Resurrección

Por nsk
Enviado el 28/06/2014, clasificado en Reflexiones
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__¡Vamos! ¡Arranca! ¡Maldita sea! ¡Qué hijo de puta! ¿Cómo ha podido hacerme esto?

Intentó embragar varias veces pero la maldita lata se empeñaba en empeorar su vida. A pesar de todo, estaba tan rabiada que continuó girando la llave intentando que se moviera.

__¿Qué coño voy a hacer ahora? No tengo donde ir. Si no hice nada malo, ¿por qué me ha hecho esto?

El día empeoraba por momentos. Ya estaba amaneciendo y no paraba de llover. Estaba congelada. Se inclinó sobre el volante y rompió a llorar. Desistió y sacó la llave de forma violenta lanzándola al asiento del copiloto.

__¿Cómo es posible que sea demasiado mayor? ¡Sólo tengo 35 años! ¿Cómo a podido despedirme por eso? Pero si él es un puto seboso pervertido de 60. ¿Qué voy a hacer ahora?

Sacó de la guantera una toallita desmaquillante para limpiarse la cara y quitarse las lágrimas. Suspiró.

___¡Ay! ¿Por qué? ¿Cómo voy a sacarle adelante? Es muy pequeño y no lo va a entender. Tengo que ser fuerte.

Un rayo de sol atravesó la luna del cristal. Iluminó su cuerpo y, poco a poco, la hizo entrar en calor. Lentamente paró de llover. En un instante, pensó en todo el tiempo que había perdido sirviendo copas en un antro de mala muerte. A la cantidad de gilipollas que tuvo que soportar por cuatro duros. En todos los días que pasó durmiendo atiborrada de medicamentos, durante todo el día, porque no podía aguantar el dolor en sus piernas. La cantidad de momentos que había perdido de estar con su hijo porque era madre soltera y no tenía a nadie que la ayudara.

También pensó en lo que le gusta oler el mar, poder madrugar, ver amanecer y, sobre todo, en poder gozar de la luz del sol sobre su piel. En todo lo que quería que su hijo pudiera ver y descubrir, en la felicidad que sentía estando junto a él. Verlo crecer, reir, jugar,... Recordó a una vieja amiga que la dijo que contara con ella para lo que fuera, que con ella tendrían ambos un hogar. Vivía bastante lejos pero cerca del mar. Reflexionó.

__¡A la mierda! ¡Qué le follen!

Cogió la llave e intentó arrancar de nuevo. Resucitó.


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