anecdotas de trabajo - tercer periodo

Por gabriel
Enviado el 04/07/2014, clasificado en Varios / otros
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despues de la experiencia en una agencia de remis, a los meses conoci a mi actual mujer y a los 4 meses empezé a trabajar en una fabrica de galletas cerca de donde vivia. la mama de un futuro compañero de trabajo me habia avisado que estaban tomando personal por temporada. era casi fin de año y la fabrica producia pan dulce. 
en el truno que me tocó habia un encargado de mas o menos 60 años de apellido biaggi. su mano derecha era walter, que este seria un amigo que me ayudó bastante en varias ocaciones, estaba ruben o ruso que lo conocia antes por jugar con nosotros. y los otros compañeros marcelo, coco ya estaban desde años en eso. como empezaba la temporada habia muchos chicos nuevos y se dividieron en 2 turnos de 12 horas.
lo real eran 8 horas y las 4 eran extraordinarias. los dueños lo hicieron obligatorias debido a la demanda que tenian. al otro dia entró esteban, otro chico de las torres que era un poco denso. a la semana,  habiamos formado el grupo de trabajo. en ese tiempo habia muchisima inestabilidad laboral. y para no pagar personas que no aoprtaban al trabajo, llegaban los despidos. desde un
principio se manejó todo muy mal. los despidos se hacian a dedo, consultando a los mas antiguedad laboral, y se decia personalmente. con la excusa de decir, mirá "no vengas mañana, pasá por esta direccion que
combinas con los dueños para que te llamen de vuelta". doy fé que la mayoria no entendia bien el mensaje que daba biaggi y que esa mayoria lo entendió llegando a su casa.
ruben me dijo una vuelta: "vos ponete las pilas porque el encargado te tiene aca" me señaló las cejas. el que siempre me dió unos buenos consejos fue walter. el me veia capaz de estar trabajando a la par suya.
y fue una noche que empezé a trabajar mas rápido y atento. ruben me enseño a sellar los panes dulces en las bolsas. de ahi haciamos carreras para ver cuanto haciamos, nunca le pude ganar. pero la tecnica nunca
la olvidé.
el trabajo consistia en esperar la masa de varios kilos en el primer piso que venia en un carro. apenas llegaba cortabamos en bollos chicos que tenian que pesar 500 a 550 gramos. sobre la mesa, haciamos los bollos
que cada uno tenia su tecnica y se depositaba en el molde de papel madera cilindrico. paso siguiente, se colocaba ese molde en unos carros con guias para bandejas. lo llamabamos latas, cada carro entraba cerca de
12 bandejas y cabia cerca de 10 o 12 moldes. se pasaba a una camara de calor, pasado 30 minutos aproximadamente, se observa si la masa del molde se elevaba y se pasaba al horno de 250 grados para cocinarlos unos
45 minutos. una vez pasado el tiempo, se colocaban cerca de un ventanal para que se enfrien. paso siguiente se enbolsaban, se guardaban en una caja con 6 paquetes. a veces haciamos grisines, que era un poco mas rapido
y facil. eso lo veiamos todos los dias, entre medio de toda esa rutina se presentaban escenas y personajes.
ellos mencionaban la otra fabrica, monte grande. que era la principal en donde se distribuia lo que haciamos. se rumoreaba que en caso de necesitarlo venian un par de compañeros para dar una mano en la temporada alta.
vi muchas cosas en ese momento que trabajé. vi discuciones fuertes, no peleas. vi a los encargados durmiendo, vi como algunos que venian a reclamar el pago del despido eran victimas de los portazos en la cara. hubo
una imagen que dificilmente me olvide. marcelo era hijo de olga, la mujer que le avisó a mi vieja que estaban buscando personal. a el no lo conocia, si a su primo ruben que estaba con nosotros. el siempre estaba de
buen humor y siempre contestaba con gracia y con mucha ironia las burlas en su contra. lo podias ver serio, pero siempre prestaba esa sonrisa picara. en esa epoca, el pais pasaba por el efecto del corralito, los patacones
y los saqueos. walter y biaggi en la puerta de entrada que era la planta baja, tapiaron el porton corredizo para que los saqueadores, o sea, gente del barrio, venian a buscar las harinas y demas cosas. nosotros nos
enteramos despues. esa noche, la policia invento una version de que habia gente de otros lugares venian a saquear y robar. con ese verso, los vecinos reaccionaron con un estado de vigilancia. algunos quemando ruedas
como simbolo de "propiedad privada, no pase". la mamá de ruben llamo por telefono avisando lo que pasaba y que cualquier cosa llamaba de vuelta si la situacion se ponia mas pesada. ruben discutió con biaggi porque este
no lo dejaria irse.
al bajar al primer piso en sector de los hornos para pedir algo, veo que marcelo estaba sentado con la cabeza agachada. una de las cosas que me habian enseñado era que si me sentaria a descansar que sea cuando biaggi no
esté. al ver esa imagen me di cuenta que a marcelo poco le importaba si le llamaban la atencion. me acerqué y no queria preguntarle algo obvio, el lo simplificó diciendo: "el quilombo que hay afuera y nosotros aca adentro"
mucho no se me ocurria que decirle. pensé que lo que dijera no le iba a importar
-si pasa algo, vamos todos... quedate tranquilo.
me dió la impresion que quedó tranquilo, despues bajé para hablar con walter y comentarle esto. al llegar abajo vi que el y biaggi hablaban preocupados. biaggi nos iba a dejar ir si pasaba algo, pero tenia una idea absurda
de que teniendonos adentro trabajando, estariamos ocupados y no tan preocupados. terminó el turno y por suerte al llegar cada uno a su casa pudo observar que no habia llegado a mayores esos rumores.
otros de los momentos que me tocó vivir fue la corta estadia de algunas personas. hubo 2 que me acuerdo de esa epoca, uno era unn tucumano que venia todos los dias dormido. la masa venia por el ascensor de carga, una vuelta
el se olvidó de abrir la puerta. el ascensor empezaba a bajar y el decia: "ehhh, carro! veniii!". encima era un tipo muy callado, las veces que hablaba nos hacia reir por su tono y por las incoherencias debido a su cansancio
mental. en vez de decir "marcámelo" decia "marcamélo". no sacaba ningun tema para hablar, me cuesta acordarme de la voz de el. otro fue un caso de un tipo misionero del otro turno que no querian que lo tomen por tarado.
cuando uno de los dueños le avisó personalmente que lo despedia, en vez de poner su autoridad para pedir explicaciones dijo:
-no me vas a pagar en patacones, quiero pesos! - supuestamente dice que lo agarro del brazo. nos vino a decir justo cuando nos estabamos yendo. repetia una y otra vez la historia diciendo:
-yo le dije que me pague en pesos, sino se pudria todo... y mirá- mostraba orgulloso los pesos en su mano.


CONTINUARA...


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