Alejandra cap. 1

Por norahs otrebla
Enviado el 07/08/2014, clasificado en Amor / Románticos
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Era una fría noche de junio del 2012, era media noche y no había podido dormir pensando en todo lo que había hecho ese día y en todo lo que me iba a pasar, me preguntaba ¿Cómo fui capaz de tomar esa decisión?, ¿qué haré al respecto?, Creía que la mejor solución era decirle a mis padres, , era imposible que en pleno siglo XXI una persona con 16 años de edad no pudiera solucionar un problema que para mí era un grande abismo en donde no podía hacer nada.

-Creo que me falta cariño – decía hablando solo en voz baja –peo eso es imposible, soy alguien a quien sus padres quieren mucho, y alguien que en el colegio es muy juicioso, entonces ¿Qué me sucedió?

Pasarían muchos días para poder resolver esa pregunta, pero por el momento lo único que hice fue levantarme y dirigirme hacia la nevera para servirme un vaso lleno de leche  que me ayudara a dormir, pero para mi mala suerte se había agotado, se había usado para la avena de la cena. Aquel día de Junio, que para mi había sido uno de los más largos de mi vida, fue muy raro, y se pasó  demasiado lento, me levante temprano aproximadamente a las cinco de la mañana, luego fui al baño,  pero ahí inicia a estar raro el día, debido a que cuando entre al baño y observe mi rostro vi que tenía mucho vello facial, así que decidí afeitarme pero cuando me pasé la  cuchilla por mi cara, me la corté así que me curé la herida con papel higiénico  que era lo que tenía más cerca para poder detener la hemorragia. Luego de salir del baño me vestí y salí a desayunar. Recuerdo ese desayuno muy bien era: Chocolate con huevos rancheros y pan. Luego salí rumbo al colegio que quedaba a cinco minutos a pie de mi casa, ¿su nombre?, el nombre de aquel lugar no es importante, ahí es donde existían mis mayores penas, porque así  fuera un joven juicioso y responsable en el colegio me molestaban por ser así, así que me sentía atraído a formar parte de algún grupo, sentirme identificado, sentirme querido, las chicas… en realidad no era nada para ellas, mi apariencia física no es fea, pero tengo una personalidad repulsiva, así que nunca tuve novia. Ese día llegué a las 6:30 am al colegio algo muy inusual, porque siempre llegaba más temprano, esta vez había llegado tarde, así que cuando entre al salón ya habían iniciado clase de sociales, y todos estaban trabajando en grupos, pero la primera persona que vi fue a Alejandra, hoy estaba hermosa: tenía su uniforme bien puesto, una cara tan detallada que no podría describir aquella perfección, sus labios rojos que guardaban adentro una sonrisa angelical  hermosa, su piel morena, su cabello lacio, y sobre todo sus ojos negros que en aquella clase de sociales me miraron al entrar a aquel salón, de repente renació algo que hace mucho tiempo no sentía atracción por aquella chica, que en nuestra infancia fuimos muy buenos amigos, hasta que ella empezó a tener novios, lo que hizo que nos alejáramos, debido a que no contrastaba con mi estilo de vida.

-Oye Edward te he separado un puesto para ti – dijo de una manera muy extraña, porque hace más de seis años que ni nos dirigíamos una palabra.

Así que decidí acercarme a ella para recordar más de seis años de amistades pasadas y empezamos a hablar.

-Hola Alejandra ¿Cómo estás? – dije de una manera titubeante y penosa.

-¡Mucho tiempo sin hablar! – respondió casi de inmediato mirándome con una hermosa sonrisa.

-Sí lo sé, lo que pasa es que me aleje mucho de ti, hace seis años que no nos dirigimos una sola palabra – le dije

-Es cierto, lo siento fue por Carlos ¿no?– Carlos fue el primer novio de Alejandra, el era un pandillero, o bueno eso era lo que todos en el colegio decían.

-Sí

-Perdóname, sabes que esa relación fue un fracaso total,  Carlos solo me quería como un trofeo y no me dejaba tener vida social - dijo Alejandra con una voz titubeante y en sus ojos se veía un gran vacío de arrepentimiento -  Y me arrepiento por haberme alejado de ti, cuando termine con él fue demasiado distinto, ya no estabas para aconsejarme, para acompañarme, y como no estabas cerca decidí no volver a tu lado. Y últimamente te he visto muy triste y creí que era el momento perfecto para que volviéramos a hablar, ¿se debe a algo esta tristeza?

Esta pregunta me hizo sentir querido, pero no sabía que decirle, debido a que la respuesta a aquella pregunta era: “lo que pasa es que mi familia está pasando por un momento muy duro, mi abuelo se murió hace 3 meses, y hace poco mis padres llevan discutiendo sobre mudarnos a otro país”. Pero lo único que pude decirle fue:

-Lo que pasa es que estos meses he trasnochado mucho… tú sabes, trabajos.

Su cara cambió muy repentinamente, como si supiera que yo en verdad le estaba mintiendo. Y al respecto me dijo:

-Sí, pero a mí no se me han dado tan duros los trabajos…

-¡Pero tú eres tú, y yo soy muy distinto a ti! – dije bruscamente.

Cuando termine de decir esto me sentí muy mal porque ella de inmediato agacho la cabeza, como una niña recién regañada y para intentar suavizar la situación agregué:

-Pero igual he tenido algunos problemas, pero son muy personales.

-Tranquilo- dijo con una voz débil – fue mi culpa por meterme en un asunto muy personal.

-Perdóname, no debí haberte respondido de esa forma.

-Está bien, en fin… - Dijo Alejandra con el fin de cambiar el tema, con aquellas palabras me    tranquilicé - ¿Qué hay de tu vida?, hace seis años que no hablamos y creo que tu cambiaste cuando empecé a salir con Carlos, creo  que la culpa de nuestra separación fue de ambos.

Era mi oportunidad para decirle la verdad, la verdad de lo que sentía por ella, pero igual no sabía si tenía novio, así que la mire fijamente a sus ojos y le dije:

-Pues la verdad es que me gustabas… y mucho – tartamudee de una forma increíble.

-¿Enserio?... no te creo

<<Ya me metí al agua, no hay manera de retroceder>> pensé y dije:

-La verdad es que sí – suspire y seguí- me parece una chica muy hermosa aún…

Al escuchar esto las mejillas de Alejandra se habían sonrojado, y cuando iba a seguir con mi declaración suena el timbre para salir al descanso.


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