Cariño... aqui

Por Nube
Enviado el 23/08/2014, clasificado en Reflexiones
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Me mantuve quieta observando el espectáculo, manteniendo mis ojos en todas partes no vi nada. Pasé la vista por aquella niña de ojos rojos y labios azules y corrí a por ella. Vi en su mirada la esperanza de renacer. Cuando estaba a tres o cuatro suspiros de ella vi un viento negro y me paralizó. No podía mover más que mi corazón, latía tan fuerte como podía para saltar hasta ella con el retumbe de mi pecho. Hasta que se detuvo y noté mil agujas perforando mi alma, la esperanza de aquella niña en mis ojos y su muerte en todo mi ser. Mientras me miraba vi a alguien detrás de ella, pensé: ‘’¡Estás salvada!’’


Miré en un instante siguiendo la figura de aquella persona y desde sus pies a su cuello aumentó la esperanza en mi. Entonces vi su cara, y cerré los ojos sabiendo. Estaba muerta.


Noté una mano que me agarro y unos labios que me insuflaron aire, el aire más fresco de toda mi vida. Me agarraron y me lanzaron al carro con todos los demás muertos. Era un carro de madera improvisado, lo tiraban animales, no pude ver que eran pero parecía n tener muchísima fuerza de arrastre. Miré dejando mis ojos entreabiertos con intención de que no supiesen de mi vida recién devuelta. ‘’Si alguien te da algo por nada vete’’ eso decía mi maestro, y ahora siempre tuvo razón, me habían dado la vida y cuando menos era sospechoso que me lanzarán con los muertos. Así que lo más inteligente era dejar que me llevasen lejos de alli y despues escaparse sin que se dieran cuenta, después de todo los muertos no andan.


Salimos de aquel mundo sin sentido y cuando cruzamos finalmente los muros tenía al menos otros cuatro muertos sobre mi, podía sentir lo que quería pensar que era sangre caliente sobre mi piel y cerré los ojos intentando no pensar en lo repugnante de la situación para guardar la vida. Pasamos por camino con millones de baches y piedras enormes, y los animales incluso pararon en más de una ocasión para beber en alguna charca del camino. Una de las veces en la que pararon salí corriendo quitandome como pude los cuerpos muertos que habían salvado mi vida. Corrí sin querer mirar atrás y me tiré a la hierba para quedarme inmóvil con intención de que no me viesen y pensasen que se habría caído algún cuerpo. Los colocaron como el azar quiso otra vez en el rudimentario transporte y siguieron como si nada hubiera pasado, con las mismas bromas incomprensibles, risas de hiena y escupitajos al camino.


No sabía dónde estaba, que hora era o cualquier medida. No sabía nada, todo era un caos así que la hora en verdad daba igual y el lugar también siendo sinceras. Me puse a andar cuando perdí mi antiguo ataúd de vista por el mismo camino pero pegada al borde para poder saltar en cualquier momento. Anduve hasta que me visitó la luna con su media sonrisa en lo alto del negro techo de mi prisión. Pasaron por mi celda soles y lunas, no sé cuantas, pasé pueblos en ruinas y escuché llantos. Hice oídos sordos. Era el infierno


Yo no sabía nada de supervivencia, por Ladín no merecía eso. Siempre intenté ser buena con cuántas personas vinieron a la puerta de mi escuela. No creo que nadie supiese lo que pasaba. Esas bestias bajando de los cielos y saliendo de la tierra para llevarse a las personas de bien. Era una locura. Yo seguiría andando hasta encontrar algo, no sabía el que, no sabía cuando. No sabíani siquieraa si existía no moriría y terminaría enterrada bajo cientos de cuerpos vacíos por las bestias, con tan solo un par de puñados de tierra encima.


Se llevaron a mi hija. La primera vez que vi esas bestias, la cara de esas bestias bípedas, me dió asco y miedo, pero cuando vi a mi niña consumirse por el simple roce de los hilos de esos repugnantes seres. No había pensado en las muertes de seres queridos que me rodeaban. No había tenido un momento para pensarlo. Mi pequeña, mis alumnos...


Comencé a llorar y dejando el camino me senté en medio de varios árboles que estaban en una finca cerca del sendero y con la cabeza entre las piernas y cubierta por hierba pasé por tantas emociones que sería indescriptible, pero todas manchadas con la supervivencia. Por ellos tenía que vivir.


Volví sobre mis mil y un pasos y entré en mi antigua casa a coger la espada de mi hermano y una armadura hecha con trozos de las armaduras casi totalmente desintegradas de mis vecinos y amigos.

Y vencí a las bestias de tres ojos a golpe de espada. Y aqui estoy, años despuéss contandote la historia


-Si, la verdad es que es impresionante lo que hizo


-Gracias Malger


Sonrió con la mirada llena de orgullo por su mayor triunfo. Su vida.


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