ID

Por Annbethquim
Enviado el 28/08/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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 Estoy sola en casa y llevo así casi todo el día. Saturada de telebasura, he creído oportuno leer un poco. Lectura seleccionada: 50 sombras más oscuras, que lleva abandonado al menos una semana, esperando el momento exacto que el aburrimiento me devolviera a sus páginas. Cien páginas ha sido el recuento de hoy. Por un lado me siento decepcionada por perder mi tiempo leyendo un best seller sin apenas calidad literaria, que además engancha y no me permite dejar de leer. Por otro lado me siento excitada en el sentido más literal de la palabra, hasta el punto de verme impulsada a buscar esas bolitas plateadas, que están en el cajón de mi cómoda, para ponérmelas y hacer que esa excitación sea aún más real. Y aquí estoy, sentada en mi cama, escuchando música que sale de mi portátil y escribiendo a no sé, exactamente, quién. Escribir se convierte para mí en una especie de psicoanálisis, en el que mi Id o ello se manifiesta para ridiculizar a mi ego y mandar a la mierda a mi superego. Quizá por eso estoy enganchada al bendito libro, porque en él se pone de manifiesto todo lo que mi ID anhela hacer, vivir y sentir.

Siento que tu, mi interlocutor, en cierta medida es mi otro ID, ese mundo que me gustaría vivir y da rienda suelta a mis más oscuros deseos, sentimientos y emociones. Eres lo prohibido, lo que no se debe hacer, ese fuego con el que se juega con peligro de quemarse… Pero me gusta jugar a este juego excitante… me gusta sentirme deseable, pero no con el romanticismo de una relación, sino con la pasión de los amantes, con ese punto de peligro, perversidad, totalmente carnal…

Ahora mismo, siento ese fuego que me recorre el cuerpo, que se instala en mi bajo vientre y deja paso a una punzada que se expande por todo mi sexo, mientras las bolas plata que hay en mi interior amenazan con salirse y la contracción de mi musculatura las retiene un poco más. Y así continuo el juego, escribo, me excito y vuelvo a contraerme. Sé que cuando salgan de ahí saldrá un fluido caliente, como si orinara, pero nada que ver…. La sensación cuando tire de ese cordón será tan placentera que tendré que dejarme caer sobre la cama y respirar hondo, morderme los labios y dejar los ojos en blanco. Solo pensarlo ha hecho que los pezones se endurezcan, que los note bajo la camiseta que llevo puesta y sienta ganas de tocarlos, de pellizcarlos con los ojos cerrados imaginando que eres tú el que lo hace. ¿Cómo es posible que la imaginación o este Ello me lleven a puntos tan insospechados y pueda sentir todas estas cosas y sentirme así de cachonda pensando en pellizcos, lametones, mordidas, pequeños azotes en mis nalgas y unos dedos entrando y saliendo de mi sexo haciendo pequeños círculos? Mi excitación es tanta que ahora mismo deseo correrme, gemir y gritar para alguien…jugar sola no es tan divertido…..pero no está del todo mal. Seguiré tocándome, manoseando mis pechos, acariciando mis pezones y dejando que uno de mis dedos juegue con ese botón mágico de mi entrepierna, que a estas alturas está húmedo y caliente…. Cuélate en mi fantasía y termínalo tú. 


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