Las cosas por su nombre

Por ManoloBetico
Enviado el 01/05/2014, clasificado en Reflexiones
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Desde que las insignias se llaman pins, los maricones gays, las comidas frías lunchs ylos repartos de cine castings, este país no es el mismo, ahora queremos ser muchísimo más moderno. 

Antes los niños leían tebeos en vez de comics, los estudiantes pegaban póster creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business, y los obreros, tan ordinarios ellos, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del tupper-ware.

Antes hacíamos gimnasia, ahora no,……ahora se hace aeróbic, incultos de nosotros. 

Nadie es realmente moderno si no dice cada día cien palabras en inglés. Las cosas, en otro idioma, nos suenan mucho mejor. 

Evidentemente, no es lo mismo decir bacón que panceta, aunque tengan la misma grasa, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap...

 Desde ese punto de vista, los españoles somos modernísimos o fasions. 

Ya no decimos bizcocho, sino plum-cake, ni tenemos afinidad por alguien, si no feelings.

Sacamos tickets, compramos compacs, comemos sándwiches, vamos al Púb. 

Practicamos el rappel y el raffting,… en lugar de acampar, hacemos camping y, cuando vienen los fríos, nos limpiamos los mocos con kleenex. 

Esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y han mejorado mucho nuestro aspecto. 

Las mujeres no usan medias, sino panties y los hombres no utilizan calzoncillos, sino slips, y después del afeitado se usa after shave, que deja la cara mucho más fresca que el tónico. 

El español moderno ya no corre, porque correr es de cobardes, pero hace footing; no estudia, hace masters y le cuesta mucho aparcar por eso siempre acude a un parking.

 El mercado ahora es market; el autoservicio, es el self-service; el escalafón, el ranking y el representante, el manager. 

La gente importantes son vips, el auricular  es walkman, los puestos de venta stands, los ejecutivos yuppies; las niñeras baby-sitters, o  nannies.

 En la oficina, el jefe esta siempre en un meeting con  la public-relations, mientras la assistant envía mailing y organiza training; luego se irá al gimnasio a hacer gim-jazz, y se encontrará con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna top-model amante del yogurt light y el body-fitness. 

El arcaico aperitivo ha dado paso a los cocktails, y en la comida campestre donde te artabas de bistec, ahora tomas roast-beef que, aunque parezca lo mismo, engorda mucho menos que la carne.

 Los programas de entrevistas, son magazines. El  presentador repite muchas veces la palabra OK y presenta un show, bien distinto, como sabéis, del anticuado espectáculo.

 Si el show es heavy y tiene morbo es  un reality.

Ya no se ponen anuncios, si no spots que, aparte de ser mejores, te permiten hacer zapping. 

Estas cosas enriquecen mucho. 

Pero para ser pijos del todo, y quitarnos el complejo tercermundista que tuvimos en otros tiempos, sólo me faltaría que alguien saliese en TV, y con acento americano, dijese las tres únicas palabras que el español ha exportado al mundo: BOINA, BOTIJO Y SIESTA.

Tenemos que predicar con el ejemplo y hablar más nuestro idioma que es mucho más rico, porque tanto anglicismo nos confunde,… sin ir más lejos, después de haber reflexionado sobre todo lo escrito, no sé si lo que tengo es stress o es que estoy hasta los cojones. 


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