El extraño del Metro 1

Por morboconestilo
Enviado el 14/11/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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Voy en el metro como cada mañana medio dormida y ofuscada con el mundo está prácticamente amaneciendo y cuando regrese será otro vez de noche. Miro distraída a las personas que viajan en mí mismo vagón sin fijarme en nadie y en todo como cada día. Muchas caras me son conocidas a veces pienso como serán sus vidas, quizá sean tan aburrida y miserable como la mía o no. Trabajando todo el día para pagar una casa en la casi no estoy, comida en un tupper o como extra un menú del día y de vez en cuando poderme comprar algo de ropa pero ese mes no salgo a tomar nada porque no me da el presupuesto. Solo me llama la atención un hombre de unos 45 años que va en silla de ruedas con una niña de unos 4 años que siempre se sienta entre sus piernas. Entran una parada después de la mía y llenan el vagón de energía con sus risas. Ella nunca sale corriendo ni lloriquea o se pone pesada durante los 36m que dura el trayecto. Me gusta observarlos siempre voy con los cascos no sé de qué hablan .Pero hoy se me han olvidado con las prisas y por casualidad se sitúan a mi lado. La niña espera tranquilamente agarrada fuerte a la barandilla a que él situé la silla y la frene entonces salta hacia sus piernas sentada mirando en dirección hacia él.

La mira con devoción y siento sin saber por qué un nudo de tristeza en el estómago ¿Hace cuánto tiempo nadie me mira de esa manera y con ese brillo en los ojos? . Le había mirado muchas veces pero los puñeteros perjuicios de obviar a las personas que se salen de lo común por una otra cosa nos hacen muchas veces pasar por alto cosas interesantes.

Su melena llena de ondas negras con vetas canosas brillante e húmeda con un olor varonil y fresco. Unas pestañas grandes casi femeninas que enmarcan unos ojos color miel, una boca grande hecha para el pecado. Su torso es atlético con los biceps muy marcados que resalta aún más la delgadez de unas piernas inertes. Me fijo en sus manos grandes, huesudas y muy cuidadas, notó como mi cuerpo dormido durante los dos últimos años reacciona de una manera que me sorprendo notando una humedad en mi ropa interior. De repente esas manos han despertado mi erotismo y fantasías. No sé qué cara he debido de poner pero al volverle a mirar noto que él me observa y me sonríe de una forma sexy y sensual. Una manada de mariposas se apodera de mi estómago y sonrió tímidamente pero él mantiene la mirada fija en mis ojos. Hasta que la niña curiosa interrumpe la mirada.

-¿La conoces?

- Si, la conozco aunque me gustaría saber mucho más cosas. Ella piense que no, sabes. Es la chica que te comente que me parecía preciosa de mirada triste.

-Ah!! Siiií, ¿es esta? Mirando y señalándome. ¿Y por qué no me la presentas y la preguntas si quiere ser tu novia?

Con la misma me miró fijamente y con una voz profunda y masculina dijo.

- Te presento a Lili y me gustaría que fueras mi novia o por lo menos mi amante. Me guiñó un ojo y una sonrisa morbosa sexy y masculina se dibujó en su cara. Se creó un silencio entre los tres, note mi corazón palpitar y mi pómulos enrojecer.

-Hola Lili soy Diana, es que para ser novios hay que conocerse mucho y yo dije tartamudeando casi no conozco a tu.., ves es que no se ni lo que es, reí nerviosa.

-Es mi Tío Al o Álvaro ¿ pero te gusta o no te gusta? Por qué ser novios no pasa nada y si te gusta te casas y si no le dejas.

-No insistas princesa, ya ves no quiere o quizá ya tenga otro amor, aunque en su cara no refleja eso, quizá la asuste la silla. Notaba mi nerviosismo en aumento y lo que había dicho de la silla era verdad pero tenía que rebatir su teoría me daba pena.

-La silla es lo de menos simplemente no te conozco de nada actuaría igual con cualquier hombre del vagón que me dijera eso. El me miraba tan fijamente con una mueca picara que me desarmaba por momentos. Sin bajar la mirada ni un momento continúo.

-Quizá lo hagas por tus miedos que son muy respetables o por principios, la silla te asusta por lo que ello conlleva y es normal. Pero en ella vive un hombre al cual le gustas desde hace tiempo y no va a perder la oportunidad de que le vuelvas a mirar como lo has hecho antes y no con pena como otras veces. Lili déjame por favor un cuaderno y un lápiz. Con la misma la niña obedeció en silencio observando la situación con la naturalidad que solo se tiene a esa edad. Le dijo en escuchito que yo oí su contenido y sonreí. Píntala un corazón rosa con su nombre que eso nos gusta, con la misma saco su estuche con los lápices de colores. Álvaro lo dibujó y escribió algo más.

-Te deseo, cometamos la locura de compartir este día sin planearlo, solo dejándonos llevar, daté el permiso de vivir algo diferente y si no te gusta solo tendrás que irte sin explicaciones. Te espero en la puerta de la estación 9.45pm. No digas nada déjame que por lo menos tenga esa ilusión hasta que llegue el momento. Me tendió el papel al rozar su mano un escalofrió recorrió mi cuerpo.

Lo leí temblando, mientras mi cabeza me decía que estaba loco y mi cuerpo se contradecía con indicándome “comete una locura” era una dualidad extraña y excitante. Llegamos a la estación Lili se despidió de mi con un generoso beso y él con una sonrisa que me derritió. Mi cabeza daba mil vueltas con la decisión. Llegué al trabajo sofocada me senté en mi mesa mirando el reloj quedaban 30m,27m,25m. Me levanté y fui al baño me desmaquille y acentué mis ojeras con el lápiz negro. Fui a hacia el despacho de mi jefe,” 20m”. Le expliqué que me encontraba fatal que había pasado una mala noche y según oí vaya se a casa tiene muy mala cara. Salí como si la mujer de la guadaña me persiguiera quedaban” 13m”. Tardaría 15m en llegar. Mi corazón estaba desbocado mi mente daba vueltas preguntándome que locura estaba haciendo. Mientras bajaba el ascensor intente maquillarme un poco. Salí por la puerta en busca de mi día especial, lo necesitaba y no me había dado cuenta hasta ese momento que mis piernas comenzaron a correr hacia la estación de una manera desesperada y con mis mariposas volando por mi estómago. Miré el reloj “3m”.

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