Historia De Amor

Por Lucas Banega
Enviado el 05/06/2014, clasificado en Amor / Románticos
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Todo comenzó aquel día, ese martes era como todos. Me desperté temprano para ir a las clases de música que empezaban ese día.

Caminaba tranquilo rumbo al centro de la ciudad con Martin, ese amigo que la vida tan sabia me hizo conocer, cuando llegando a destino la vi, entre la multitud, entre cientos de caras la vi, resaltaba entre todos esa belleza, esa perfección. 

Me enamore Martin, me enamore le repetía una y otra vez hechizado mientras la miraba. Él no dudo un segundo y comenzó a reírse de mí, mientras me decía estás loco, cálmate, a quien viste!? mostrame. Lo mire un instante y le dije a ella, señale la multitud, pero ya no estaba. Esa Chica tan Preciosa se había esfumado, camuflándose entre la gente.

En cuestión de segundos ese ángel que logre ver, se perdió entre todos, haciéndome dudar de su existencia, no la vi más… Pero estaba seguro que no la imagine, sería imposible, no podría imaginar semejante belleza.

El día siguió su marcha, pero yo no podía dejar de pensar en esa chica tan Hermosa, tenía miedo de no verla más, porque aunque no la conozca no me podía negar el privilegio de aunque sea volverla a ver.

Pero que podía hacer!? Ella era una persona más que no cruzaría su camino con el mío y eso no lo podía evitar, al menos no se me ocurrían ideas para lograrlo.

Asimilando ese pensamiento, el tiempo fue pasando, pero en el fondo sentía que aunque sonara imposible yo la volvería a ver, no me la sacaba de la cabeza, quien será, como será… Le escribía canciones y poemas, tratando de expresar todo lo que en esos pocos instantes me hizo sentir.

Llego otra vez el Martes y yo cargado de ilusiones partí hacia la clase de Música deseando que no haya sido una casualidad el verla y poder al menos cruzarla una vez más.

Vos sí que estás loco me repetía constantemente Martin, mientras me escuchaba decir una y otra vez, Mi nombre es Leo y esperaba volverte a ver. Definitivamente no dejaría escapar esta oportunidad, si tenía la fortuna de verla le hablaría.

Así fue que nos fuimos acercando al lugar donde la había visto por primera y única vez, eran precisamente las 9:07 am, exactamente siete días más de aquel día.

Y otra vez la vi, con buzo negro, pantalón rojo y unos zapatos negros me enamoro aun más. Yo la encaro!! Le dije efusivo a Martin, me sonrió como diciendo, hace lo que te parezca. Tome coraje, fui en su dirección, camine a su par, la mire y le dije, mi nombre es Leo y esperaba volverte a ver. Con una sonrisa en los labios y con una mirada de esos ojos verdes que me paralizaron me dijo, perdón pero estoy apurada, acelero su paso y se volvió a perder entre tantos.

Quede como una estatua, no por su contundente negativa, sino por su Hermosa voz. Por que!? me preguntaba, por que!? No era suficiente con que sea hermosa que aparte tenía que tener esa voz tan dulce!? Ya eran demasiadas cualidades, demasiado perfecta. Cuando de la nada Martin me pega un empujón que casi me hace aterrizar en el piso, se reía incrédulo de que le había hablado, que te dijo!? Me pregunto, Que estaba apurada, le conteste.

Creo que fue lo peor que podía haber hecho, no paro de reírse ni un segundo durante todo el día, cuando lo hizo me miro fijo y dijo, Che!! Era linda en serio con razón no te dio bola. Me mato, aniquilo mis ya pobre ilusiones, ya todas esas esperanzas se habían convertido en incertidumbre, ya no sentía esa confianza en mí mismo que antes me decía que esa chica era para mí. 

Trate de sacármela de la mente pero era casi imposible, mientras más se acercaba el Martes mas pensaba en ella y si, admito que Martin tampoco colaboraba mucho recordándome a cada instante que ella me había ignorado.

Pero no tenia forma de detener el tiempo y el Martes llego, yo ya no tenía ese ánimo, esas ganas inmensas de verla se marchitaban mientras me convencía con que ella no era para mí. Pase a buscar a Martin como de costumbre, pero su madre dijo que estaba retrasado y que me alcanzaría después, así que continúe mi camino, tratando casi de no pensar.

Ahí me encontraba exactamente en el lugar donde la había encontrado, pero esta vez ella no estaba ahí , ella no estaba por ningún lado, así que acelere el paso y me dirigí a la clase de Música. Ya estaba llegando cuando escucho unos pasos apresurados acercándose a mí, ya me parecía raro que Martin no me hubiese alcanzado ya que suelo caminar muy despacio, pero para mi sorpresa no era él. Era la chica con sonrisa de ángel en la que tanto pensaba, me miro y con una sonrisa muy tímida me dijo, mi nombre es Romina y esperaba volverte a ver….


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