La doble no perfecta

Por cclecha
Enviado el 16/06/2014, clasificado en Intriga / suspense
666 visitas

Marcar como favorito

No estaba nervioso, pero esta horrible dependencia del tabaco realmente agobia. Además Ester me hacia    quedar en aquel café donde no se podía fumar y donde no vendían cigarros.  Por si fuera poco era hiperpuntual – siempre llegaba 5 o 10 minutos antes-. Habíamos quedado fuera del bar  pero se había cansado de esperar y se encontraba dentro, sentada y ojeando el libro que me había traído.

        Yo entré dentro y allí estaba, rubia, escrutadora, más bien mona, alta y con una media melena que quería taparle la gesticulación de la cara. Se ocultaba detrás de la media melena, y desde allí observaba al personal, entre ellos  a mí. Ya sé que todos nos ocultamos detrás de algo para esconder  las cosas, pero eso me ponía todavía más nervioso. De todas formas, con observarme, no creo que acentuara su  conocimiento sobre mí. En fin, allí estaba…

           -Hola, ¿Qué tal? –pregunté

-Hola. ¿Cómo va? Siéntate – ordenó- Te he traído el libro

Me senté obediente  y empecé a ojear el libro.

          -Haces mala cara. Como si no hubieras dormido.-dijo

 Intenté excusarme por hacer mala cara… siempre excusándome por todo…  y entonces saqué una caja de cerillas de mi chaqueta para distraer mis dedos y así esconderme detrás de ellas. Le dije algo que sonara bien:

-          En cambio tú, luces muy bien, te veo encantadora.

-          Venga! no cambies de tema. Bueno, déjalo estar. ¿Cómo te ha ido el día?- dijo halagada

Cuando ya iba a contestar, por la vidriera del bar, tuve la mala fortuna de ver a una mujer, en la calle de enfrente que esperaba a alguien. Esta mujer, era un calco de Ester, la vi de espaldas, pero con el mismo vestido e  incluso con la misma media melena que ésta.  No podía ser. No hay que decir que me quedé lívido, creo que estaba asustado. Inmediatamente Ester detectó que algo me ocurría.

-          ¿Te pasa algo? –Dijo.-Pareces descompuesto

-          No, no es nada… puede ser que sean  las ganas de fumar…ya sabes…no puedo aguantarme. En la calle de enfrente hay un estanco. Espera un momento que enseguida vuelvo.- dije sin saber muy bien que decía.

Salí a todo correr y conforme abrí la puerta de la cafetería, cuanto más avanzaba más convencido estaba que la chica era la misma que la que terminaba de dejar unos metros atrás. Como los nervios no me abandonaban, decidí abordarla de frente, para ello di un ligero rodeo, subí un tanto la calle para luego dar media vuelta.

“!Naturalmente que es Ester! me dirigiré hacia ella a ver si reacciona. Me parece un poco más alta, como mas esbelta, además lleva un libro de más y quizá me parece un poco menos huraña. Ahora lo averiguaremos… me dije a mi mismo en un exceso de optimismo.”

“Ya me ha visto… me saluda con el brazo libre y me está sonriendo. Continuo andando, sonrío a mí vez  por  cortesía  y cuando estoy a punto de abordarla, la razón se me hace un nudo y echo a correr de forma atolondrada e  inconsciente”

 

Pasé a su lado casi sin mirarla, supongo que por vergüenza y corriendo a todo trapo. Entré el local a toda prisa y me senté como pude enfrente de Ester.

-           ¿Ya estas de vuelta?

-          Esto… he decidido dejar de fumar aunque me cueste.- dije mirando la puerta sin

Disimulo. Me aterraba el que aquella doble de Ester pudiera abrirse camino hasta aquí.

No creo que a Ester aquella afirmación le convenciera, pero algo tenía que decir. Continuamos hablando como si nada hubiera sucedido y yo mientras iba  mirando la puerta y pensando con toda celeridad. “Solo habían dos opciones: o bien que ella extrañada por mi repentina huida, se presentara de improviso en el bar, o bien que se hubiera  ofendido y hubiera optado por ausentarse.”

-          Últimamente te comportas de manera muy extraña, supongo que ya te habrás dado cuenta.- Me dijo tanteándome

Le asentí sin oírla muy bien, le dije algo del tabaco, lo único que quería es que no me colapsara la mente con comentarios, quería tener la mente libre para lo que pudiera ocurrir. Miraba con desesperación la puerta  y quién iba entrando. Estuve un buen rato pendiente de la puerta, y finalmente me pareció ver, al trasluz una figura femenina que se acercaba, llevaba también media melena y era más bien alta.  Era ella, no había duda, se  había decidido por venir a ver qué pasaba. Creí que el mundo se hundía, ¿Qué iba a ocurrir?, ¿Qué pasaría? pero afortunadamente la doble de a Ester se comportó como una mujer, al verme con otra optó por ofenderse, dar media vuelta y desaparecer.

  


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... MiPlacer.es
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com