Guión FASTDIANDO A LA SECRETARIA (Parte 7-1)

Por Ignacio_IFC
Enviado el 13/08/2014, clasificado en Varios / otros
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ACTO 7: EL SECUESTRO

Era un lunes nuboso y frío en la oficina y “la mesa del mal” se encontraba haciendo chascarrillos y hablando de banalidades cuando de repente todos se cuadraron debido a que Ponto se decidía hacia ellos con paso firme y apresurado:
PONTO: ¡Caín!
CAÍN: Dígame, don Ponto.¿ Está teniendo una buena mañana?
PONTO: No me hagas la pelota porque estás despedido. Ha habido un ERE. ¡A la puta calle!
CAÍN: ¿Pero cómo que me despide? Pensaba que ya hubo un ERE anteriormente y que había afectado a otro trabajador.
PONTO: Ya, pero está la cosa muy malita y yo no quiero un trabajador vago y zascandil en mi empresa así que vete cogiendo tus bártulos porque ya no nos haces falta aquí.
Ponto se aleja y los otros, que estaban boquiabiertos, miraron a Caín que se agobiaba por momentos y se agarraba convulsionadamente el cuello de la camisa.
CAÍN: ¿Pero qué coño voy a hacer ahora? ¡Que me he metido en una hipoteca a 30 años y esto, aunque era poco, me servía para pagarla! ¡Ay, Dios, que me van a desahuciar!! Iván ¿No se te ocurre algún plan “Prison Break” de los tuyos?
IVAN: “Poj” no, tronquete. La verdad “ej” que Ponto me ha anulado el “rasiosinio” en un momento.
POLP: Tendremos que idear algo para que recuperes el trabajo o encuentres otro. Y yo creo que la solución está junto enfrente del jefe.
Todas las miradas se volvieron hacia Brígida, la cual tecleaba convulsamente y tenía la mirada fija fija en la pantalla del ordenador.
Caín, la noche del despido, estuvo dando vueltas en la cama hasta que al final tomó una decisión entre sábanas sudorosas, pedos nerviosos y estrujamientos varios de la almohada. A la mañana siguiente, llamó a Canesa y citó a “la mesa del mal” en una cafetería del centro. Los de la oficina, con Iván incluido en el lote, se reunieron con Caín en la mesa y pidieron unas cervezas. Caín, una vez servidas las bebidas, comenzó a relatarles el plan ideado:
CAÍN: Os he reunido aquí porque sois mis mejores amigos y confío en vosotros. Lo que vamos a hacer es peligroso, vamos a arriesgar nuestras vidas y, lo más importante, habrá una fuerte suma monetaria para todos.
IVAN: ¿“Ej” algo fuera de la ley, tipo “Italian Job”?
CANESA: Me pido “Italian”
AGUIRRE: Yo “Job”
POLP: ¡Callaos, coño! ¡Dejadle que hable y exponga su plan?
CAÍN: Vamos a secuestrar a Brígida, pediremos un rescate a Ponto de 30.000 euros y, luego, haremos como si yo hubiera forcejeado con los secuestradores, hubiera liberado a Brígida y ellos se hubieran quedado con el dinero después de la lucha.
IVAN: Me “gujta” niño. Siempre he “sio” un rebelde.
AGUIRRE: Claro, y luego cuando hagamos eso, se lo decimos a Ponto y, con una muestra de valor y coraje, el te readmitirá.
CAÍN: Entonces ¿Hay plan?
IVAN: Cuenta con nosotros. Necesitaremos: Un coche cutre, máscaras de superhéroes, globos de helio, esparadrapo, cinta aislante y una manta.
Jueves. Un día antes del día “S” (Secuestro). Nuestros amigos se encontraban en la tienda de GOLOSINAS RUFINO dispuestos a comprar los globos de helio. Rufino, el dueño de la tienda, era un andaluz cuyo aspecto físico y negocio se asemejaban a Chema, el personaje de la serie televisiva AIDA sólo que había una diferencia. Rufino tenía un marcadísimo acento andaluz, muy originario de Jaén, concretamente de Úbeda. Y dicho acento lo estaba propulsando con un sonsonete compuesto a base de un discurso muy particular:


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