Ojos hipnotizadores

Por J.M.Y
Enviado el 23/08/2014, clasificado en Amor / Románticos
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Hasta ahora recuerdo cuando ella me besaba los labios, y yo me quedaba como un tonto inerte sin poder hacer nada, pensando en que alguien viniera a socorrerme. Que irónico era en ese entonces, con catorce años cumplidos y con un rostro algo simpático envidiado  por muchos de mis compañeros del aula, pero así Franchesca una chica casi de mi edad, con una piel algo trigueña y con un cabello castaño que rizaba hasta sus hombros, unas pestañas sobresalientes y unos ojos marrones claros , que cuando la observa sentía que me hipnotizaba y ella lo controlaba todo, estaba a sus pies, espera que me diga, que cuando cuente hasta tres yo cerrara los ojos le tomara de la cintura y que apretara mis labios junto a los de ella,  esa sensación  surgía cuando le  miraba a los ojos.

Ella siempre me buscaba a cada recreo con dos amigas suyas y yo la miraba desde la última carpeta, del salón, la veía muy desesperada por verme, así lo presenciaba, sus amigas se iban y nosotros dos nos quedamos solos y dejábamos que ese  amor de chicos nos llevare por el inmenso patio colegio.

Ella siempre me decía cosas bonitas con una vos muy finita que tenía, como que eres muy simpático flaquito tienes una boquita muy suave y dulce y que no se lo diera a nadie más.

En todas sus cartitas que leía, solamente era de puro amor, como que nunca te separes de mí, tu eres mi primer amor, nunca  he sentido esas cositas en mi estómago cuando te veo y solo quiero abrazarte y estar ha si toda la vida. Tenía muchas colecciones de cartas bajo  mi cama.

Cuando yo la besaba y le sujetaba la cintura y ella pegada a mí, mis labios besaban sus mejillas frías, y el olor de su cabello que me sentía como en un jardín encantado, yo le decía en el oído que la quería que a pesar que no teníamos la edad apropiada para hacer lo que queramos y que su mama no le diera permiso para poder vernos, algún sábado o un domingo igual la quería y nunca la iba a dejar.

Salí muy raudo de la clase de filosofía de la universidad con rumbo a casa a terminar el trabajo para el día siguiente. Caminando muy rápido hacia la salida. Desde lejos pude ver a un  grupo de estudiantes, riendo a carcajadas, ya acercándome la vi allí estaba con una de esas sonrisas que cuando era pequeña, sus mismos ojos marrones, ese cabello rizado sujetado en un moño. Era Franchesca, con un cuerpo ya diferente, igual de bonita que cuando era chica. Seguí mi camino no fui capaz de hablarle. Y me preguntaba si seguiría sintiendo esas cositas en el estómago, que me decía cuando éramos chicos, quizás ya habrá cambiado. Solo me dije ya no podre ver más esos ojos hipnotizadores.

 

Relato de la vida real.


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