Mirame sin decir Nada II- EL DILDO DE PARED

Por morboconestilo
Enviado el 29/10/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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Martina inconscientemente miraba hacia aquel ventanal cada día y por la noche salía varias veces a la terraza con cualquier excusa que se daba así misma. Se sentía en cierto modo absurda de desear algo que ni tan siquiera sabía si era real o fruto de su imaginación. Pero deseaba aquella sombra como si fuera un gran amante para poder compartir de nuevo otro momento sexual y morboso.

Por un lado no salía de su asombro por el hecho de haberse atrevido a masturbarse ante un desconocido mirándole sin decir nada y por otro solo con pensarlo se humedecía, ya que pocas veces había disfruta de un orgasmo tan intenso húmedo y prolongado.

Durante aquellos días muchas noches o en la ducha mañanera se masturbaba recordando el momento. Pensó pasar algún día de estos por el sex-shop a echar una miradita algún consolador para calmar su sed de sexo. Además como nunca había tenido ninguno la idea la seducía ya que se consideraba muy sosa sexualmente, quizá había llegado el momento de ser más activa en soledad o en compañía, la idea la produjo una sonrisa picarona.

Miro por las estanterías con curiosidad y cierto rubor asombrada de la diversidad de artículos diferentes para todo tipo de satisfacciones y deseos sexuales que había en ellas. De repente la llamo la atención una caja “Dildo Pared”. En la portada una rubia explosiva se masturbaba con él colocado en un espejo, sujetado por una ventosa trasera. La imaginación que ella nunca pensó que tenía entro a galope por su mente e invadió su cuerpo y su sexo dio señales de estar deseoso de la idea que se le acababa de ocurrir.

Pidió que se lo envolviera de regalo como si no fuera para ella… y con un tono casi inaudible pregunto que si se podía pegar en el crista o en la maderal, después de mil explicaciones de la dependienta se dirigió a su buhardilla deseando un nuevo encuentro.

Había visto luz dos días y el reflejo de un televisor, pero no la sombra de su deseo…

Aquel viernes por la tarde había tomado el sol en la terraza desnuda y se había duchado varias veces con la manguera. Miraba hacia el ventanal cada cinco minutos, el deseo no la dejaba relajarse, pero el estor seguía bajado. Lo que no sabía es que él la miraba, la deseaba desesperadamente, pero no quería que ella se diera cuenta de que la observaba y que pensara que era un asqueroso pajero salido. Aunque él lo había pensado sonrió, porque se había masturbado como un adolescente más de un vez al día pensando en aquella imagen de su nueva vecina que había revolucionado su mente, su sexo y en cierta manera su vida.

Era sobre las doce de la noche, Martina se había arreglado y estaba a punto de salir a tomar unas copas, cuando se dirigía apagar la luz de la terraza miro instintivamente y vio que estaba allí. Su corazón empezó a latir desbocado y un sudor nervioso la invadió cada poro de su piel bronceada. No podía ser ahora no…, pensó. Cuando estaba en el ascensor tomo la decisión de mandar un Whatsap indicando que no podía quedar que la cena la había sentado mal .Con la misma subió nerviosa y deseosa de encontrarle ahí

Abrió la puerta con premura y corrió hacia la terraza ¡Si, si, si esta….mmmm! suspiro…. Quería hacer señas y explicarle que la esperase por favor, mirándola sin decir nada, que tenía algo muy especial para él y que aguardase un momento, pero esta idea era ridícula y parecería una desesperada buscona pajillera .No lo pensó dos veces tiro sus zapatos al aire como si llegara reventada de los tacones pareciendo la escena de una obra teatral y con la misma encendió rápidamente 3 velones para dar más señales si el la observaba de que iba a estar un rato…… puso música más bien alta, corrió hacia su cuarto en busca de la caja, al baño a por el aceite y después a la nevera agarrando una botella de tequila del congelador y en un segundo estaba de vuelta sofocada de la maratón que había hecho por su piso.

¡Sigues ahí! gracias… suspiro profundamente mirándole. No te vayas, susurró… quiero hacerte un regalo muy especial y ser tuya de nuevo mi sombra., Con un tono dulce, sensual entrecortado por una respiración excitada.

Se puso a bailar mientras se tomaba dos chupitos de tequila seguidos, necesitaba fuerza para evitar la vergüenza .Desempaqueto el Dildo y lo dejo encima de la mesa. Después de tres bailes sensuales los efluvios del alcohol comenzaron hacer efecto. Un calor sofocante se apodero de ella por dentro y por fuera, busco la manguera abrió el agua y se puso a bailar con ella como si fuera su micrófono mientras el agua con efecto lluvia fina empapaba su vestido y lo pegaba a su cuerpo con una segunda piel.

¡Dios que sexualidad tiene la cabrona! Eres pura lujuria, que pedazo de mujer, un pecado, ufff… Notaba su órgano erecto le dolía de la presión y aun no se había tocado ¡Tengo tantas ganas de ti nena!, tantas.... que saltaría hasta tu terraza y te follaría toda la noche sin límites, ni tiempo, té lamería y comería cada centímetro mmmmm. Baila para mí, as텿 pero que haces zorrita? como me pones ufff!!, agarrándose su verga con fuerza saliendo de ellas unas gotas seminales. Se lo ocurrió una idea para sentirla más cerca y no perder detalle de aquel espectáculo mirarla con unos prismáticos.

Apoyo la manguera en la mesa sujetándola en una ranura entre las madera para que continuará esparciendo el agua hacia su cuerpo excitadísimo mientras se desvestía con la mirada fija en la sombra. Se tumbó en la mesa y puso más presión en el agua, abrió sus piernas exponiéndole su sexo excitado. Enfoco en chorro hacia su coño, la presión del agua hizo que su clítoris se inflamara y una excitación extraña recorrió su interior, produciendo que sus pezones se endurecieran más aun y unas contracciones contrajeran su útero provocando unos gemidos de placer, lo que produjo a la vez que su espalada se contrajera creando un arco, mientras el agua continuaba golpeando mortífera y sexualmente su sexo. Comenzó a acariciarse morbosamente su cuerpo, giro su cabeza buscando el bote de aceite para impregnarse la piel.

La observaba y devoraba atreves de sus prismáticos, en cuanto ella dejo su cuerpo desnudo y abrió aquellas preciosas piernas dejándole observar aquel único y maravilloso coñito con su tono rosáceo claro y una abertura pequeña perfecta bordeado por unos minúsculos labios, su polla estallo en un orgasmo inesperado saliendo su leche disparada como si quisiera atravesar en espacio y llegar a él.

Era la primera vez que se corría sin tocarse y lo más extraño es que su verga continuaba dura y excitada, el orgasmo había disminuido en intensidad pero no había desaparecido de su cuerpo ante la visión que tenia de aquella extraordinaria y morbosa mujer que le había hecho obsesionarse y convertirse en un voyeur, pero no podía dejar de mirar mientras su voluptuoso pecho comenzaba a brillar por el aceite……………..


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