LA RABIA - El Chantaje.

Por piedradragón
Enviado el 08/05/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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Aturdido por las confesiones de Edu, caminaba por la calle con dos sensaciones encontradas. La primera, ese halo de misterio que últimamente cubría todas las experiencias de su amigo. La segunda, y la que más le seducía, era la gran suerte de tener una mujer en casa con la que podía disfrutar y al mismo tiempo le enseñaba como debía comportarse para no “meter la pata”.

Al entrar en su casa – normalmente no había nadie a esas horas – se topó de bruces con Adela, que le movía una carta de un lado a otro diciéndole: “Es de tu padre y quiere verte lo antes posible”.

- ¿Qué tripa se le habrá roto? ¿Si lleva años sin preguntar por mí?

- Dice que quiere verte, que necesita hablar contigo y aclarar su comportamiento.

- Tenéis que aclararme tanto los dos.

- Rami, yo no hago nada más que seguir sus instrucciones.

- No, si como niñera despegada as cumplido a la perfección. ¡Pero no te preocupes que ya estoy acostumbrado! – Rami, no sabía porque le había dado esa contestación, o quizás sí. Y se fue a su habitación.

Estaba cansado y harto iba a entrar en la Universidad y todo el mundo que había a su a alrededor tenía otra vida llena de emociones y experiencias, ligues, amigas, adorables primitas que hacían las vacaciones especiales, e incluso algunas amigas maduritas que tenían sus madres, hasta tías lejanas que eran una caja de sorpresas. – Esta claro que eso es lo que contaban sus compañeros del Colegio -. Pero él que tenía una “niñera” a la que a veces la llamaba “mami” y que llevaba cuidando de él tantos años como no había visto a su padre, que no recordaba percepción alguna sobre su verdadera madre, además de que nadie, ni incluso sus abuelos le daban explicaciones sobre lo sucedido, aparte de todo eso, había tenido el “placer” de ver desnuda a su cuidadora. (Ver el relato del 21-6-2013, titulado LA RABIA – La Decepción). Que guardaba aquella filmación como oro en paño, pues desde ese día la fijación con Adela, era hasta cierto punto enfermiza.

Su relación con ella no era muy fluida, se limitaba a cuidarlo por imperativo legal y económico, aunque a veces un beso de buenos días que Rami, aceptaba con interpretación distinta. Pero la cosa se agudizaba, porque él sabía de sus andanzas erótico festivas con sus amigos y amigas, e incluso con compañeros y compañeras de su antiguo trabajo, al margen claro está, de los asuntillos de Eugenia y Lina. Y la pregunta era siempre la misma, ¿Y por qué yo no? ¿Sería por respeto, por miedo a ser despedida, por asco? No lo entendía y siempre le quedaba esa incógnita. Estaba decidido a chantajearla con la película. 

Habían pasado algunos días desde la recepción de la primera carta, cuando Adela, le anunció la segunda que llevaba instrucciones específicas, les enviaba billetes de avión con fecha determinada y algunos consejos para que compraran determinados artículos y ropa que iban a necesitar.

- ¿A pero tú también vienes? Creía que tu cometido había terminado.

- ¿Por qué dices eso? Me dejas helada.

- Adela, por mí no irías, es más, cuando este delante de mi padre, no te lo voy a poner fácil, me has cuidado solo por dinero, viviendo tu vida de la forma más generosa posible, y yo solo era un trabajo para ti con un horario de oficina.

- Eso que dices no es verdad, te he tratado con mucho cariño y creo que lo he demostrado, siempre pendiente de ti y tus necesidades. Me haces mucho daño.

Rami, la cogió por el culo y empujándola hasta su habitación la dejó delante del ordenador, le encendió y busco las filmaciones que tenía de ella en los encuentros con Lina y Eugenia.

- ¡Cerdo! Hijo de…

- Eso es lo que quiero, sino se lo enseñaré a mi padre. Aún estas a tiempo de arreglarlo, y seré para ti un apoyo incondicional. Adela, desde ese día y desde que descubrí tu trasero –el mejor del mundo- tengo contigo una obsesión que raya la anormalidad, espero que sepas negociarlo, que no te va a ser muy difícil, según tu currículo.

- ¡Cerdo más que cerdo!

- Si, pero así están las cosas. – Y la empujo suavemente a la puerta, no sin antes decirla. – Sería bueno que te pusieras ese batita tan corta para enseñarme las bragas solo con alzarte, solo como prueba de una buena negociación.

Se acercaba el día del viaje y las cosas seguían estancadas, Rami, no consideraba que él fuera quien tuviera que mover ficha, tanto era así que no paraba en casa, solo para las comidas y dormir, los últimos días de colegio y las conversaciones con Edu, eran su entretenimiento. Pero esa tarde ya anocheciendo entro en casa y oyó ruidos en el salón, al abrir la puerta Adela, medio desnuda estaba sentada en las piernas de un hombre que la acariciaba los pechos con una mano y con la otra le agarraba el culo sin contemplaciones.

- Ven querido que hoy vas a ver a una Adela, en todo su esplendor – le dijo, y a continuación poniéndose de rodillas entre las piernas del hombre, le cogió la verga metiéndosela en la boca.

- Has visto chaval, que cariñosa es, seguro que a ti te hace cosas mejores – riéndose a carcajadas.

- Espera que aún no lo has visto todo, hoy vas a tener una clase magistral, – le dijo un segundo desconocido que le cogió por el cuello y le sentó en una silla en el medio del salón.

Rami, sintió que la boca le sabía a sangre, jamás había padecido una humillación como aquella, estaba clavado en la silla hipnotizado, horrorizado, y al mismo tiempo se estaba excitando. El segundo desconocido se acercó a ellos y levantó a la mujer poniéndola con el culo en pompa, la acercó el miembro al sexo y sin más lo introdujo dando fuertes empujones. Adela gemía, reía y gritaba como si no hubiera otra cosa en el mundo.

Hicieron otros numeritos más hasta que ellos se corrieron en su boca, luego Adela, les sonrió besándoles con satisfacción.

-Has visto niñato lo buena que soy – y se acercó a Rami, dándole una bofetada que le hizo girar el cuello – ahora me voy a poner la batita para que me veas las bragas, cerdo, hijo de…

- Bueno ya está bien, creo que se ha enterado de la lección – le dijo uno de ellos.

“No lo sabes tú bien”, dijo Rami, para sí. “No sabes bien lo que me habéis enseñado”- y se marchó a su habitación entre las risas del trio.

Continuará…

      


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