EL PRIMER DÍA DEL RESTO DE MI VIDA [cap 2] parte 2

Por lulacatula
Enviado el 12/07/2014, clasificado en Amor / Románticos
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Me despedí de todas mis amigas que seguían alrededor de esa mesa, las veía alegres, se lo pasaban bien y me culpaba, ¿Por qué no podía ser yo igual de feliz que ellas? Sin preocupaciones sin cosas que les recuerden malos momentos, la vida me parecía tan injusta en esos momentos… y de nuevoél, el culpable de mi salida a la vida exterior, por su cara se creía importante. Importante de haber organizado esa cena y de habernos reunido a todas para conocerle. Todas babeaban por él.

Durante la cena solo se habló de que era más guapo que su hermano, que tenía una carita muy mona, que, que gracioso era… todo lo que salía de su boca provocaba inmediatamente la risa forzosa de mis amigas, a mi me parecía un creído y un tanto engreído.

- ¿Es que no vas a despedirte de mí?- me dijo colocándose delante de mi sin dejar que me moviera.

- Perdón pensaba que me había despedido de todos. Encantada de haberte conocido.- le dije sin ganas y lanzándole la mano.

- ¿Tienes algún problema conmigo?- Intentó tener conversación conmigo de nuevo. Algún problema decía, él era el problema…

- ¿Yo? No que va es que estoy cansada ya, me apetece irme a casa.- me excusé de nuevo.

- Pues a mí me parece que sí que te pasa algo conmigo. Ni siquiera me has hablado en toda la noche. Pareces triste y la chica más guapa de aquí no puede estar así de triste.- De nuevo me pareció pedante pero se había dado cuenta de que no estaba en mi mejor momento lo cual me agradó.

- Es que no estoy pasando una buena racha solo es eso y ahora me apetece irme a casa.

- No te voy a pedir que me lo cuentes, solo quiero que esta noche te diviertas. Vamos vente a tomar una copa con nosotros. Te prometo que te lo pasaras bien.- Aunque el plan sonaba bien, mi cautiverio me llamaba.

- No insistas por favor, quizá otro día.

- No voy a aceptar un no por respuesta. Ya has pasado de mí durante toda la cena así que ahora vas a venir conmigo y vas a escucharme contarte historias toda la noche. 

- María, vamos. ¿Qué haces? ¿Vienes o qué?- me gritaba mi amiga desde la puerta del restaurante.

- Un segundo Ana. Ves, me reclaman.

- Te arrepentirás si no vienes.

- Tú de verdad eres muy seguro de ti mismo ¿no? Te crees superior a los demás y das por hecho que si voy contigo será la mejor noche de mi vida y bla bla bla. Pues sabes niñato yo ya he tenido muchas buenas noches en mi vida y ahora me toca tenerlas malas, es más quiero tenerlas malas, me gusta llorar sola en mi cama y recordar lo que ha sido la historia de amor más bonita de todos los tiempos.- le explique algo alterada.

- Yo no te he dicho que vayas a pasar la mejor noche de tu vida conmigo ni siquiera te he dicho que te olvides del pasado, tan solo he dicho que me gustaría verte sonreír. No soy un chico seguro de mí mismo, desde pequeño me han enseñado que hay que mirar a la gente desde los pies, nunca por encima del hombro, ya que todos somos iguales por los pies, y que hay que caer al suelo para así poder levantarte siempre y una vez que aprendamos a levantarnos ya nunca podremos hacernos daño con la caída. Qué me dices, ¿te apetece levantarte del suelo aunque solo sea esta noche, chica histérica? Ya volverás a tu cautiverio mañana. Se libre, disfruta, ríe sin pedir permiso y sin sentirte culpable. A veces el pasado vuelve y puede volver de muchas formas, mejorado, entonces nos alegramos y le damos gracias a Dios por todo, o igual de negro que estaba, y nos sentimos de nuevo utilizados. ¿Enserio vas a perder tu tiempo de risas, de disfrutar con los que te quieren, de ser feliz, por algo que ya no existe? Si vuelve te alegraras pero si no… lamentaras no haber disfrutado de esta magnífica noche ¿Qué me dices? – me dijo tendiéndome la mano y sacándome una leve sonrisa.

 

Miré a mis amigas que esperaban en el puerta para marcharnos y con él aún con la mano tendida hacía mí les hice un gesto de lo siento que ellas correspondieron con una sonrisa de oreja a oreja y un disfruta sin hilo de voz solo con el sentir de los labios.

– Está bien- le dije mientras le agarraba la mano.– Pero me has prometido risas y un buen hombre que no tiene miedo a caer, debe cumplir su promesa.-

- Eso está hecho.-



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