MISIÓN ATHENA: EL DIARIO DEL DR. SAMUEL SMITH (1 DE 2)

Por juansebas
Enviado el 05/09/2014, clasificado en Ciencia ficción
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Nave espacial Athena, centro de investigación sobre xenomorfos, en el entorno del gigante gaseoso Numia y sus lunas LV-200, LV-201 y Lv-202

En los próximos días la misión Athena pasará el examen de sus patrocinadores para ser renovada. Creo que estamos preparados.

Hemos atendido las peticiones que nos han hecho los miembros de la Federación de Naciones Unidas y a partir de ahora nos centraremos en las investigaciones que más interés tienen para ellos.

Desafortunadamente, hemos tenido que recortar el presupuesto de aquellos departamentos que no se consideran prioritarios, pero lo importante es que podamos continuar con nuestra labor. Creo que hay suficiente razones para ello y estoy confiado con el resultado.

Exactamente hoy hace diez años que iniciamos nuestra órbita sobre el planeta Numia y, por fin, podemos afirmar que la misión que nos fue encomendada está empezando a rendir sus primeros frutos significativos.

El camino no ha sido sencillo. Después de un largo viaje estelar, la tripulación del Athena, compuesta por unos mil profesionales, comenzó a establecer un centro de investigación como no se había implementado antes. Uno destinado a investigar a los xenomorfos y desvelar los secretos de la especie, con el objetivo último de contribuir a frenar su expansión por el espacio.

Ha pasado más de un siglo y medio desde que la nave comercial Nostromo tuvo el primer encuentro humano con los Aliens. Desde entonces, se han multiplicado de forma alarmante los encuentros por todos los confines del espacio explorado por el hombre. En los últimos veinte años se han disparado de manera extraordinaria las noticias de que distintos planetas, asteroides, naves y asentamientos de colonos han sido arrasados por los xenomorfos.

Esta preocupante situación forzó a la Federación de Naciones Unidas a tomar varias decisiones. En primer lugar, se decretó una alarma interplanetaria, declarando a la especie Alien como una plaga que debía ser combatida. En segundo lugar,  se creó un cuerpo de élite de marines con el único objetivo de encontrar y neutralizar a los xenomorfos allí dónde éstos estuvieran.

Sin embargo, pronto se hizo patente que para combatirlos era necesario mejorar nuestro conocimiento sobre la especie. Por eso se inició el programa Athena.

Los fondos necesarios para la misma, aunque eran ingentes, se consiguieron gracias a que fueron aportados por la Corporación Weyland-Yutani. La empresa esperaba que esa aportación económica, gestionada forma completamente autónoma por la Federación de Naciones, sirviera para compensar, en la medida de lo posible, su decisiva responsabilidad en la propagación de los Aliens.

Antes incluso de emprender el viaje en el espacio, abordamos algunas decisiones de especial relevancia, como la ubicación de la misión. Era preciso encontrar un lugar que estuviera cerca de una colonia activa de xenomorfos y que, a su vez, estuviera cerca de las líneas de suministro espacial para que se pudiera mantener la misión abastecida durante varios años.

Después de un exhaustivo análisis sobre las posibles localizaciones, se decidió que Athena se implementara en Numia. Era un enorme gigante gaseoso, diecisiete veces mayor que la Tierra, y que cuenta con tres lunas en su órbita, distanciadas unas de otras por apenas varios miles de kilómetros. Lo extraordinario de estas lunas es que cuentan con una atmósfera propia, formada por técnicas de terraformación que fueron implementadas por las corporaciones mineras que colonizaron aquellos lugares.

Mientras que LV-201 estaba completamente deshabitada, puesto que las empresas habían concluido que no tenía materiales explotables en cantidad suficiente en su superficie para que fueran rentables, las otras dos tenían vida: LV-200 estaba habitada por una extensa colonia de mineros que llevaba casi un siglo en el asteroide. La población de la luna superaba los doscientos mil habitantes.

Este asteroide contaba con un intenso tráfico comercial. Era, a diferencia de LV-201, una colonia rica en diversos minerales. Al ser un asentamiento con varias décadas en funcionamiento y una importante actividad comercial, se aseguraba que LV-200 fuera continuamente abastecido desde la Tierra. Esto lo convertía en un candidato perfecto como planeta soporte de la Misión Athena.

Por otra parte, LV-202, otra de las lunas, también contaba con una población propia. En este caso, mucho más hostil, pero también mucho más interesante para los propósitos de nuestras investigaciones.

Hacía cincuenta años que una nave comercial de minerales se estrelló en el asteroide LV-202. Al parecer, su tripulación, proveniente de los confines del espacio explorado, había intentado transportar huevos de xenomorfo para proceder a su estudio en la Tierra.

Era una misión suicida que estaba abocada al fracaso. Por causas desconocidas, los huevos eclosionaron e infestaron a los miembros de la nave, que no tardaron en sucumbir. Entonces fue cuando se estrellaron en la luna, por entonces otro asentamiento minero.

Fue un auténtico desastre. Los Aliens se reprodujeron con rapidez y acabaron con todos los colonos y formas de vida que había en la superficie. En pocas semanas, los xenomorfos habían establecido una colmena estable con numerosos especímenes y una reina dominante que regía sus destinos. En Athena desconocemos cuál es el origen de la reina.

Por lamentable que estos sucesos fueran, eran una oportunidad inapreciable para la misión Athena: Una colonia viva de xenomorfos que se habían adueñado del planeta. Esto convertía a LV-202 en un lugar único para poder estudiar a los Aliens en su entorno natural así como profundizar en su organización, su ecosistema y su capacidad de adaptación al entorno.


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