El sapo colorao

Por MAD
Enviado el 11/09/2014, clasificado en Cuentos
644 visitas

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En una linda charca se encontraba un sapo colorado.

 Era un sapo raro lleno de colores, principalmente
rojo y azul, nadie se acercaba a él, y el se sentía muy solo.

 Generalmente su color era rojo, salvo cuando se sentía en peligro
que se volvía de color azul.


En realidad sus dedos palmeados nunca perdían del todo
ese color azulado, que siempre quedaba ahí de forma
residual, como recordando que era un sapo poco corriente.

 Generalmente andaba de  charca, en charca, bebiendo
y jugando con el agua, siempre solo, nadie se acercaba a él.

 

El sapo colorado, era la atracción de la charca por su rareza

Nadie se atrevía a acercarse hasta que un buen día alguien lo hizo.

Y entonces todo empezó a cambiar para sapo colorado.
Todos querían saber cosas de él, y no paraban de 

hacerles preguntas.

 Dentro de aquella charca  había una vida interior,
llena de peces, y una vida microscòpica.
Que no podian ver aquellas ranas y sapos, pero
que no por eso dejaba de estar alli. Un dia aquella

charca, empezò a crecer, y fueròn
uniendose mas habitantes, las salamandras, y los
cilios, peces, etc.
El sapo colorado ya tenia amigos, pero seguia siendo
diferente, un buen dia algo cambiò en aquella charca.

 

Un dia apareciò por alli una rana, negra. Todavia mas 

 mas rara que el el sapo colorado, todos
la miraban y nadie se acercaba.
Pero el sapo colorado,  se le acercò, y la saludò 

aquella rana negra se quedò de ese color, porque jugando 

 en el agua le cayò un rayo, que la chamuscò, y la dejò
de ese color, aùnque seguia conservando, el
color verde rana, en sus enormes ojos saltones.

Que se ponian amarillos cuando habia tormenta.

 De esa forma el sapo colorado conociò a otro
anfibio tan raro como èl.
Con èl tiempo fue conociendo a otros tan raros
como èl de su especie y de otras especies.

 Ya no se encontraba tan solo, dejò de preocuparle
su apariencia, no era tan raro como èl pensaba.
Muchas veces, somos raros por fuera, pero
por dentro todos nos parecemos.

 Eso aprendiò nuestro sapo colorado en su gran charca.
Todos somos distintos, pero en nuestro interior . 

Las diferencias desaparecen, y todos somos igual

de raros. solo que esa rareza nuca se ve.

 








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