Partes de mí

Por César Cibeles
Enviado el 22/08/2014, clasificado en Ciencia ficción
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Quizá, alguna parte de mi, recuerde como conseguimos derrotar a los corcuvianos en aquella fría mañana de primavera, en las llanuras al norte de Calgary. Sin embargo, lo que ninguna parte de mi puede olvidar es que desde aquel efímero día de gloria, no hemos vuelto a salir vencedores del campo de batalla.

Los corcuvianos, habían creado una cabeza de puente en Alaska. A diario llegaban nuevas naves con suministros y tropas para reforzar su ofensiva que se dirigía hacia el  sur. Su empuje era imparable y en pocas semanas, se habían plantado a las puertas de Calgary, sin que la coalición hubiera conseguido frenarles.

Pero el destino otorga, a ciertos hombres, un papel relevante en la historia. La tenacidad, la determinación o la inteligencia, son las cualidades que atesoran la mayoría de esos hombres. Y quisiera recalcar, de la mayoría, pues carezco de todas ellas. Eso, es todo lo que recuerda esta parte de mí. No obstante, gracias a alguna decisión mía, que no puedo dejar de asociar al azar, los corcuvianos fueron rechazados por primera vez desde que comenzó la guerra. Conseguimos que retrocediesen más allá del río Saskatchwan Norte. Y aquel enfrentamiento, terminó por conocerse, con el nombre de batalla de Edmonton. 

En el amanecer del segundo día de nuestra contraofensiva, mi vehículo, fue alcanzado por un dron corcuviano que lo hizo volar por los aires. Solo se pudieron encontrar varios pedazos de mi cuerpo entre los escombros. Entre ellos, algunos pertenecían a mi cerebro. Estos pedazos, fueron recuperados e implantados en las cabezas de algunos oficiales que se presentaron voluntarios para el experimento. Se confiaba, en que mis segmentos cerebrales, con el tiempo, crearían lazos neuronales con el cerebro del huésped, y así serían accesibles mis recuerdos a través de este. 

Obviamente, ninguna parte de mí ha conseguido recordar nada útil, pues continuamos siendo derrotados día tras día. A estas alturas, tan solo la inmensidad del planeta, nos mantiene todavía en la lucha, aunque el gobierno de la coalición, se empeñe en señalar al Mayor James Relish como el héroe que sustenta nuestra esperanza para vencer en esta guerra.


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