La suerte favorece a los valientes

Por RafaCarvalho
Enviado el 15/11/2012, clasificado en Terror
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Una noche como otra cualquiera estaba yo en la plaza con mis amigos, hablando de chicas de nuestros ídolos de cómics y demás, No recuerdo exactamente como surgió el tema pero Pedro y Juan se encararon para ver quien era mas valiente de los dos y para ello Pedro le propuso una apuesta a Juan.

-Si eres capaz de ir al osario del cementerio y traer un hueso, te dare todos mis tebeos del capitán trueno.

Juan no dudo en aceptar el desafió y puso en marcha su hazaña pero Pedro le tenia deparado una sorpresa, se apresuraría para llegar antes y así poder asustarlo y que rehusara de su gesta. Recuerdo que Juan no lo tenia muy claro pero por el pequeño honor inocente de un niño, saco la valentía de sus héroes favoritos, así pues camino hasta el cementerio donde Pedro le esperaba detrás de la hermosa verja que decoraba las puertas del cementerio y que impedía con dificultad la entrada a los asaltantes de tumbas y vagabundos que buscaban un resguardo para dormir en los nichos vacios. 

Cuando Juan llego se dispuso a saltar la verja y lo hizo, pero Pedro le estaba esperando pues al estar ya Juan en lo alto de la verja y con su cuerpo casi dentro del cementerio Pedro le cogió de la pierna y con una voz grabe le dijo;

-¿Donde vas tu a molestar a los muertos?

Pedro salio corriendo para evitar que le descubriera por las carcajadas que se le escapaban por su gran y sutil broma, este vino a la plaza donde estábamos los demás esperando y nos contó lo ocurrido como Juan hacia temblar la verja por el miedo que le inundaba y como el le soltó ese tremendo susto, nosotros también nos echamos a reír pues pensábamos que seguramente se habría cagado encima. Después de un rato Juan seguía sin aparecer pesamos que se habría ido a su casa muerto de miedo con lo cual nos dirigimos hacia ella, al llegar preguntamos a su madre por el pero ella ya preocupada nos dijo que pensaba que estaria con nosotros, ya confusos por su paradero nos apresuramos a buscarle por otros rincones del pueblo pero no aparecía.

-Juan! Juan! ¿Donde estas? Juan!

Ninguna de nuestras llamadas hallo respuesta alguna por lo que decidimos volver al cementerio con la espantosa y horrible sorpresa de que Juan estaba allí, colgado de un pie sobre la verja, tan tieso y frío como los hierros de esta. Muerto ante las oscuras puertas de la necrópolis, Pedro junto con su inocencia habia sido por una noche la mano de la enigmatica muerte.

(Escrito por RM)


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