Gregorio France

Por Nico
Enviado el 23/05/2014, clasificado en Reflexiones
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Desde donde nadie tiene la verdadera certeza de comenzar su otra vida, desde ahí les relato yo una historia que me gustaría que ustedes o nadie interprete a su modo de filosofar la vida (para los que creen que se pasa a otro mejor y para los pesimistas que la creen pura imaginación universal).

El Caos

Todo comenzó con un cigarro, Gregorio lo enciende con total tradición, como tantos miles de otros en su vida, pero esta vez no fue tan común. El encendido inicio una leve llama, al principio el temor se adentro en ese baño donde el reflexionaba sus reflexiones, luego imágenes por su cerebro empezaron a esparcirse por la habitación, todas orientados a una gran explosión, provocado por los fabricantes de estos tabacos. Que según sus ideas irracionales "le habían puesto una bomba". 

Concluyo culpando, como el fin no se acercaba, a las fantasías locas típicas de un hombre solitario y falto de pasión. Razonaba desde sus mas inmersas profundidades que seria un buen final en todo sentido tanto para la vida como para las historias.

Creyó tener la chispa de ingenio que otros grandes cuentistas no habían nunca siquiera podido imaginar. ¡Que gran final!

Pero como todo pensamiento altruista no tardo en esfumarse, mas en corazón tan inseguro que como pocos poseía el.

Aun ante todo su pesimismo , encendió sin querer en France, una terrible perplejidad ante estos hechos "indestinables" que podían acabar con la serena calma de cualquier alma sin dicha.

Mientras de su cabeza emanaban todas estos pensamientos, que como todo relato solo subscribí sus bases, su cigarro seguía consumiéndose como demostrando que el que solo se aísla del tiempo  es el que colma de vida su intelecto y no así, el objeto entre sus dedos seguía ardiendo inconscientemente como todo material que subsiste en la humanidad.

El volviendo "sus pies a la tierra", se dijo "empezare a escribir y utilizare estas ocurrencia en mis textos". Habiendo vuelto de ese letargo vio con sus propios ojos que el Camel estaba llegando a su final y se apresuro por fumar esa ultima "pitadita", pero aquí ocurrió lo inesperado, del filtro brotaba  a largas nubes un humo negro y espeso, el cilindrín estallo.

Así termino, como todo pensamiento, la vida también tiene su lado real.


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