Varias botellas y dos chicas II

Por La Oruga Azul
Enviado el 25/12/2012, clasificado en Adultos / eróticos
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Noelia se levanta a poner música mientras me divierto nadando en el interior de los pantalones de Nuria. Acuérdate siempre de desabrochar con cuidado unos pantalones, procura que tus dedos toquen su vientre a la vezque bajas la cremallera. Una vezque la tuve semidesnuda, absoluta y dispuesta ante mí, me dispuse a tenerla en mis manos, acariciar su calor con la intención de que ella encontrara algo superior a nosotros. Yo tan solo era el instrumento de viaje. Dependía de sus gemidos, su vientre, su respiración, sus subidas, sus bajadas, el vello que se le erizaba, sus escalofríos y mis dedos.

Volvió Noelia, volvieron sus muslos junto a mí. Volvieron sus labios con su lengua junto a mí. Ya no distinguía qué mano me manejaba. Tenía suficiente con la boca de Noelia tragando, la lengua de Nuria besando y mis dedos pícaros bañándose en los charcos en los que se bañan las putas de Dioniso.

Me gusta verlas en cuatro en el sofá mientras yo estoy sentado. Me alimentaba cada “Aahaaahaa....” que Nuria me lanzaba al oído y era entonces cuando sus “Aahaaahaa....” llenaron el cuarto como hizo su risa. En ese momento cambió algo en la atmósfera del salón. Estábamos haciendo algo sucio por lo que podrían juzgarnos socialmente. En ese momento se convirtió en una buena noche. Noelia dejaba de de chupar para besarme, Nuria se sentaba en el butacón con las piernas abiertas, con el tanga tirado en algún rincón, esperando a que la agarrara de muslos para invadirla en sensaciones.

Un rato a solas con Noelia y vivo la tensión de dos seres huidizos que quieren conocerse envueltos en el aroma de la soledad por placer al silencio. Otro rato con Nuria y me doy cuenta que me necesita, o por lo menos, necesita alguien como yo, necesita conocer la muerte de la vergüenza y el nacimiento del descontrol. Puede que algún día le muestre el mundo que ella desconoce y del cual yo solamente he palpado la frontera.

Noelia menstrúa y no puede, Nuria está preocupada por hacerse daño si intenta meterse lo que ellas califica como “ una cosa tan grande” dentro.

Sigo bebiendo y sigo cayendo. Hora de ir a casa, camino calle abajo, giro a la izquierda, me pierdo y noto como no me puedo mantener derecho. Tras una serie de sucesos borrosos, taxis muy cerca de mi o yo muy cerca de ellos y una meada en medio de la calzada antes de llegar a casa, por fin llego a mi cama. Estoy borracho, y la cama es un barco navegando en la marea más turbia del año. Los dedos me huelen al charco de las putas de Dioniso.

Soy un chico que se excita con los detalles. Pero prefiero que esos detalles estén guiados por nuestros demonios interiores y las ninfas a las que se follan y no por la falsa pasión con la que bañan sus relaciones los falsos enamorados que son tan hipócritas como para no reconocer que desean follar, FOLLAR, y no actuar desnudos con su pareja. La gente que no aprecia el regalo que nos ha sido dado me da asco. La gente que no aprovecha la posibilidad que tenemos de follar con quien sea, buscando el placer por el placer. Pero no se confundan, follen, sí, pero fóllense sus almas no sus coños o culos, fóllense lo que llevan dentro. Fóllense su aura, su animal interior, unan sus instintos y hagan de ese sexo el único sexo que sea capaz de matarlos y hacerlos renacer en una millonésima de segundo. No eres, tampoco es ella, no son ustedes, entonces, ¿qué es?. Es sexo. Venus con sus amantes. Baco en sus orgías. Son desconocidos. Es una muchacha tímida con un tipo sabio. Es vivir. Es escupirle al poder porque podemos. Por el bien de desordenados emocionales como yo, se los pido, follen.


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