LAS DUNAS MÀGICAS

Por MAD
Enviado el 02/09/2014, clasificado en Fantasía
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Aquella Duna tan inmensa en aquel desierto, hacia que la Norma

de supervivencia," seguir vivo " fuera lo mas aconsejable.

A lo lejos me pareció divisar un pequeño Oasis.

 Cuando llegué aquel Oasis parecía tener un color especial.

Sus palmeras eran amarillas y sus hojas eran de un color oscuro.

El cielo era naranja, y el agua cambiaba de color según te

acercabas a la laguna, la tierra era arcillosa y húmeda.

Y las rocas que yacían a los lados de la  laguna eran maleables

como si fueran, blandas al tacto.

Me quedé perplejo, ante aquel extraño Oasis.

Y muerto de cansancio me arrastré como una serpiente

hacia aquella laguna como si en ello me fuera la vida..

Metí la cabeza en aquel arroyo raro de agua perfumada.

Sabia a frutas frescas, y el agua a pesar del calor ambiental.

Estaba helada, bebí sin parar de aquel agua milagrosa.

Luego me quité la ropa y me sumergí en aquel manantial exótico

Y conforme me duchaba el olor a fragancia fresca de colonia

llegaba a mis sentidos, solo tenia las  manos para hacer de jabón.

Pero la espuma salia de mis manos y embolvia todo mi cuerpo.

Después de aquel baño reparador, quise encontrar un sitio

donde dormir, y aquellas rocas maleables me parecían lo más apropiado para 

hacer de Catre, se diría que aquel Oasis estuviera hecho a mi medida

Cuando el sueño  empezaba  hacer efecto en mi.

Empecé acomodar mi Trasero en aquella cama rocosa.

Al día siguiente el encanto habia desaparecido, el Oasis era un 

Oasis normal, el agua estaba caliente, y el fondo estaba

lleno de fango, las palmeras desmochadas apenas si daban sombra.

Pero mi cuerpo olia bien, y el cansancio y la sed habían desaparecido.

A lo lejos una caravana de nómadas se acercaron a dar de beber

a sus camellos, fueron hospitalarios y dieron charla a aquel extraño

que encontraron en su camino.

Ninguno se sorprendió de ver aun hombre, hidratado

limpio, y sin señales de tener sed.

Llevaba horas sin probar agua pero tampoco lo necesitaba.

Uno de los nómadas llamado Vitack, me dijo.

Has estado en el Oasis del sediento...?

Yo no supe responder que es eso, pregunte..?

Y aquel hombre me contò una leyenda famosa entre 

 aquellos nòmadas que dice asi:

 En algunas ocasiones, las arenas del desierto.

  Se hacen amigas de los viajeros.

Y llevan a los viajeros perdidos al Oasis del  sediento

Son como olas que van cambiando el paisaje, y

al cambiar su dirección hacen de guias.

EL caminante que es capaz de leer sus pisadas y entiende su lenguaje.

Se encuentra  con el Oasis del sediento, y tiene la oportunidad

de salvar su vida, y de continuar su viaje, hasta ser salvado..


Aquella historia me hizo ser consciente de mi suerte, de aquel

 encantamiento bajo el ardiente sol del desierto.

Aquellas Dunas salvaròn mi vida,. 

Quise tener un recuerdo de aquel momento, y Vitack me

 diò un frasco naranja, como el cielo del Oasis encantando.

Y me dijo este frasco està bendecido por el Chaman de mi tribu

Llènalo de la arena del desierto y tendràs en ella tu mejor aliado.

Asi lo hice y desde entonces es mi talisman de la suerte.




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