Me deje violar 1

Por Rusalka
Enviado el 03/05/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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Jonathan, el de mi clase, era el hombre que desde hacía mucho tiempo me había interesado, tenía físicamente todo lo que me encantaba de un hombre, era alto, delgado y fornido, voz varonil, grandes manos, básicamente el sueño erótico de toda mujer, y yo, pues, a decir verdad me considero bastante atractiva, soy blanca, alta, delgada, cabello muy largo, caderona y gracias al spinning también nalgona. La ventaja de estar así es que puedo seleccionar al hombre que quiera, la desventaja es que recibes acoso a cada rato.


Como él tenía novia, rara vez podía acercarme a ese hombre, siempre que sabía que íbamos a tomar clase juntos me ponía mis jeans entallados y me vestía algo coqueta para la ocasión, el problema es que su novia siempre estaba ahí cerca. No lo dejaba sólo, ya se imaginaran por qué. Sin embargo un día que ella no estaba cerca noté como este hombre me estaba comiendo con la mirada.


En vacaciones, mis padres salieron fuera una semana así que me dejaron completamente sola en la casa si les prometía que sería niña buena. A decir verdad instintivamente y sin pensar le comenté algo como “ahh pasaré la noche solita en mi casa”. Inmediatamente me dijo que iría a visitarme para ver una peli.


Cuando el día llegó y antes de que llegara cuide de arreglarme el cabello, ponerme mi ropa interior más sexy, la blanca con encaje que está lindísima, una faldita cortita azul que llegaba a mis muslos de esas que si te llega el viento te la levanta todita y me puse un perfume de rosas.


Cuando llegó (muy noche), inmediatamente empezó a escanearme con todo mi cuerpo, de algún modo al ver como sus ojos me disfrutaban, me humedecía un poco, nos sentamos en el sofá a platicar. No sé si era muy respetuoso, pero al menos si me trató como un caballero, guardaba sus distancias. Hasta que me pidió que fuera su novia y yo le dije algo como “no estoy segura…” o algo así.


La plática que siguió fue en torno a eso, o tonterías que no recuerdo. De vez en cuando yo me paraba del sofá para ir a la cocina para servirle algo de beber ir al baño y notaba perfectamente como sus ojos me comían con la mirada. Aunque no lo crean yo era una niña buena y para este entonces yo sólo tenía la inocente intención de pasar un rato con él, quería darme a desear, nunca planee lo que pasó. Él estaba muy delicioso, traía una de esas playeras que resaltaba su atlética figura, realmente es mi tipo de hombre.


Vimos una película, así que el tiempo pasó, pasó muy rápido y ya eran como las dos de la mañana, observaba claramente que a veces se volteaba para verme. Me encantaba ver cómo me deseaba.


-Ya no puedo irme a esta hora-Dijo - Es muy peligroso, déjame quedarme en tu casa.


“Este hombre me quiere cojer”, pensé. Pero se la pondría más difícil aún, dormirá en mi propia casa y se iría sin follarme, así me deseará más. Al menos eso pensaba en esos momentos. Ahora pienso que realmente mi subconsciente quería otra cosa. Porque de algún modo el pensamiento de tener a un hombre como él para mi solita en esa casa ya me estaba poniendo un poco acelerada. Así que Después de tanto insistirme le dije que sí.


-Está bien, pero dormirás en el sofá.


Y así fue, yo me fui a mi recamara y un momento después escucho unos pasos se acercan hacía mi recamara, entonces comienzo a desvestirme lentamente fingiendo que no notaba su presencia detrás de la puerta, primero me quito las botas… luego me saco la blusa con cierta dificultad hasta que finalmente quedo únicamente con mi sostén y mis sexy pantis. Estoy segura de que me vio, porque dejé una abertura pequeñita de la puerta. Al verme en ropa interior en el espejo me preguntaba cómo es que era posible que dejara dormir a un hombre en mi casa estando yo sola.


Deje una luz tenue en mi recamara y me acosté boca abajo sólo con mi ropa interior y mis calcetas de rallas. Estaba segura que en cualquier momento él abriría la puerta. El sólo hecho de pensar que sus grandes manos tocaban mi cuerpo me humedecía por dentro. Incluso el sentimiento de sentirme observada con lujuria. Estaba muy emocionada.


Pero el tiempo pasó y no vino, así que salí de mi recamara a ver que ocurría. Al parecer me había precipitado, desde arriba pude observar cómo estaba recostado en el sofá, creo que estaba dormitando, estaba con su ropa interior así que silenciosamente baje las escaleras y lo observe un poco más de cerca, no se dio cuenta cuando baje, pero pude contemplar algo que me dejó con la boca abierta. Camine hacia él movida por mis instintos.


¡Oh por dios! ¡Está buenísimo! su paquete era enorme. Cada parte de él… no sé si me estaba viendo, creo que no, porque si me viera así en paños menores seguramente me violaría sin pensarlo, yo me estaba humedeciendo por completo.


Pero me empecé a sentir como una zorra que va hasta el macho a darle todo. Así que subí por las escaleras pisando fuerte para que notara que estuve ahí. Estoy segura que se dio cuenta porque escuche que se movió. Entré a mi recamara, dejé la puerta casi cerrada y me tumbé nalgas para arriba fingiendo que estoy dormida, pero la verdad es que mi corazón latía aceleradamente, no podía dejar de pensar en todo su cuerpo, ni podía dejar de imaginar cómo se sentiría su verga follando mi vagina. Estaba calientísima.


Y por fin escuché como la puerta se abría lentamente, mi cuerpo ya funcionaba solo, porque al escuchar eso creo que mi conchita se empapó aún más, soy muy imaginativa y me imaginaba la escena de el en sus boxers a punto de estallar por tan largo bulto caminando lentamente hacia mí. Lo primero que sentí de él fueron sus cálidas manos en mi pantorrilla, como descubría mi calceta y jugaba con ella, después fue subiendo sus manos hasta mis muslos, tuve que esforzarme ampliamente para no moverme, especialmente cuando tocó demasiado arriba.


Se quedó ahí un rato. Afortunadamente aún no pasaba por mi vagina toda jugosa, creo que pensaba que estaba dormida sino ya me hubiera empalado, o eso creía. Después acarició mi gran trasero y subió sus manos hacia mi espalda, la verdad es que estaba tan concentrada en todo lo que me hacía que no me fije si estaba gimiendo o no, incluso si pensaba que seguía dormida, él sólo seguía tocándome y derritiéndome la concha con sus caricias, no sé si se dio cuenta, pero levante instintivamente un poco mis pompis, preparándolas para él.

(continuará...)


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