La mujer más sexy

Por Polanco
Enviado el 10/12/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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Hoy, un día en el que me sentía tan abatida, has aparecido, y sabiendo que estaba angustiada por algo, me has estrechado entre tus brazos, tan fuerte, tan caliente.
Me levantases con un dedo la barbilla para que mis ojos se encontraran con los tuyos; y me dijiste sin apartarlos ni un solo momento, que era imposible que pudiera sentirme fea, por que cada rincón de mi cuerpo era una invitación al pecado. Cuando empezaste a recorrer todo mi cuerpo con tu mirada, recorriendo desde las curvas de mi caderas hacia la comisura de mis senos, deslizándote por mis cuello para terminar en mis labios, simplemente empecé a sentir un fuego moviéndose por mi cuerpo hasta acabar en mi estomago.
Mi respiración se paro cuando tu dedo rozo mis labios y abrieron mi boca dulcemente. De repente cuando me distes un beso tan tierno que pensé en derretirme, en ese momento, empezases a acariciarme el cuello, y suavemente acercándote con deseo, me acorralases en una pared y distes rienda suelta a tu imaginación...
comenzaste a susurrarme palabras que nunca pensé escuchar. Me decías que tu no dejarías de acariciarme comenzando por mi cuello, seguirías bajando hasta llegar a los bordes de mis hombros, y así poder bajar esos tirantes que tanto te provocaban. Continuaste diciendo, que a continuación me los deslizarías para que mi vestido se cayera al suelo y así poder ver lo que llevaba puesto. Que en ese momento, no podrías evitar acariciar mis senos y comértelos a besos, que seguirías besándolos, mientras que con tus dedos seguirías bajando, y cuando llegaras a ese punto tan caliente entre mis piernas, correrías seguramente unas minúsculas braguitas de encaje negro, que era lo único que me mantearía separado de ti. Que después empezarías a mover tus dedos en el mas jugoso calor, que continuarías mas y mas adentro de mi, para que mi respiración se agitara con la tuya; y cuando no pudiera mas, me dejaría llevar por los impulsos de placer que sentiría con tigo. que después de eso seguramente no podría mantenerme de pie, así que me llevarías en brazos hasta mi cama. Terminarías de quitarme lo único que no te deja verme como siempre lo has deseado... sin nada...
Continuaste explicándome que tus labios ,comenzarían otra vez desde el principio a recorrer todo mi cuerpo, pero que esta vez, me ordenarías que te tocara yo a ti también, que sintiera tu erección entre mis piernas y tu deseo en tu respiración, harías que lentamente te quitara la ropa para poder sentir como mis cariarías hacen que te pierdas en la locura de poseerme, y me pedirías que te besara mientras te colocas en la posición exacta para introducirte dentro de mi. Y solo entonces me penetrarías muy suave para que pudiera acomodarme a ti, para que sintiera lo caliente que podría llegar a ponerte. Seguirías con esos movimientos desesperada mente suaves, para notar lo mojada que puedes llegar a ponerme, y cuando menos me lo espere, me embestirás, Tan fuerte que no pueda evitar pronunciar tu nombre con un gemido.
Seguirías, seguirías y seguirías sumergido dentro de mi, hipnotizado por esos ruidos hasta que no pudiera mas, solo entonces, me pondrías encima tuyo para que me moviera a mi ritmo y te apretara mas entre mis piernas y sentir mas profundo como se puede crear la miel mas exquisita y caliente que hace que te vuelvas loco de placer.
Después me obligarías a moverme hacia arriba y abajo, con cada vez un impulso mas fuerte, cada vez, un sentimiento mas profundo de poseerme, y experimentar lo que seria que perdieras tu auto control, y dejarte llevar. Y entonces no lo podría evitar, me mirarías en mi máximo esplendor, cuando cerrara mis ojos del puro fuego que llenara mi interior, hay, y solo entonces, podrías acompañarme, en lo que seria música ardiente en vivo. Tu orgasmo acorde con el mío, mis impulsos como si fuéramos uno, nuestras respiraciones agitadas y nuestros cuerpos húmedos aun entrelazados, seguramente no podrías evitarlo y estrechándome entre tus brazos, me besarías otra vez, sin poder controlarlo, y acariciarías mi espalda dulcemente, mientras regresa nuestro sentido común.
Sentí como si en verdad hubieras entrado en mi, pero cuando me di cuenta, vi, que no me habías desnudado, ni tan siquiera tocado. En ese momento sentí tanta frustración que sin ni siquiera replanteármelo, decidí probarlo. Me abalance sobre ti, y te besé; y así, nos sumergimos en horas de placer,
así me hiciste ver, me hiciste sentir... como la mujer mas sexy.

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