Estrella Fugaz: El fin de mi acosador

Por Azula
Enviado el 14/04/2014, clasificado en Varios / otros
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Iba caminando a la escuela cuando me percate que había dos niños en la acera contraria a donde yo caminaba, los niños vestían harapos, no dudaba que fueran pobres, comencé a pensar en que haría yo en una situación como esa, posiblemente ya habría muerto de hambre. Seguí mi camino, en todo el tiempo que dure en llegar a la escuela no dejaba de pensar en lo afortunada que era al tener a mis padres y que ellos tuvieran un buen sueldo, aunque no todo en la vida es color de rosa, yo no sufría por hambre, por un techo o por recursos necesarios para lujos, ni siquiera por las tareas de la escuela, mi único sufrimiento era “Paco”; no era el caso que yo estuviese enamorada y él no me correspondiera , podría lidiar con eso, el asunto era que el me solía acosar demasiado, era en exceso molesto; se sentaba detrás de mí y yo me cambiaba de lugar pero él me seguía, sabía que no le gustaba, solo era un capricho y jamás aceptaría ser su novia, no sabía exactamente hasta donde podría llegar su acoso.

Había escuchado rumores acerca de que había cortado a su novia justo después de que tuvieron relaciones, ya era la cuarta exnovia de la que se rumoraba eso.

Una noche de regreso a casa, sentí que alguien me seguía, una cuadra antes de llegar a casa mire atrás y lo vi a escasos metros de mí, parado justamente bajo la luz de una lámpara, me miraba fijamente; me fui corriendo a casa. Al llegar a casa mi madre notó que estaba muy agitada, me pregunto si pasaba algo, yo le dije que no era nada, en ese momento ella estaba teniendo una crisis con la empresa en la que trabajaba y no quise molestarla, se lo contaría después. Se lo hubiera contado a mi padre pero se encontraba de viaje.

Al día siguiente, no hubo un solo minuto en el día en el que no lo viera. Hubo un momento en el que sentí un ataque de miedo, escalofríos y furia, al término de una clase me susurro “serás mía”, acto seguido salió del salón.

De camino a casa me iba siguiendo de nuevo, busque algún lugar donde hubiera personas, pero para mí desgracia la calle estaba sola, solo había un vagabundo junto a un bote de basura encendido, me puse a un lado del bote de basura sin dejar de mirar por donde venía.

-Te ves nerviosa pequeña, ¿pasa algo?- me dijo el vagabundo

-No es nada, solo un pervertido que me acosa.

En cuanto terminé de hablar miro al cielo y dijo:

-Es una hermosa noche, ya viste que cielo tan estrellado, si tienes suerte podrás ver a una estrella fugaz y pedir un deseo.

Mire hacia el callejón que estaba detrás del vagabundo y vi a los dos niños del otro día, el vagabundo se dio que cuenta que los estaba mirando y dijo:

-Son mis hijos, no vayas a pensar que me los he robado.

-No, yo jamás pensaría eso.

Mire al cielo y vi una estrella fugaz, sonreí y mire hacia un lado de la calle, ahí estaba mí acosador, el vagabundo noto mi preocupación y dijo:

-Las  calles son peligrosas, si no piensas pedir un deseo mejor toma esto, es un regalo.

Me dio una caja. Volví a mirar hacia el lado de la calle y vi que Paco se iba acercando. Le agradecí el regalo al vago y me fui. Recordé que tenía un deseo y lo pedí. Me metí en un callejón a varios metros de donde estaba el vago. Abrí la caja con el regalo, era un cuchillo. Vi que paco se acercaba rápidamente, pero ya no había para donde correr, se acercó a mí y me susurro:

-Te lo dije, serás mía

Tome el cuchillo fuertemente con mi mano y le dije:

-Ni en tus sueños perra.

Acto seguido, se lo encaje en el pecho, justo en el corazón, callo en el piso del callejón, noté que dejo de respirar, supuse que estaba muerto, regrese a casa algo aliviada, pues me había quitado un peso de encima, llegue un poco tarde, mi mama me estaba esperando, le sonreí y me fui a dormir.

Al día siguiente Paco no fue, todos se preguntaban porque, fingí no saber nada de él. De regreso a casa me encontré nuevamente con el vagabundo y me preguntó:

-¿Se te cumplió tu deseo?

-Aún no lo sé.

-Pues curiosamente me encontré un boleto ganador de la lotería en mi bolsa, yo no suelo comprar ese tipo de cosas, sabes.

-Entonces si se cumplió mi deseo.

-Gracias pequeña.

Voltee a ver el callejón donde mi acosador había muerto, el vagabundo lo notó y me dijo:

-No te preocupes pequeña, ya me encargue de eso, y me molesta hacer esto pero es necesario: necesito que me regreses el regalo que te di ayer, será mejor que tú no conserves las pruebas.

Asentí y le entregue la caja con el cuchillo dentro.

-Favor por favor pequeña.

-Favor por favor, adiós.

Me fui a casa, al llegar recibí la buena noticia de que había ascendido a mi padre, la empresa en la que mi madre trabajaba quebró y nos mudamos a otra ciudad, no era tan malo, gracias al ascenso de papá podríamos seguir teniendo pequeños lujos y mama no tendría que volver a trabajar.


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