EL PRIMER DÍA DEL RESTO DE MI VIDA [cap 2] parte 1

Por lulacatula
Enviado el 12/07/2014, clasificado en Amor / Románticos
427 visitas

Marcar como favorito

CAPITULO II Cuando chica conoce a chico.

 ¿Cuando realmente empieza una historia de amor? ¿Cuándo naces? ¿Con el primer beso? ¿Con el primer te quiero? Sí, puede que ese fuera el principio el primer te quiero… o tal vez no.

 Siempre hay un principio, aunque muchas veces no lo queramos ver o uno de los dos no está receptivo, pero siempre hay un principio. Esas mariposas que sobrevuelan tu estomago y te dejan tocado durante días. 

Si me pongo a recordar, hemos tenido muchos principios, principios que todavía hacen que mi rostro esboce una leve sonrisa. Para él, solo hubo un principio y aunque no lo compartimos, he de decir que su principio fue precioso porque gracias a él aprendí, comprendí y entendí que se podía volver a confiar por amor, a querer con amor y a crecer con amor. Pero veamos, lo suyo será que empiece por el principio… pero tranquilos no me voy a remontar mucho solo ha hace cuatro veranos cuando chica conoció a chico. 

Dejad que primero me presente soy una chica corriente que vive en una ciudad corriente con una familia corriente y con, para muchos, una vida corriente, aunque no lo era para mí. Durante aquel invierno, había sufrido el peor mazazo que puede sufrir una adolescente de mi edad, sufrir un desamor, y no uno corriente, uno raro, como todo en mi vida, aunque de esto os hablaré más adelante. 

Como he dicho, por aquel entonces, me encontraba sin ganas de nada el cuerpo me pesaba no me apetecía salir a la calle y disfrutar como lo hacían las chicas de mi edad. Tras aquel duro golpe había envejecido diez años de golpe y sentía que no podía volver a flote. Mis amigas venían todos los días a verme a casa e intentaban convencerme de lo bonito que era tener dieciocho años y más tenerlos en verano, los días largos de playa, los partidos de vóley con los chicos, las terracitas de verano, el cine al aire libre y los chicos… esos que llegan en verano y en invierno desaparecen como el calor, dejándote huella y habiendo hecho que ese verano fuera diferente al anterior. 

Todavía recuerdo sus palabras… << Hemos quedado para cenar hoy, empieza el verano María y además viene el hermano de Raúl. >>, Raúl era el novio de una de mis mejores amigas, de esas que no te fallan nunca o al menos, eso crees con dieciocho años. Él es de Málaga y se conocieron en un concierto de Rock desde entonces llevan diez meses juntos peleando como el primer día pero queriéndose como si fuera el último. << Chicas enserio no me apetece. >> añadí yo. << Venga no seas tonta que Fran ha venido desde Málaga para pasar el verano y quiere conocernos a todas. Lo pasaremos muy bien ya verás. >> << Y que más me da a mí que venga ese tal Fran… ni siquiera lo conozco no tengo porque quedar bien con él. >> argumenté yo de nuevo intentando excusarme para no ir a aquella cena. <<Venga María empieza el verano y te queremos arriba tienes que ser aquella chica dulce y alocada que eras antes. Te echamos de menos>>. Te echamos de menos… como saben tus amigas como tocar tu fibra sensible para hacer que hagas cosas que en ese momento no te apetecen. Pero ya saben para una chica de dieciocho hay dos cosas importante en la vida, uno que no te pillen tus padres al llegar a casa y dos, tus amigas, esas locas que siempre están ahí cuando te hacen falta y si en ese “consejo de sabios”, como nos llamábamos, echaban de menos a una de sus locas, esta hacía lo imposible para volver. Y eso es lo que hice yo aquella noche, lo imposible. Dejé el pasado apartado por un momento y me atreví a decir: << Está bien chicas, iré, aunque no os prometo nada. Os adelanto que cuándo me encuentre incomoda volveré a casa. >>

Tras esas palabras empezaba la operación make up, es decir, cambio total. Esta operación tenía lugar todos los fines de semana, entre todas elegíamos los modelitos para las otras, nos vestíamos, peinábamos y maquillábamos y el “consejo de sabios” levantaba el dedo con señal de aprobación o por el contrario impedía que salieras de esa manera a la calle. Si esto ocurría, empezaba lo que llamábamos “gabinete de crisis”, y entonces todas corríamos como locas por toda la casa para que la “indecente” pudiera salir como una señorita a la calle. 

Ahora lo pienso y me avergüenzo de lo histéricas que nos poníamos en esos momentos, pero me encanta recordarlos porque todavía hoy recuerdo los comentarios de cada uno de esos días y siempre me producen alegría y me arrancan una buena carcajada. Pero no nos vayamos del tema… sigamos en esa noche, vamos a llamarla X, sí, X es una buena letra para nombrar lo que pasó aquella noche… retrocedamos a la noche X. 

- Hola yo soy María

- María… que nombre más bonito. Yo soy Fran el hermano de Raúl.

- María es un nombre corriente y sí ya sé que eres Fran, tú has sido el que ha organizado esta cena ¿no?- dije yo con tono cortante pues en ese momento él era el culpable de que yo esa noche saliera de mi escondite. Todo mi dolor esa noche era culpa suya.

Platos rodando hacia la mesa, cervezas arriba y abajo y después de dos largas horas de sobremesa me encontraba cansada y sin ánimo de articular palabra por eso le hice una mueca a una de mis amigas que seguidamente asentó con la cabeza en señal de aprobación, podíamos irnos a casa. Denuevo podía volver a mi escondite, releer los mensajes que un día me escribió, oler la colonia que un día me regaló y seguir culpándome por cómo me tomó el pelo…

             – María, ¡María!- dijo una de mis amigas mientras de zarandeaba.

            – Perdón- me excusé yo.

  – Ay hija estás en tu mundo. Mañana te llamo y vamos un rato a la playa ¿te parece?

 – No sé, llámame y lo hablamos.  


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... MiPlacer.es
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com