Vendida

Por Dudu
Enviado el 14/04/2014, clasificado en Poesía
236 visitas

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Veo los excesos de tu vida,

alejados de la caricia y el beso.

 

Porque siempre fuiste una vendida:

 

a los cuidados provisionales de una profesión

que te daba apariencia,

a la fácil seducción del engaño

que te permitió atraparme:

 

medias de encaje,

vestido de noche,

mirada persuasiva.

 

Buscabas algo que mereciera ser

discípulo de tu vientre.

 

Luego,

dorarlo mientras crecía,

ensombreciendo mi presencia.

 

Y ahora,

me miras

y te parece que ya no me preocupo,

de tus señuelos más que conocidos,

de la joven que ha renunciado a su padre

y vuela por el camino que le indicaste.

 

Mientras,

tú,

has perdido los cuidados

de la vida útil a la convención.

 

Sin opción,

te enfrentas a la verdad:

 

buscas apoyo donde no has sembrado,

reconfortarte sobre un lecho de plumas

que solo tenías en el juego perdido:

 

hundida en el sofá de casa

mientras tu mirada se ahoga

en la lluvia tras la ventana.

 

Y me oyes,

sí,

sonreír sabiendo que Muriel

está al otro lado del teléfono.

 

Se rompe el cristal de tu orgullo

al intuir que supondrá

más de una buena caricia:

 

compañía,

beso

y entrega.

 

Ya ansío el momento de salir de casa,

pero no me precipito:

 

se cuece a fuego lento

el recuerdo de nuestro último encuentro:

 

un sencillo paseo,

cuatro miradas

y sinceras palabras vehementes.

 

Tu orgullo es traslúcido,

pero yo sé que aún no he roto

la valla de la libertad.

 

Y,

sí,

lo haré esta noche

cuando ella me recoja

en la Ronda de los Vientos

y acoja mi vida.

 

Le regalaré la caricia

que ha ansiado con desinterés,

y mi última compañía,

la de la experiencia sabia,

irá con ella.  


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