El cliché del elevador (2 de 2)

Por J-Lu.
Enviado el 19/08/2014, clasificado en Adultos / eróticos
20773 visitas

Marcar como favorito
Relato patrocinado por:
MiPlacer.es - tienda erótica orientada a la sexualidad femenina
Envíos rápidos y discreto a España Peninsular. Asesoramiento, buenos precios. Compra con seguridad y confianza.

[...] Estaba aterrada cuando él metió dejo de lamer mi 'conchita que estaba súper que húmeda' y se chupo dos dedos con fuerza y me volvió a preguntar en un tono ronco:

—¿Te han culiado?.

Esta aterrada cómo iba contestar esa pregunta cuando él me metió sus dos largos dedos que ahora estaban mojados con su propia saliva en mi 'anito'...

—Mmmm... —Recuerdo que jadee mientras él volvía a pasarme su lengua sobre mi conchita y succiono tan rico, que me corrí en su boca a los pocos sentidos. Estaba excitadísima, nunca había experimentado un 'orgasmos tan rico' y este hombre se atrevió a endurecer su lengua y me la metió hasta el fondo... Grité de nuevo y más porque él seguía masturbándome analmente son sus dedos y con su lengua me hacía maravillas, no podía creer que me corrí en cuestión de segundo.

—¡Qué zorrita tan rica!— Me dijo él al sacar su lengua y relamer sus labios. Él no se desvistió y apenas lo podía ver pero escuché como se bajó el cierro, estaba tan excitada y más cuando él me dijo—: ¿Te lo meto?...

Apenas y pude palpar ese pene tan duro, él no dejaba de meterme sus dedos (ahora tres) en mi ano. Yo estaba tan excitada como aterrada.

—Solo la puntita... —Me susurró al quitar sus dedos de mi ano, ya estaba dilatado pero yo estaba aterrada, nunca lo había hecho por atrás y él me dijo—: Cálmate... haré algo que te va gustar... Cuando me di cuenta me había virado, él tipo era muy fuerte y me puso en cuatro. —¡Qué rico culo tienes! —Me dijo mientras restregó su verga que estaba parada entre la raja de mis nalgas, lo que estaba haciendo me estaba volviendo loca pero tenía miedo que fuera brusco y terminara desgarrándome, tanto miedo tenía que no me di cuenta cuando él acercó su cara a mis nalgas y luego de darme un mordisco que me hizo gritar (realmente me gusto) me lamió el 'huequito', yo me quedé sin palabras...

—¡Qué rico culo tienes, mami! —Ahora intentaba alcanzar una de mis tetas que estaba al aire— Te lameré el culo como te lamí la conchita. Vas a pedir a gritos que te la meta...

'Maldito desgraciado' Pensaba yo, él tipo estaba jugando conmigo, lo peor era que mi conchita se ponía muy húmeda de nuevo, y el tipo me empezó a lamer el ano como si estuviera saboreando algo muy ricos, no descuido mi conchita porque con uno de sus dedos largos empezó a masajear mi 'clítoris'... me sentía como la misma zorra, le estaba entregando lo que por año me negué de darle a mi novio.

No sé qué tanto me chupo y me masturbo pero me corrí de nuevo, estaba cansada y jadeando, mi ano se había dilatado un poquito más cuando de pronto sentí un gran dolor, el hijo de puta me metió su verga hasta la mitad, eso de hasta la puntita es pura mentira, mierda!!!! Lloré del dolor, el hijo de puta se río y empujo con fuerza... Yo quería gritar y decir que se detenga que me estaba haciendo mucho daño pero se acomodó de tal manera que yo quede sentada a espaldas de él con el abrigo casi abajo, ahí se me ocurrió sacarlo, él no se movió mientras me ayudaba a quitarme las prendas, hijo de puta, él estaba casi vestido y yo en pepas... Iba relajándome poco a poco porque esa huevada me ardía y me cogió uno de mis senos con algo de fuerza mientras que con su otra mano se atrevió a piñizcar el clítoris, me hizo doler pero al segundo experimente un raro placer, que inconscientemente apreté el ano y eso le hizo soltar un gemido que me excito mucho. Ahí estaba yo, adolorida, desnuda sobre un desconocido que me penetraba por detrás pero que no dejaba de jugar con mi conchita, los segundos pasaron lentamente porque yo me movía muy lento en forma circular, esa verga gruesa y larga que tenía metía en el culo me dolía.

—¡Qué rico culo, mami!, ¡vamos pequeña...así!, ¡muévete!... —Eras tres únicas frases que dijo mientas iba alternando sus toques con mi conchita me estaba poniendo muy cachonda, claro el dolor estaba ahí pero yo estaba experimentando un extraño placer, como el tipo estaba espalda me mordió el cuello y me araño el seno izquierdo, me sentía como una zorra en todo su esplendor porque jadeaba de lo rico que la estaba pasando, no sé en qué momento empecé a moverme con más fuerza, claro en forma circular y ese hombre empezó a gemir y se notaba que estaba sudando, su transpiración mezclado con su perfume tan varonil sabía que era cuestión de segundo que me corriera por otra vez.

—¡Hay alguien ahí!... —Ese grito nos sorprendió, finalmente los cabrones, porque no puedo pensar en otra palabra habían llegado a nuestro piso para decir—: ¡Si hay alguien ahí dígalo!... Esto se va demorar una media hora más...

'¿Había pasado media hora?' OMG! Casi me da algo. El tipo me piñizco el clítoris y me tapo la boca cuando escuché que dijo:

—Si estamos encerrados aquí... hace mucho calor.

—Es voz... —Se escucharon murmullos de otro lado.

—Arreglen esto de una vez, ¿lo pueden hacer?

—Sí señor, nos daremos prisa...

Me quedé perpleja este hombre hablaba con autoridad.

—Mami sigue moviendo ese culo rico que tienes —Me dijo mientras empujo su verga hasta lo más profundo que le daba, debo decir que me saco un grito porque eso no era gemido pero recordé que del otro lado estaban los de mantenimiento.

—Tenemos que terminar con esto... —susurré en un tono bajo, realmente tenía miedo que abrieran el ascensor y me encontraran desnuda y enculetada. OMG! Aunque lo estaba disfrutando a pesar del dolor que sentí iba morir de la vergüenza si me encontraban así...

—Sigamos culiando mami —dijo en su tono tan ronco que yo me estremecí—, mira lo mojada que estas...

Ese hombre sabía cómo dominarme porque me tocó el clítoris de nuevo que me hizo gritas de placer mientras yo sin darme cuenta ya me estaba moviendo de forma circular, ¡¡¡Qué rica verga tenía ese hombre!!!

—Así mami, gime... Mira que eres una puta, ¡¡¡qué rico culo tienes!!!

A cada frase apretaba más al ano y él gemía de placer, seguía doliendo y sabía que no me iba poder sentar al día siguiente, pero me valía... El tipo me estaba culiando tan rico que el riesgo valía la pena.

¿Fin?


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... MiPlacer.es
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com