Firmamento (parte III)

Por Centaurea alba
Enviado el 22/04/2014, clasificado en Ciencia ficción
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Había pasado un mes desde aquel encuentro con Billy. Desde entonces, había recabado información suficiente sobre los 2 criminales de poca monta que aparecían en la carpeta. Sus trabajitos para Billy la convertían en una ¨soplona¨, lo que estaba muy mal visto por todos. Sin embargo, Day era muy cuidadosa a la hora de no llamar la atención. Si algún día alguien se enteraba y le pegaba un tiro por la espalda tampoco sería una gran pérdida, o eso se decía continuamente.

En la mesita de cristal reposaba el sobre de Cantoni que Billy había introducido también en la carpeta. Se dijo que no iba a involucrarse en ese asunto pero fue incapaz de deshacerse del sobre.

Vestida completamente de negro salió del apartamento. Se dirigía a uno de los suburbios de por ahí cerca a hablar con un informador. Se encontraba recabando información sobre algunos de los narcos más importantes del momento, nunca se sabía cuándo podría venirle bien tener información para vender al bando que fuese. ¿Quién eran los buenos y quén eran los malos? Dependía de las circunstancias. Había sido testigo demasiadas veces de cómo de mal podían comportarse los policías. No, no confiaba en ellos pero de alguna manera se sentía responsable de William. Billy, algún día haría que lo mataran.

Se acercó al club de alterne donde le esperaba su contacto. La sala estaba oscura, había mujeres en distintos grados de desnudez. Ignorando a todo con el que se topaba, caminó hacia  el fondo y entró por una puerta para empleados hasta un pasillo que llevaba a unas escaleras. Allí estaba su hombre, no se daban los nombres, y si él se lo diera solo podría esperar que fuera uno de los tantos que tendría para evitar que cualquiera pudiera seguirle la pista.

-          Hola, preciosa – le dijo el individuo.- Supongo que has traído lo que te pedí.

Ella le pasó una bolsita.

-          Es el nuevo refinamiento que están haciendo las pandillas del sur. Dicen que es mucho más adictivo y me ha costado un buen pico.

El tipo abrió la bolsita y olió dentro.

-          Mmm. Sí, has cumplido. Escúchame bien porque es lo único de lo que me he podido enterar. Se habla de un nuevo cártel de la mafia que se dedica al tráfico de mercancías varias. Parece ser que se originó en algún lugar de Salvation pero se mueven continuamente o lo parece.

-          ¿O la parece? ¿Eso qué significa?

-          Son las palabras del tipo que me lo comunicó. Hablar de esto es terriblemente peligroso, preciosa. Te aconsejo que te olvides de ello y vuelvas a casita como una niña buena.

-          ¿Te crees que estoy para bromas?- Day sacó su pistola y apuntó al vientre del tipo.

-          ¡Oye, ten cuidado con eso! Esto no es lo que acordamos- dijo terriblemente alterado.- Te he dicho lo que he podido conseguir.

-          Pues no es suficiente.

-          Te puedo poner en contacto con mi informador. Pero tendrás que ir a verlo.

-          ¿Tu informador?

-          A mí no me quiso decir más, tal vez tú tengas más suerte. Acaba de regresar a Marte y es un norumo. Más no puedo hacer.

 

Tras conseguir los datos suficientes para encontrar a Nikta, el norumo, Day volvió al apartamento para meter en un bolso mudas para un par de días.

Los norumos eran una especie propia de Marte. Gran sorpresa se llevó la raza humana al descubrir que realmente no estaban solos. No eran los únicos alienígenas conocidos pero sí unos de los más pacíficos, pues no se mostraron hostiles cuando los humanos establecieron colonias en su planeta e incluso compartieron sus conocimientos. Al final iba a tener que viajar a Marte.

¡Maldita sea! Después de tanto tiempo…   


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