Primer encuentro con Marcos

Por JennyHot
Enviado el 01/12/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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Era un día de mañana como otro cualquiera, la cotidianeidad normal, mi esposo en el trabajo, mis hijas en la escuela. Yo me encontraba en una actividad que disfruto mucho de hacerla a esas horas de la mañana y en soledad, arreglando el jardín frontal de mi casa. Regaba el césped con el suave rocío del agua, limpiaba y podaba mis plantas y flores, mientras las casas vecinas amanecían también a sus actividades, pasaban frente a mi y me saludaban dando los buenos días cordialmente o para algunos otros pasaba totalmente desapercibida mi presencia fuera de mi casa.

Me encontraba agachada en una lucha algo truculenta quitando unas yerbas que se habían dado paso entre el césped y mi banqueta, cuando apareció él. Marcos había llegado a nuestra calle hacia dos años aproximadamente, vivía casi frente a mi casa, hombre en sus treintas, soltero aunque ya lo había visto entrar con varias mujeres a su casa. Se detuvo frente a mí a unos 3 mts de distancia dándome los buenos días con una sonrisa amplia y esa mirada profunda que logra derretir a cualquier mujer. Por su vestir parecía que venia del gimnasio y me dijo "Necesitas ayuda Jenny?" escucharlo decir mi nombre me turbó, normalmente sólo nos saludamos a la pasada, con mi esposo es con el que platica un poco mas sobre "cosas de hombre" futbol, carros y esas cosas, así que por un segundo no sabia que hacer, solo atiné a decir "no gracias Marcos, ya está todo controlado" aunque yo no me sentía así. El pareció notar mi reacción porque solo dijo sonriendo "bueno, esta bien, pero cualquier cosa que necesites me avisas" y se fue, yo me quedé ahí parada viendo como se alejaba ese hermoso cuerpo vestido con una camiseta un poco ajustada que dejaba adivinar sus músculos en brazos y pechos, amplia espalda y un pantalón deportivo en el que resaltaba un trasero bastante decente. Entonces sentí como a través de mi pasaba una corriente eléctrica que terminaba precisamente en mi entrepierna. Sabía lo que tenía que hacer. Recogí todo lo que había que recoger y entré lo más pronto que pude a mi casa, me lavé con urgencia y me dirigí a mi recámara, dispuesta a calmar esa sensación despertada en mí. Me detuve frente a mi espejo y me quité la blusa, observé como mis senos lucían inflamados bajo de mi sostén, lo retiré y coloqué mis manos sobre ellos, masajeándolos suavemente viendo como mis pezones comenzaban a endurecer. Después desabroché mi pantalón y volteando un poco mi cuerpo, los baje con todo y mi ropa interior lentamente, viendo como mi culo quedaba desnudo poco a poco. Terminé de quitármelo y me acosté sobre mi cama llevando una mano hacia mi sexo y otra a mi seno izquierdo pellizcando mi pezón con dulzura, no hubo necesidad de lubricar de ninguna forma porque mi intimidad ya había comenzado a dejar salir flujos que permitían a mis dedos, a mi mano completa, recorrer mi monte de Venus con suavidad, resbalando entre mis labios menores y mayores, sintiendo como mi clítoris iba sobresaliendo, hinchándose de placer. Entonces apareció en mi mente Marcos, sentía que él estaba ahí, viendo como jugaba yo misma con mi cuerpo, ahora aparecía con una mirada y sonrisa lasciva, le gustaba lo que veía, mientras comenzaba a susurrarme en un lugar perdido de mi mente "si, así Jenny, sigue, disfruta de lo que sientes, disfrútate que estás riquísima" Cambie de posición mis manos, sentía como me empapaba cada vez mas, no podía evitar arquear mi espalda, mover acompasadamente mis caderas en busca de mi placer. Abría mis piernas completamente para que, en mi mente, él tuviera una mejor vista de mi intimidad. Estuve así varios minutos, entonces escuché como me decía "ahora voltéate quiero verte por atrás" y como si fuera una orden me levante, me arrodillé sobre mi cama y poniendo una almohada bajo mi cadera, regreso mi mano a mi pubis recostándome boca abajo. Dios! como me gustaba sentir mis movimientos, mis senos rozando mis sábanas mientras en mi mente resonaba su voz "para tus nalgas para poder ver tu rico culito" así que levante mi trasero usando mi otra mano para abrirme las nalgas y me viera en todo su esplendor. Recorrían por mi cuerpo toda una vorágine de sensaciones, comenzaba a sudar, a gemir mas fuerte, era riquísimo imaginarlo ahí parado detrás de mi disfrutando la vista, fue cuando en mi pensamiento decidí hacerlo participar y le dije "ayúdame y méteme un dedo" fue cuando él se acercó y sintiendo que mi dedo era el de él, lo introduje en mi culo.... Ho! rico! rico! Sentía como se acercaba una oleada de energía amenazando con romperse sobre todo mi cuerpo, así que le dije "muévelo! así! más! fuerte!" y él diciendo "vamos putita, así te gusta, se ve que te encanta, ya córrete putita, córrete!" ya no supe más, mi cuerpo no reaccionaba, era todo movimientos involuntarios, espasmos, gemidos cuando llegó ese esperado orgasmo, sentía como mis dedos quedaban aprisionados en el interior de mi vagina mientras mis líquidos chorreaban por ellos llegando hasta mi mano. Quedé ahí tendida, con los ojos cerrados recobrando la respiración y, abriendo poco a poco mis ojos, llevé mis dedos a mi boca para probar mis jugos con una sonrisa de satisfacción en mi rostro y la dulce sensación de un cuerpo complacido.

Esta seria solo la primera vez que aparecería Marcos en mi habitación.


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