Cuarto Universitario

Por Taciturno
Enviado el 22/05/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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Las clases en la universidad se ponen cada vez más pesadas. Solo nos queda un año para terminar la carrera, ahora es cuando más esfuerzo debemos hacer.

Aunque algunas clases son aburridas, no puedes dejar de pensar en tus responsabilidades por cumplir. Sin embargo, esto no lo soportaría si no fuera por ella. Sus palabras son las baterías de mi alma, cuando estoy con ella todo es más fácil. Cuando poseo su cuerpo todo es mágico. Tengo la fortuna de que compartamos el mismo apartamento, aunque estamos en habitaciones separadas…

Aquella noche caí rendido en mi cama, había adelantado todos mis deberes y responsabilidades, pero  eran altas horas de la noche cuando sentí su presencia, me despertó el suave toque de su piel, sentí como ella se metía en mi cama… solo la abracé y ella se acurrucó en mi regazo…

La madrugada era cálida, nuestros cuerpos abrazados en la cama. Es hermoso despertar a su lado. Observé como ella despertaba, abría lentamente sus ojos, mientras los míos recorrían su cuerpo que estaba cubierto por la suave sábana. Nos miramos y la sonrisa fue mutua, acerqué mis labios a los suyos. Un pequeño roce fue convirtiéndose en un beso, y después a un concierto de labios demostrándose deseo.

Acercamos nuestros cuerpos, la abracé por la cintura, mis dedos bajaban por su vientre y sentían el perfecto encaje de su lencería color rojo.

Entrelazamos nuestros dedos y los besos dejaron de ser simples gestos de cariño, para ser la llave al país del placer.

Ella se subió encima de mí, la tomé de sus caderas y sus manos se posaron en mi pecho. Comencé a recorrer su piel con la yema de mis dedos, empecé en su espalda y seguí bajando por la línea de su columna, llegué a sus redondeces y con mis uñas pellizqué sus piernas.

Le di una vuelta, de tal forma que quedó debajo de mí, besé su cuello, mordí su oreja y le susurré: “te deseo”… fui besando la parte superior de sus pechos, desabroché su sostén, y liberé sus senos. Lentamente recorrí con mi lengua sus atributos de mujer, saboreando el contorno… llegué a sus pezones que estaban poniéndose duros y los mordí suavemente, ella soltó un gemido y su cuerpo comenzó a estremecerse…

Después comencé a besar su vientre, disfruté su ombligo, llegué al contorno de sus caderas. Recorrí sus piernas y mordí sus muslos. Llegué a sus pies y disfruté posar mi lengua en su curva, mordía cada uno de sus dedos y le hice cosquillas… luego mordí su ropa interior y con ayuda de mis manos se la quité… seguí con la parte interna de sus firmes y preciosos muslos, llegué a su intimidad y hundí mi lengua, disfrutando de su aroma, gozando del sabor de su néctar, mis manos de aferraron a su cintura, ella gemía, su cuerpo se estremecía y abrazaba mi cabeza con sus piernas, como aprisionándome, mientras mis labios se entendían con su feminidad…

Ella me detuvo, me acostó y comenzó a besarme, me sonrió, beso mi cuello y enredó sus dedos en los vellos de mi pecho, luego lo arañó y con besos se dirigió a mi abdomen, luego me quitó el bóxer…

Observó mi miembro, lo tomó con sus manos y comenzó a regalarle caricias, después fue lamiéndolo suavemente, lo metió a su boca, el placer era inmenso, sus labios lo apretaban generosamente, ella me miraba directamente a los ojos con una sonrisa, su lengua recorría cada pliegue de piel, y sus dientes hacían pequeñas mordidas en el contorno…

Ella me llevó al borde de la cama, me sentó. Comenzó a enseñarme su cuerpo y a moverlo en un suave compás, después se dio vuelta y se sentó en mi miembro… la empalé en su retaguardia, la tomé por la cintura y ella acariciaba su senos, comenzó a oscilar sus caderas, de adelante hacia atrás, adelante atrás, adelante, atrás… sus glúteos chocaban con mi pelvis en cada sacudida, ella gritaba y yo gemía…

Después de ella se detuvo, me llevó al centro de la cama, me sentó y me montó… su feminidad comenzó a deslizarse lentamente sobre mi miembro, los dos gemimos a la vez… ella movía sus caderas de manera frenética, incrementó la velocidad, yo la sostenía de las caderas, era hermoso ver sus senos saltar, ella ponía una mano en mi pecho y con la otra removía su cabello. Entraba en su cuerpo, ambos disfrutábamos eso, nos mirábamos directamente, la respiración se aceleraba… juntamos nuestros cuerpos, acerqué mi boca a sus labios y nos fundimos en un beso… el orgasmo estaba por llegar, me aferré a su cuerpo, las fuerzas abandonaron nuestras almas, la inundé con mi semilla… es hermoso ver su cuerpo extasiado, cubierto por una fina capa de sudor que brilla con la poca luz de los rayos del sol que atraviesan la cortina de la ventana… sentirla, oler su aroma, tocar su piel, es… es realmente hermoso…


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