luz de nuevo, ¡Douglas! 

Douglas estaba chillando como un poseso, con la cara desencajada, 

la tez pálida y por fin los ojos muy abiertos. Por alguna 

extraña razón sus sentidos se habían despertado y para ser tímido, 

ahora sí estaba dando la nota, chillando como un crío asustadizo 

y dejando ver su defecto más acentuado. Además de tímido, era 

verdaderamente cobarde. Por lo que había descubierto allí mismo 

algo impensable para él, ya que presumía para sí mismo de no 

tener miedo de nada excepto la timidez. 

- ¡Vaya un marica!- Se apresuró a decir Emily 

- ¡Eh! Un poco de calma, por favor. No ha pasado nada- explicó 

Ben y eso que él era el que más miedo tendría que 

tener allí dentro por su fobia. 

De pronto, Douglas empezó a llorar. Y esta vez sí se apagó 

la luz de nuevo y el grito fue desgarrador durante la oscuridad. 

Después volvió la luz y el primer destino estaba escrito en el habitáculo 

de Douglas que ya se había callado. 

Tenía la cabeza girada del revés, completamente a 180 grados. 

El cuerpo seguía sentado en la silla, pero con la salvedad de 

que ahora no podían verle los ojos, ni las gafas de montura de 

hueso. Emily se echó a gritar y Seth se llevó la mano a la boca, al 

estar más distanciada no podía ver bien el cuerpo de Douglas. 

Ben, sencillamente, estaba aterrorizado, pero tenía que guardar el 

tipo. 

- ¡Cállate! Así no vamos a conseguir nada- espetó Ben. 

-Esta cámara está sellada, este maldito donut está sellado 

durante tres largas horas, ya nos lo dijeron en el casting. 

Porque no seréis uno de vosotros el topo y estáis preparando 

una sorpresa, ¿verdad?- Eran las palabras titubeantes de 

Seth, que parecía mostrar más fuerza moral entre todos. 

-¡Está muerto!- Exclamo Emily llevándose la mano a la 

boca. 

-No digas tonterías, a lo mejor es un truco de una broma pesada 

que nos tienen preparada- dijo Ben realmente nervioso. 

Mientras tanto, el pasillo seguía dando vueltas, pero podían 

pararlo ellos de forma manual. Las cámaras lo estaban grabando 

todo, pero no se vería su contenido hasta después de tres horas de 

donut. 

-Vamos a parar el disco- dijo Ben acto seguido-, entramos 

y comprobamos si es un muñeco... 

- Sí. Es buena idea. Será un muñeco- se alegró Emily. 

Seth fue quien pulsó el pulsador para que se parara el pasillo. 

Una vez hecho, los tres salieron al mismo tras abrirse las puertas 

y se acercaron al habitáculo de Douglas. Entre Emily y Seth 

empujaron levemente a Ben para que entrase primero. Ellas dos 

se quedaron atrás. 

- ¡Dios mío!- Exclamó Ben-. Es Douglas. ¡Está muerto!- Y 

salió rápidamente del habitáculo. Los tres se dirigieron al 

habitáculo, esta vez de Seth, porque estaba más alejado y de 

alguna manera se sentían mas seguros. Pero era todo lo contrario, 

ahora vendrían todos los entuertos de quién podría 

haber sido. 

Seth había estado sola en la cabina propia y físicamente no 

le habría dado tiempo de parar el disco e ir al habitáculo de Douglas. Ben estaba con Emily y, en todo momento, notaba el jadeo 

de ella cuando se iba la luz. Además, todo había sucedido muy 

deprisa. Ninguno de los tres sería el asesino. Ahora de nuevo las 

luces comenzaron a parpadear y momentáneamente se apagaron. 

El disco o donut, como le solían llamar, estaba activo con el pasillo 

rotando a ellos. Cuando regresó la luz todo seguía en orden. 

Douglas seguía en su habitáculo con el cuello partido y la cabeza 

de espaldas. 

Vamos a cogernos los tres- atinó a decir Ben como cabecilla 

del grupo. Y de pronto se fue la luz de nuevo durante unos 

pocos segundos, y notaron como un crepitar de huesos en la oscuridad. 

De pronto, algo pesado hacía que se desplomara uno de 

los cuerpos en un “clonc” contra el suelo. Cuando vino la luz, 

todo se repitió igual que antes. 


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