Punto de inflexión… ¡Exterminio! (Capítulo Dos y Epílogo)

Por Arecibo
Enviado el 11/04/2014, clasificado en Ciencia ficción
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Dos

 

Los muertos se contaban por centenares. El exterminio comenzó en los niveles superiores y una vez dentro del subterráneo se extendió con rapidez entre los miembros de la comunidad, inflamando los músculos de la garganta de los infectados hasta causarles la muerte por asfixia. Ignorando al caos que se desarrollaba a su alrededor, Yago, Sam y Abrilia velaban el parto de Inés, que dejó en las manos ensangrentadas de la muchacha una pequeña criatura que le devolvía la mirada con total tranquilidad. Cuando con un lienzo limpiaron al recién nacido, descubrieron con horror que su piel era anormalmente rojiza. No era un monstruo en el sentido exacto de la palabra, pero sí antinatural. Sam fue el que más impresionado quedó con la visión, se llevó las manos al rostro y sollozando huyó de la pequeña sala tras escupir un «es todo tuyo» al lívido rostro de su hermano, dejando tras de sí los gritos desesperados de Inés; escapando hacia una muerte segura que lo librara de aquel engendro. «Es mi hermano», fue lo único que alcanzó a decir Yago para justificar su carrera en pos de Sam, y allí quedaron las dos mujeres, contemplando hipnotizadas a aquella criatura que aún no había llorado. Y fue precisamente esa ausencia de llanto lo que llenaba la razón de las abandonadas cuando sus gargantas empezaron a inflamarse.

 

Epílogo

 

El niño lleva en el mundo poco más de una hora cuando unas manos extrañas cortan el cordón que aún lo mantienen unido a su madre. Para los invasores, él es la clave del futuro; el enlace entre su mundo moribundo y el que fuera nuestro. La Marea Roja, en la que viven con familiaridad y que fue creada en cuerpo y alma a partir de la desaparecida atmósfera de su planeta natal, terminará por diluirse, y para entonces esperan haber encontrado un medio que les permita vivir en La Tierra a partir de ese mutante adaptado a tan dispares mundos. Además, con él pretenden engendrar en las hembras capturadas una subraza de esclavos inmunológicamente adaptados. La aniquilación sistemática nunca ha sido un dilema a tener en cuenta cuando se busca la supervivencia de una especie.

Lo que los fríos cerebros extraterrestres no pudieron preveer es que la naturaleza humana de ese ser único llevaría al traste a toda aquella  operación desarrollada al detalle durante pacientes siglos. Unos ojos marrones envueltos en piel dorada se cruzará en el camino de la clave, nombre con el que se referirán al niño huérfano, negándole la razón y quebrando su destino. Lo lleva en los genes, al igual que su padre, algo contra lo que no se puede luchar. Pero eso, amigos lectores, no se debe contar en un epílogo ¿No creen? Dejemos esta historia en el dramático punto de inflexión en que la especie humana se enfrenta a su exterminio de la mano de una invasión extraterrestre. Todo lo que venga detrás... será otra historia.

 

B.A., 2014


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