Mini fiesta de cumpleaños

Por La Moni
Enviado el 12/12/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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Ya sabía de la sorpresa que tenías para mi cumpleaños. Había descubierto la reserva del hotel y el restaurante hacía varios días. Entonces decidí que estaría genial disfrutar de un buen postre.

Me recogiste para llevarme a la cena, me habías dicho que me pusiera guapa, escogí lo mejor de mi lencería, y me puse lo más guapa de lo que fui capaz, para que sintieras como me miraban otros hombres estando contigo. Quería que te sintieras orgulloso y a la vez celoso de la forma como otros me desnudaban con la mirada.

Esa era mi noche.

Cenamos y al marcharnos, susurrándome al oído me dijiste que aún no terminaba la velada. Me llevaste al hotel, el mismo hotel donde estuvimos por primera vez juntos. Ahora lo veía diferente, aquel día estaba nerviosa, ahora estaba feliz, excitada por la noche.

Tan pronto cruzamos la puerta de la habitación me cubriste de besos, me excitabas, me acariciabas, no podía dejar de beber de tus labios. Pero era mi noche, no lo había olvidado, así que pedí que te desnudaras lentamente para disfrutarte... me encanta sentir el calor de tu piel cerca a mi, me gusta tenerte conmigo, así de cerca, sentir tu aliento, tu tacto. Podía ver lo empalmado que estabas, que caramelo más rico tenías y me enloquece que me lo ofrezcas, besarlo y mimarlo, sentirlo caliente, duro y salado. Viniste a mi lado, y suavemente me quitabas la ropa, mientras cubrías de besos mi piel, me gusta como me acaricias. me pusiste en la cama y me cubriste con tu cuerpo, ansiaba tu boca, necesito tus labios chupando mis pechos, poniéndolos duros como solo tú lo sabes hacer.

Cuando me tenías muy caliente y mojada, me preguntaste si quería que me follaras, dije que si, pero no quería que te corrieras... así que me follaste solo un ratito que fue delicioso. Me incorporé y te dije que te tumbaras, fui a por unos pañuelos y te dije que te ataría a la cama... quería tenerte para mi. Te até y sin avisar te puse una venda en los ojos. luego estuve chupándote un buen rato, me gusta chuparte luego de haberme follado, me gusta el sabor de mis jugos.

Hubo un momento de silencio... sonó mi móvil y a los pocos segundos fui a abrir la puerta... por fin había llegado mi postre. Yo no hablaba, se escuchaban besos, quejidos... suspiros... preguntabas que pasaba, y yo no respondía, intentabas desatarte, pero me había asegurado de que no pudieras. Comencé a jadear, cuando ya no podía más, le decía a mi postre que siguiera... que no parara... que me follara hasta el fondo... tú ya sabías lo que pasaba... mientras estabas ahí, atado, con una venda en los ojos y muy excitado, otro me follaba a dos metros de distancia y me hacía gritar de placer.

Tú decias algo, yo no te escuchaba... estaba inmersa en un placer que no me dejaba saber ni quien era, ni donde estaba... en un momento decidí que quería que participaras como espectador. Fui a quitarte la venda de los ojos, y la bajé hasta tu boca, así no tendrías objeción a lo que pasaba.

Veías como este hombre me cogía de los pechos y se pegaba a mi espalda, sobándome con su dura polla, que buscaba alguno de mis hoyitos para penetrarme. Era un hombre alto, de espalda ancha, rubio, como aquellos que se supone que no me gustan. Pero era mi noche y tenía mi capricho.

Este hombre y yo luchábamos por tomar el control de aquella danza, me envolvía con sus brazos y me inmovilizaba con sus salvajes besos, como si quisiera devorarme lentamente, mientras su mano buscaba mi coño y me masturbaba haciéndome gemir. me tumbé en la cama, a tus pies para que pudiera comerse mi coñito, mi clítoris estaba tan hinchado que me dolía de la excitación. Tu veías como un extraño devoraba el coñito que es tuyo, y tú no podías evitarlo. Tenía muy cerca tu polla, y pude notar como palpitaba, y el calor que emanaba... estabas caliente, muy muy caliente, y se me antojaba tanto devorarla... pero no era el momento.

_Luego de tanto gusto, quise probar su polla... me la metí a la boca y comencé a chuparla con ansia... que ganas tenía... hacía tanto que no probaba una polla que no fuera la tuya... quería tener otro sabor en mi boca. Era deliciosa, y la quería follándome.... Luego de un rato mamándola, me puse en 4 delante de tu polla… que caliente, que dura, que jugosa que estaba... mi postre comenzó a penetrarme el coño y a follarme fuerte, hasta muy al fondo... entonces no aguanté y tuve que comerme tu polla, con tanto gusto, ufff que rica que estaba, que caliente! empezaste a jadear, te gustaba, me daba cuenta. Te gusta que me folle otro delante de ti? te gusta que te coma mientras otro me come? Le pedí a mi postre que me follara por el culito y comenzó a penetrarme suavemente, hasta el fondo... su cuerpo me empujaba hacia ti... y yo me tragaba más tu polla... comenzó a follarme y se me antojó que quería follarte también... así que comencé a lamerte hasta llegar a tu rico culito... y comencé a lamerte, tú jadeabas y suspirabas... cuando estabas muy mojado empecé a meter mi lengua para relajarte y poderte follar un poco más... que rico que estás amor!

No dejabas de jadear... y mi culito no dejaba de gozar... como me follaba mi postre! hasta el fondo, entera me clavaba! empecé a jugar con mi dedo en tu culo... lo mojé bien y comencé a empujarlo... que delicia, como te gustaba. Fui empujando hasta tenerlo todo adentro y comencé a meter y sacar, a follarte mientras era follada... que delicia... mi postre me follaba hasta el fondo y yo te follaba a ti, que gusto! cuando estabas relajado, empecé a intentarlo con dos dedos... quería que sintieras como yo y quería abrir más tu rico culito, que era todo mío... estabas a mi merced, estábamos gozando tanto.

Ya era momento de corrernos... le dije a mi postre que quería su leche en el culo, y mientras yo te follaba, me comí tu caliente polla, para que te corrieras en mi boca. Te comía y te follaba... eras todo mío y no paré hasta sentir el chorro caliente de tu leche en mi boca, saliendo por mis comisuras y resbalando por tu polla deliciosa... sentía también los chorros de leche de mi postre, como llenaban mi culo y se salían para bajar por mis muslos y mojar las sábanas... me tumbé a tu lado... rendida por la faena... te quité la venda y te desaté... Te agradecí el mejor regalo de cumpleaños que he tenido.

Mi postre se fue prudentemente, y yo me quedé dormida entre tus brazos.


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