REGRESO A CASA

Por agilius
Enviado el 04/10/2014, clasificado en Cuentos
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REGRESO A CASA:

Esta es la historia de un hombre que un buen día salio de su casa para comenzar la rutinaria vida de todos los mortales con familia, o lo que es lo mismo el puto trabajo.
Este se despidió de su mujer y de sus dos hijitas que todavía no habían llegado a cumplir los seis años de edad.

Mientras subía al tren, que le llevaba a la fábrica, pensaba en lo bonita que era su vida. Su mujer le quería, sus niñas le adoraban y el mismo hacia todo lo que estuviese en sus manos para que estas circunstancias continuasen siendo así.

El día de trabajo fue duro (como de costumbre). A la vuelta paro en una pastelería y compro unos dulces de chocolate y nata que le volvían loca a su mujer.
El cielo empezaba a oscurecerse y el viento traía olores a tierra húmeda. Pronto empezó a llover de manera débil para terminar de diluviar de una forma torrencial.
El buen padre de familia se calo hasta los huesos, pero los pastelitos los mantuvo a salvo bajo su chaqueta impermeable a prueba de aguas imprevistas….
Cuando llego a la puerta de su casa se fijo en algo que le pareció anormal
e inquietante a la vez: el felpudo serigrafiado de “imagine un mundo sin guerras” había cambiado por otro con el dibujo de una pistola diciendo “Bang bang president”….

Sudores fríos le recorrieron la piel al comprobar que incluso la puerta antes de roble, ahora era de hierro forjado con una pantalla y un teclado debajo.
Se aseguro del número de la calle y el nombre de esta, y comprobó que esta era su casa, la cual había dejado unas horas antes por la mañana temprano.
Intento abrir con sus llaves pero estas no abrían la nueva cerradura metálica.
Entonces intento llamar al timbre, y se percato que no había ningún pulsador ni interruptor con el cual avisar de su llegada.
Golpeo en la puerta y esta se abrió. Detrás de la misma apareció una anciana decrepita, consumida ya por el tiempo que nunca perdona y siempre es juez de nuestro destino final….


El buen hombre no sabia que pensar. Esto parecía un jodido mal sueño que tendría que terminar simplemente con un esfuerzo de voluntad que avisara a su cerebro de lo irreal de la situación….
Puso todo su empeño en volver del estado de alucinación al que estaba sometido; la anciana se dio cuenta de que algo no iba bien, pues el joven que tenia enfrente no reaccionaba ante la simple pregunta que esta le hizo:
- ¿vende tiempo?-….
Entonces cayó en la cuenta: seguramente todo esto era una cámara oculta del programa de George Sullivan de la tele, que emitían los sábados por la noche. Su mujer estaba enganchada al show y no se perdía ninguna de las inocentadas que les hacían a los pobres embaucados….

Tras buscar cámaras en derredor suyo y no hallarlas se dispuso a entrar en la casa. Empujo a la “vieja” y entro por la fuerza dentro de la vivienda con el ansia viva de encontrar indicios que le salvaran de aquella horrible pesadilla.
Al llegar al salón se paro en seco ante una de las paredes que daba al ala norte…. Allí había colgado un retrato gigante con el rostro de una mujer y otras dos mucho más jóvenes.
Lo vio claramente: un escalofrío le subió por la espalda, era su esposa con bastantes años mas de los que tenia esa misma mañana, y esas dos muchachas…: -¡son mis hijas!, ¡por el amor de Dios!-….

Impactado se desmayo cayendo al suelo y golpeose la cabeza con el sofá que tenia junto a el.
La anciana se arrodillo junto al extraño contemplando su rostro y acaríciale su pelo.
Sus pensamientos volvieron hacia la niña que un día fue, y cayo en la cuenta que delante tenía..., la prueba de que el tiempo podía dar marcha atrás….

 

 

 

 


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