Su mejor amigo

Por Satine1991
Enviado el 13/12/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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¿Y si alguien te descubriese todo lo que te has estado perdiendo con el sexo? Después de que mi novio de toda la vida rompiese conmigo no podía imaginar lo que me deparaban los siguientes meses. Siempre me llamó la atención el mejor amigo de mi novio. Yo sabía que también le atraía pues en cuanto él podía me escribía y nos enviábamos mensajes bastante subidos de tono. No importa que él tenga 29 años y yo solo 23, su experiencia es parte de su atractivo. Yo en el fondo comprendía que estaba mal esa actitud y borraba las conversaciones que manteníamos. Si nos encontrábamos con él lo saludaba con un distante "hola".

Cuando la noticia de que mi novio y yo no estábamos ya juntos voló, él no tardo en ponerse en contacto conmigo. No llegamos a quedar, aunque continuaron las insinuaciones durante un tiempo.

Un sábado salí con unas amigas e íbamos bastante pasadas de copas y envalentonada le escribí. No tardó en contestar y me dijo que le recogiese en la puerta de su casa. Así lo hice. Yo conducía sin mis zapatos altos, con una minifalda corta negra y una camiseta verde bastante ceñida. Cuando subió al coche lo primero que hizo fue mirarme de arriba a abajo y decir "Me pensaba que nunca lo harías". Tardamos pocos minutos en llegar a una apartada casa que su familia tiene en el campo.

Yo estaba bastante cortada, no me atrevía casi a mirarle. Después de coger una cerveza y acomodarnos en el sofá empezamos a charlar. Yo notaba como él estaba excitado, podía ver el bulto a través de su vaquero y eso hacia que me mojase y me sintiera muy cachonda. Las ganas reprimidas y la atracción que siento por él estaban pasándome factura.

Él también notaba la tensión sexual y dio el primer paso cuando yo me puse de pie para silenciar el móvil. Se levantó y se puso detrás de mí agarrándome por la cintura.

- Mira como me pones- dijo rozándose contra mi culo. Yo no fui capaz de contestar, simplemente apoyé las manos en la mesa que tenía enfrente y esperé. Él subió las manos por debajo de mi falda y me acarició lentamente mientras comenzaba a besarme el cuello. Yo quería que me follase pero no me moví. No pareció importarle, subió las manos hacia mis tetas buscando mis pezones por encima del sujetador.

- Tengo ganas de follarte y tu también a mi, lo se- susurró en mi oreja. Yo negué con la cabeza y continuaba de espaldas a él mientras ya pasó sus manos debajo de mi tanga directamente a mi coño que estaba bastante mojado.

- Date la vuelta-me ordenó suavemente y así lo hice. Cuando le miré a los ojos noté como mis mejillas se ponían rojas y le pedí que apagase la luz y menos mal que lo hizo. Me cogió de las manos y me dirigió al sofá.

Se quitó la camiseta y los pantalones quedándose en ropa interior mientras a oscuras yo hacía lo mismo. Se sentó y me subió encima de él. Yo notaba toda su polla dura contra mi entrepierna y eso me encendía cada vez más, sobre todo cuando él empezó a moverse despacio como si ya estuviera dentro de mí. Me besaba el cuello y mordisqueaba y cuando me desabrochó el sujetador y lo tiró al suelo cogió mis tetas con ambas manos y me tocaba los pezones mientras me besaba absorbiéndome. Yo subía y bajaba las manos por su pecho y no podía evitar gemir.

- Déjate llevar-me pidió, aunque yo continuaba bastante nerviosa. Se metió un pezón en la boca y lo lamía, y al mismo tiempo masajeaba el otro y continuaba moviéndose despacio. Mostrando un poco de iniciativa lleve la mano a su polla y la toqué por encima del calzoncillo y él no tardó en gemir casi gruñendo.

Me quitó de encima y se quedó completamente desnudo. En la oscuridad se me acercó mientras yo continuaba sentada y me acercó la polla a los labios. Yo sabía lo que quería, me lo había dicho varias veces en sus mensajes ("sentir tus labios y tu lengua recorriendo mi polla"). Le lamí la punta mientras agarraba la base. Yo estaba muy cachonda, tenía ganas de que me la metiese ya pero también quería ponerlo al límite. Continué recorriéndole la polla con la lengua y tras unos segundos la introduje en mi boca, subía y bajaba, y le pajeaba con la mano. La introduje completamente en mi boca y aguante unos segundos con ella así hasta que él me paró, señalándome que iba a terminar.

Ahora yo ya no podía más y me levanté para poder besarle de nuevo. Él me empujó lentamente a la mesa y me sentó en el borde, abrió mis piernas y comenzó a ponerse de rodillas. Yo adiviné sus intenciones y le detuve.

- No, a mi nunca me han hecho eso y no me siento cómoda-dije.

- ¿Tantos años con un tío y no te lo ha comido?- preguntó sorprendido pero continuó bajando.

- De verdad, no lo hagas no es necesario- insistí.

Él se puso de pie de nuevo cediendo, y se acercó a mí hasta que su polla tocó mi coño muy mojado. Me sujetó de las caderas y me mordió el cuello.

- Se que dentro de ti hay mucho más que dar y te prometo que conseguiré que lo des para que puedas disfrutar de verdad-dijo mientras empezaba a introducirse dentro de mi. Solo la punta, quería hacerme sufrir, desearle más.

-Ya, hazlo-le dije medio gimiendo.

-Quiero que lo digas, que me pidas que lo haga, di que quieres que te folle-decía mientras lamía uno de mis pezones. Yo negaba con la cabeza ante la vergüenza que me daba decir esas palabras.

-Lo haré esta vez, pero la próxima tendrás que pedirlo- susurró mientras me penetraba. Yo estaba tan mojada que su polla entró rápidamente haciéndome gemir en cuanto la sentí. Me agarré a sus hombros y él empujaba sujetando mis caderas. Yo notaba sus testículos rebotando en mi culo y eso me ponía todavía más, no paraba de gemir, sabía que me correría en cualquier momento.

Él murmuraba comentarios de que no tardaría de lo cachondo que estaba, que se iba a correr pero quería que primero terminase yo. Cuando finalmente tuve mi orgasmo no pude evitar gritar. Era el primero que tenía en años y noté como las piernas me fallaban. En ese momento él me embistió rápidamente y también terminó corriéndose en mi coño y yo notando como su leche caliente resbalaba por mis piernas. Los dos jadeábamos y continuamos agarrados un minuto recuperando el aliento.

Tras eso nos vestimos y salimos hacia el coche. Yo estaba realmente avergonzaba porque nunca había tenido esa libertad con mi novio. Ahora me daba cuenta de lo triste que había sido mi vida sexual.

Conduje de vuelta a su casa.

- Ya nos veremos. Y piensa que esto no es nada, nos queda mucho por hacer-dijo. Y sin añadir nada más bajó del coche.

Al llegar a casa me metí en la cama y no podía dejar de pensar en él y en cuando volvería a verlo de nuevo...


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