¡Vaya sorpresa!

Por Guia45
Enviado el 03/09/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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En esos días e incentivada por las dos deliciosas jóvenes que estaban conviviendo con nosotros después de muchos años de vivir mi padre y yo solos, mi curiosidad sexual estaba convertida en un huracán.

Ella era una joven de escasos 18 años, apenas comenzando a su mayoría de edad, que vivía bajo la custodia de su tía, y sufría de los males que ser "arrimada", y esa situación se reflejaba en su autoestima. Pero era alguien que yo le tenía confianza, mucha confianza, también aprecio, la vi crecer a al lado de mi casa.

Su baja autoestima se reflejaba mucho en la forma que vestía, ese día en particular vestía una camiseta vieja y una enagua de manta que ya por las muchas visitas a la lavadora estaba bastante desgastada por lo que fácilmente traslucía ante cualquier nivel de luz.

Por su baja autoestima todos la consideraban no muy agraciada que digamos y nadie creería que pudiera ser considerada por ninguno del barrio para tener una aventura con ella. Mucho menos querer ser su novio.

Para mí era casi una hermana, entonces la confianza era demasiada, si fuera otra, no hubiera tenido tanta confianza, pero con ella era entrar a la cenicienta del barrio en mi ambiente más íntimo.

En esos días mis domingos se dividían entre el poco tiempo que yo podía dedicar a mis quehaceres personales y al ocio y recreo que se relacionaba mucho a mis frecuentes viajes a la playa y a la práctica del Taekwondo. En ese particularmente tenía toda mi ropa sucia por los que solo tenía una pantaloneta y la camiseta que tenía puesta limpia si no lavaba estaba en crisis.

Un par de tímidos golpes en la puerta de mi casa llamaron a la puerta y al ver que era ella no me importó salir a abrir la puerta en la forma que estaba casi vestido.

–Hola que paso flaca.

-No está tu papá.

-No, anda trabajando.

-Aaaaahhhh, es que quería que me ayudará a arreglar algo.

- ¿qué será?

-Algo, pero seguro a usted no le importa como a mis hermanos.

-¿QUÉ ES? , DEJATE DE IDIOTECES.- Le grite algo molesto, por su timidez.

-Mi bicicleta que se le cayó el asiento.

-Tráela para ver si puedo ayudarte.

Salió de mi casa y deje la puerta entreabierta para que entrara y fui a sacar herramienta para hacerle el favor. Regreso con esa horrible y despintada bicicleta la lleve al patio y le pedí que cerrara la puerta por que no me gustaba que me vieran en fachas en mi casa, solo las personas a las que le tenía mucha confianza me veían así.

Todo el problema era ajustar un tornillo y la solución tardaría un minuto si acaso, pero por la conversación y lo que paso después duró más de una hora.

Revise que era, ajuste el tornillo, más o menos para verificar que no estuviera quebrado y fuera más caro, e inicie la conversación:

-¿Vos qué, flaca? ¿Ya tenés novio?- empujándola ligeramente del hombro

-NO nadie se fija en mí.- bajando ligeramente la cabeza.

-¿Pero te gusta alguien?

NO… ¿CÓMO SE LE OCURRE?, AQUÍ SON MUY BRUTOS Y ME TRATAN MUY FEO. –dijo mientras bajaba la cabeza, dando grandes muestras que estaba mintiendo.

-Jetona, ¿Quién te gusta?... le hice cosquillas y cayó al suelo a causa de las cosquillas.

-A usted que le importa, Metiche… -mientras trataba de defenderse de la invasión a su intimidad y dando grandes muestras de la falta de contacto humano, por su mucha sensibilidad a las cosquillas.

-Decime, decime, decime… -al hacerle más cosquillas y ella trato de defenderse, en sus movimientos defensivos levanto las esbeltas piernas dejando ver los calzones.

-Quite, deje de verme los calzones…- pero con las piernas totalmente abiertas y sonriendo abiertamente. Extendí mi mano y la ayude a ponerse en pie, simule seguir ajustando el tornillo.

volví al ataque…

-YA… USTED QUIERE VERME LO CALZONES.

- ¿CÓMO SI ESTUVIERAS TAN RICA.

-¿USTED QUE SABE?

- por lo que veo mucho, Y ¿ QUÉ TANTA COSQUILLA?... –mientras renovaba mi ataque.

-YA… NO MOLESTE… -mientras ella intentó hacerme cosquillas y llegó al lugar correcto porque me retorcí a causa de las cosquillas y ella intensificó el ataque al ver que era efectivo, yo también lo hice antes de pasar de victimario a víctima.

Terminamos los dos en el suelo, pero por la gran diferencia de tallas físicas yo pude estar de cuclillas antes que ella, y trató de recuperar terreno con tan mala suerte que su mano se mezcló con la tela de mi pantaloneta, bajándola dejándome casi en calzoncillos. Abandoné el ataque, para subir mi pantaloneta.

- Como si estuviera tan rico.

- ¿QUÉ, FLACA?

- NI QUE ESTUVIERAS TAN RICO.

- BASTANTE, QUIERE VER, PERO NO ES GRATIS.

- QUE MONTÓN, A VER… quedándose acostada, con las piernas ligeramente abiertas y viéndome con actitud retadora.

Me baje las pantaloneta, quedando solo en calzoncillo y cambie el tipo de ataque, diciéndole:

- Ahora sí, flaca, usted enseñe lo suyo.

- Ay, no, ¿qué le pasa?

- Yo ya enseñe, ahora le toca a usted… ya se le da miedo porque está muy fea.

- No soy fea, pero no quiero… mientras lleve mi mano al pequeño botón que mantenía la fea enagua en su lugar. Ella levemente lucho y no dijo nada, su enagua cayó al suelo. Yo tome las faldas de su camiseta y comencé a subirla.

- NO… era solo ver el calzón.

- AAAh, cual es la diferencia, y yo estoy casi chingo... Otra vez lucho pero sin deseo de vencer... Al fin le subí la camiseta y ella levantó los brazos, liberando su dorso, sonriendo retadora

- ¿Te gusta?

- Uuummmm si, pero falta un detalle…. Mientras me acerque la abracé, buscando el cierre de su sostén. y ella ya no presentó resistencia.

Que rico, su esbelto cuerpo tenía una hermosa figura, la verdad tenía un rostro bonito, rodeado de un cabello color castaño que cían ligeramente sobre sus hombros, su cuerpo era esbelto, tonificado, de una linda figura, pechos pequeños, si, pero muy hermosos firmes y rematados por una hermosa aureola de color rosado tierno y de tamaño que la hacían lucir hermosa.

Su cintura, era pequeña con un vientre excelentemente definido, los cuadritos finamente dibujados y su cadera era suavemente dibujada con unas nalgas pequeñas protuberantes y firmes. Sus piernas largas, esbeltas y excelentemente contorneadas.

Maldición, mi excitación se hizo evidente, y ella lo vio saltar y se rió… Uy, me dieron ganas y atáquela única prenda que le quedaba… pero mi intento fue tan torpe que mi dedo lo rasgo, pero eso no me detuvo y a ella le estaba gustando, no hizo nada para evitarlo...


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