Las apariencias engañan (22ª parte)

Por Clair de Lune
Enviado el 24/04/2014, clasificado en Amor / Románticos
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El silencio reinaba en el coche, todo lo ocurrido se les escapaba de las manos y cada cual intentaba asimilarlo a su manera, mientras Carlos conducía en dirección al monte de los suspiros, debían recoger la moto de Javi.

-        Gracias por acompañarme – dijo Javier bajándose del colche – Sé que si hubiera ido solo ahora tendría problemas.

-        No me des las gracias Javi, Lucía es mi hermana y las ganas de darle una paliza a ese cabrón a mi tampoco me las quita nadie, pero no hay que actuar en caliente, mejor hacer las cosas bien. – contestó Carlos enfático.

-        Tienes razón, aunque no se si yo pueda controlarme si me lo vuelvo a cruzar, me siento tan culpable… tendría que haber sido mas rápido, esto no habría pasado si le hubiera parado los pies a tiempo – dijo Javier afligido.

-        Javi, no podías saber que pasaría esto.- contestó Carlos, intentando tranquilizar a su amigo.

-        No lo sabía, pero sí sabía que no pasaría nada bueno, sólo espero que tu hermana se recupere, de lo contrario… no lo puedo ni pensar Carlos, ha estado a punto de morir… - dijo Javier intentando contener su emoción.

-        Hemos estado apunto de perderla – dijo Carlos -  espero que nos de la oportunidad de hacer las cosas bien a partir de ahora,  creo que la hemos cagado mucho, todos tenemos la culpa de lo que ha pasado y me pongo a mi el primero, no he sido consciente del daño que le he podido hacer con mis bromas y chorradas hasta hoy.

-        Tienes razón – contestó Javier cada vez mas emocionado- yo el que mas. He sido un auténtico idiota y no me perdonaré si… - Javier no puede seguir hablando, solo pensar en las consecuencias de la enfermedad de Lucía le aterra.

-        Javi, no pienses en eso, por favor, eso no va a pasar y punto – Dice Carlos intentando disimular su propio miedo pero sin conseguirlo – Mi hermana tiene que salir de esta sea como sea.

 

Al llegar al monte de los suspiros, encuentran la moto de Javier donde la había dejado, tirada sobre unos matorrales, los amigos la levantan de donde está, Javier se monta y se despide de su amigo.

-        Carlos, yo voy al hospital, le prometí que estaría allí todo el tiempo y ya he roto mi primera promesa. – Dice Javier apretando la mano de su amigo.

-        Tranquilo, no hemos estado fuera nada y creo que hasta el medio día no dejarán entrar.

-        Lo sé… pero no quiero estar demasiado lejos – añade Javier sonrojándose.

-        Tío, sospechaba que te gustaba algo… pero me doy cuenta que nos has tenido bien engañados a todos.- le dice Carlos dándole un pequeño empujón amistoso.  

-        No te creas, hace meses que huyo de Bego… ella es la única que sabía y no porque yo se lo contara, se empeñó en que hablara con tu hermana o que hiciera algo… tal vez si la hubiera escuchado en vez de huir de mis propios sentimientos, esto no habría pasado, he sido un auténtico gilipollas – dice mirando a su amigo con complicidad.

-        Venga, no te flageles mas, ha pasado y ya no lo podemos cambiar, no sirve de nada que te culpes de todo y vete que al final no estarás a la hora de visita- contesta Carlos animando a su amigo a marcharse.

-        Tiene razón, me voy, te veo luego – Dice Javier poniendo la moto en marcha y alejándose poco a poco.

-        Luego te veo- contesta Carlos, despidiéndose con la mano y pensando en lo ciego que ha estado todo este tiempo.

 

Javier iba por la carretera, se dirigía al hospital ensimismado en sus pensamientos, cuando nota que el teléfono le está sonando, intenta ver quien lo está llamando y ve en la pantalla el nombre de “Carmen” El corazón le da un vuelco y decide no cogerlo, tiene que llegar lo antes posible al hospital. 


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