OHHHH la mato y aparece una mayor

Por Camilo Giner
Enviado el 09/08/2014, clasificado en Drama
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OHHHH la mato y aparece una mayor!!!!!!!

Camilo Giner

 

_ ¡Buen día Pedro! Un paquete de yerba y dos tortas, una raspada y otra de hoja, por favor.

_ Buenas Santiago, arrancando tempranito hoy, ¿no? Preguntaba Pedro mientras se apuraba a poner en una bolsita las dos tortas.

_ La verdad que si, hoy me desperté más temprano de lo que me hubiese gustado, ¡pero bueno! hay que salir al mundo todos los días, tarde o temprano, hoy tocó temprano.

_ ¡Y qué mejor que un buen mate para arrancar temprano! Esgrimía Pedro parado detrás del mostrador de uno de los últimos antiguos almacenes del centro de la ciudad situado en la esquina de San Lorenzo y Chile.

_ Si, un buen mate antes de abrir la librería viene muy bien compadre. ¿Cuánto es esto?

_ Ocho pesos.

_ Chau Pedro hasta mañana

_ Chau Santiago que tengas un buen día.

 

Así Santiago seguía camino a su Librería cavilando ¿Será que uno tiene que conformarse y apoltronarse en la comodidad de la seguridad y lo previsible? ¿Y después de eso qué hay? Se preguntaba nuevamente.

Al llegar a la Librería mientras abría las ventanas y encendía las luces Santiago observó entrar un niño que aparentaba tener no más de 13 años.

 

_Buen día señor, estoy buscando un libro titulado “Cuestiones Filosóficas Inevitables” de Isaac Newton.

Santiago atónito ante la seguridad y determinación aquel niño como así también del título de aquel libro que nunca siquiera había escuchado, respondió:

_ ¡Buen día pibe! Sinceramente, no conozco ese libro pero voy a revisar en el sistema si lo tenemos aquí.

Mientras se apresuraba a buscar en la computadora la curiosidad invadía a Santiago y repentinamente preguntó al niño:

 

_ ¿Cuál es tu nombre?

_ Germán

_ Decime Germán ¿Qué tiene ese libro de especial y por qué lo buscas?

_ Ese libro escrito por Newton a los 21 años contenía 45 temas que lo obsesionaban y me interesa particularmente porque contiene los interrogantes primarios con los que Newton comienza a desarrollar toda su teoría sobre el funcionamiento de la naturaleza.

 

_Pero decime Germán ¿Por qué te interesan esas cosas a tu edad?

_ Es un poco difícil de explicar pero siento la necesidad de entender cómo funciona el mundo. En ese momento German miró hacia el techo de la librería como buscando algo sobre el cielo raso luego bajó su mirada lentamente hacia Santiago que estaba invadido por la ansiedad y continúo respondiendo.

_ Mire señor hace unos meses mi padre murió repentinamente y para mí fue un gran shock al principio, sentía un dolor insoportable que se mezclaba con una sensación de desamparo y desconcierto interminables, no encontraba explicación a semejante hecho, todo mi mundo se derrumbaba y me invadía la angustia e inseguridad de cómo sería el futuro sin mi padre. Con el pasar de los días ese dolor y desconcierto fueron atenuándose y de repente comencé a tener pensamientos que nunca había experimentado, una mañana en que comenzó todo, me asaltó la idea de que la muerte en realidad era algo natural y que en algún momento hubiera perdido a mi padre inevitablemente, ese pensamiento me llevó a preguntarme qué era la naturaleza y si realmente Dios existía y controlaba el funcionamiento de todo como a una gran marioneta tal cual me enseñaron en el colegio. Se desató en mí una cadena interminable de preguntas sobre todas las cosas que me animaban cada vez más pero en ocasiones se tornaban insoportables, no obstante, esto hizo que me volcara obsesivamente a internet navegando de un tema a otro, biología, física, medicina, filosofía, astronomía, teología, etc. algunas cosas me costaba entender pero no me paralizaban, seguía y seguía internándome en todas las materias casi compulsivamente, no podía parar de estudiar. Es así como llegué al libro de Newton que me llamó la atención y pensé que tal vez me aportaría un poco de orden y método para comprender en profundidad la naturaleza.

 Santiago que había escuchado atentamente el relato de Germán caviló por unos segundos y sin decir nada siguió buscando en la computadora el texto de Newton sin ningún éxito.

_ Lamentablemente no tenemos aquí a ese libro Germán, respondió en un tono sereno y cansino, la sorpresa se había transformado de repente en apacible esperanza.

_ De todas maneras puedo encargarlo a la Editorial Camus que por lo que veo en el sistema es la única que lo ha publicado.

_ Gracias señor sería muy importante para mí contar con ese libro. ¿Cuándo estaría disponible? Preguntó Germán con inquietud.

_ En 40 días más o menos.

_ Perfecto señor vuelvo el mes que viene entonces, respondió Germán justo antes de aprontarse para salir de la librería y mientras encaraba hacia la puerta de salida súbitamente se detuvo y girando hacia en mostrador donde se encontraba Santiago mirándolo tiernamente y preguntó.

_ Casi lo olvido, ¿Cuál es su nombre señor?

_ Santiago

_Que curioso usted se llama igual que mi padre.

 

Germán salió hacia la vereda y caminó por calle Chile hacia Rivadavia donde se detuvo en una grada de Plaza Independencia, se sentó, sacó un libro de su morral marrón oscuro tejido a modo incaico y se puso a leer con total tranquilidad.

 

Santiago preparó su termo con agua caliente y se sentó en un sillón viejo que conservaba en la parte de atrás de la librería, lo invadía una sensación extraña pero liberadora que trataba de dilucidar, dio un sorbo a su mate amargo recién cebado y de repente se le vinieron a la cabeza las palabras que el Che Guevara había escrito a sus hijos en su última carta donde les decía Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.” asoció esas palabras al final del padre de Germán, que curiosamente se llamaba como él, y al del Che, en que ambos con su muerte habían movilizado a la gente a ser más sensibles y luchar por la causa de los excluidos en el caso del Che y a entender la naturaleza en el caso de Santiago, el padre de Germán. En ese momento Santiago sonrió ya que había encontrado una respuesta a los interrogantes con los que había comenzado el día, tuvo plena conciencia de que la muerte era una obra creadora que disparaba efectos en cadena muy poderosos que podían transformar la realidad de manera positiva, deseó que Germán pudiera experimentar en alguna vez este esclarecimiento que calmara un poco su dolor, sintió un éxtasis existencial que lo relajó durante toda la jornada hasta entrada la tarde, momento en que cerró la librería y se dispuso a regresar a su departamento de calle España y en su cabeza mientras caminaba sonaba nuevamente la canción Sueño con Serpientes de Silvio Rodríguez


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