Sustituyéndome (parte 1 de 2)

Por cclecha
Enviado el 22/08/2014, clasificado en Intriga / suspense
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¡Qué mal día que hace! Ha empezado a llover. Me da un poco de pereza el ir a casa de Arturo. Pero en fin he quedado que pasaría a recoger el disco CD que ha hecho- es músico- y tengo que ir. Esperaré un poco a que pare de llover e iré.

Ya puedo salir, llueve poco y el paseo me hará bien. Los paraguas ya se han ido cerrando y poco a poco se van haciendo molestos, la gente ya no sabe qué hacer con ellos en la mano. El paraguas es un objeto que le requerimos para un uso concreto, sino molesta y es el principal candidato a dejarlo olvidado en cualquier sitio.

Ya estoy llegando. Es curioso he visto salir del portal a alguien idéntico a mí, incluso llevaba una chaqueta como la mía. Menuda coincidencia, ¿Cómo puede ser? Debe ser la lluvia o quizá no tenía que haber hecho tanta siesta…quizás sea mi imaginación. Sea lo que sea, la verdad es que nuestra razón es muy fácil de engañar, está sujeta a múltiples trampas. Mejor no plantearse cosas raras.

Ring, ring, ring

-Hombre hola- dijo Arturo- si que has vuelto pronto. ¿Es que llueve?

Esta simple pregunta me puso en guardia. Mi amigo, ha dado por supuesto que yo volvía al lugar, como si yo acabara de salir y volviera de nuevo. Da por hecho que yo acababa de estar allí.

-Si, ha vuelto a llover y he preferido esperar – dije ganando tiempo por si acaso y aguardando más explicaciones.

-No pierdas el disco-dijo mirando hacia mi bolsillo

-O no – dije mintiendo- lo llevo en el bolsillo de la chaqueta

Empezaba a tener claro que alguien como yo acababa de estar allí, seguramente alguien idéntico a mí. Hablando y actuando como yo, alguien que externamente era clavado a mí. Extrañísimo. De todas formas esperaría a ver si le podía sacar alguna información a Arturo.

-Todo me parece extraño- dije- hay días en que todo me parece ambiguo

- No te entiendo, - dijo con aire de extrañeza

- Lo que quiero decir es que la realidad tiene muchas caras. No sé, depende del momento. Quiero decir que una misma persona puede actuar de varias maneras según la circunstancia, no siempre la vemos como una persona conocida. A ver, yo mismo, no me dirás que no me has visto algo extraño cuando estuve aquí antes…seguro que en el fondo no era el mismo-dije exponiéndome al fracaso y viendo que mi discurso se iba enredando

- Bueno, quizás sí, -dijo Arturo mirándome como un extraterrestre- puede que estuvieras algo distinto. En fin, no creo que sea importante.

Desde luego, no era importante, sobre todo para él. Aunque para mí sí. Ya estaba claro que alguien había venido antes que yo, ahora solo me faltaba saber quién era. Lo único que sabía, era que esa persona era en el fondo, interiormente, debería ser algo distinta a como yo era. Bueno, parece que le habían notado algo diferente a mí. En fin, ya era algo, si bien físicamente era completamente igual que yo.

-Bueno ya ha parado de llover- dije mirando a la ventana.

-Está bien, no te olvides de que el miércoles hemos quedado con es Eduard a las 8 en la esquina de tu casa.

-Oh claro que no me olvidaré, estaré allí en punto.

Volví pensando demasiado. Los razonamientos no me llegaban con claridad. No entendía nada. Todo lo que sabía no me servía. Nada de lo que habían aprendido antes tenía utilidad. Sin experiencia, sin memoria, sin razón, me veía huérfano de todo.

    Ya sé que las personas cambian, incluso dentro de nosotros mismos podemos fluir, es decir podemos ser objetos de varias personalidades, es decir de una personalidad múltiple, pero este no es el caso, estaba convencido de que existía otra persona idéntica a yo que me había suplantado con mi amigo.

¿Qué hacer? Podía ocurrir que también intentara suplantarme el próximo día con mis amigos?

Por muy parecido a mí que sea, seguro que alguien que me conozca, detecta el fraude. No puede haber nadie idéntico a mí. Aunque físicamente sea igual que yo, seguro que interiormente difiere. Por educación, biología, costumbres, lecturas… o por haber vivido distinto a mí, seguro que es diferente a mí. No puede ser que se apropie de mi identidad. Cada uno se ha hecho a sí mismo por múltiples factores.

No sé qué hacer, puede que todo pase, aunque ya se sabe que nada se arregla solo, todo perdura sino lo solucionas, sobre todo si es un problema. Lo único que puedo hacer es esperar al miércoles y observar a ver qué ocurre.

Ya es miércoles. Las horas han costado de pasar, pero ya son las ocho menos cuatro minutos, observaré por la ventana a ver si ya han llegado. Si, ya los veo al Eduardo y a Arturo… ¿pero que veo? Me observo a mi mismo en medio de ellos… y como si tal cosa, me veo con los dos y los hago enfilar calle Urgel para arriba. ¡Puñeta! ¡Horror!!Que desgracia! Vuelve a estar allí. Ya es tarde para hacer nada, ¿bajo? No, además ¿Qué podría hacer o decir?

     Me he plantear lo que hago, o dejo que este individuo me suplante o lucho por recuperar mi parcela perdida. Si este tío sigue avanzando, yo cada vez seré menos cosa. Es como un chupóptero, como un parásito, se engrosa gracias a mí. Si yo me arrincono, el crece. ¿Cómo plantarle cara?

¿Y si fuera, meramente, un desdoble de mi personalidad? ¿Si simplemente fuera una manifestación de mi naturaleza sin concretar? Podría ser simplemente mi otro yo…algo que está por conocer.

Me doy cuenta que las dos veces en que me ha suplantado es porque yo me he retrasado muy levemente… entonces el ya estaba allí. No hemos coincidido en ningún momento…Ahora que pienso… ¿y la Lola? ¡Rápido, déjame llamar!”                                             continuará…

 

 


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