Gimnasio cerrado

Por isabelita
Enviado el 21/12/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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Estaba enojada con él, tenía una importante presentación de danza y ahora que tengo un trabajo de tiempo completo no puedo llegar a tiempo pero a pesar de que diga cerrado él aun está adentro cuando yo llego, éste era el tercer día que lo hacía, teníamos un trato yo practicaba en el gimnasio un par de horas antes de que cerrara gratis y a cambio limpiaba y ordenaba el gimnasio los fines de semana, por suerte esta vez la recepcionista me dejó pasar.
Mis tacones altos resonaban con cada paso que daba, estaba con una blusa blanca ajustada y una falda negra corta ajustada también, revise en el gimnasio pero ya estaba cerrado y con las luces apagadas, miré las duchas y las luces estaban encendidas, de repente se escucha el agua correr, no importo nada y entré, lo vi estaba de espaldas, me detuve un momento para verlo, nalgas bien formadas y una espalda de triangulo invertido musculosa, nunca antes me había dado cuenta de que tenía tan buen cuerpo ya que siempre anda con un poleron ancho y unos pantalones de deporte anchos también en donde no se le marca nada, él es de unos treinta y tantos, soltero, delgado pero al parecer bien marcado, cabello rubio corto un poco canoso, ojos azules, un metro noventa y un trasero… Retomando mis sentidos le hablé.
-Teníamos un trato- Le dije parada en el lumbral, al escucharme se dio la vuelta muy tranquilo y para nada sorprendido de que lo viera, con el agua corriendo sobre su six pack, y su miembro que me hacía agua la boca.
-Oye ¿Viniste a pelear o a mirarme el pico?- Me dijo con una sonrisa, me enfureció tanto, caminé hacía él.
-Teníamos un trato, yo limpiaba los fines de semana y podía practicar gratis antes de que cierres y no lo estás cumplien…- Me tomó de la cintura y me besó apasionadamente, me metió a la ducha con él, paró un momento me miró detenidamente de arriba abajo mientras el agua de la ducha caía sobre mí tomó mi blusa, le arrancó todos los botones y continuó besándome el cuello – ¿Así es como resuelves todos tus problemas?- le pregunté.
-Cállate- me dijo y me tapó la boca con un beso, lo tomé de la nuca y le acaricié el cabello mientras rodeaba su cintura con mis piernas, subió sus manos por debajo de mi falda y me rompió la ropa interior -¿Lista?- Me dijo en un susurro en el cuello.
- Desde que te vi el pico- Echó un risita en mi cuello, yo también me reí y comenzó a embestirme duro, cada embestida sacaba un gemido a pesar de que trataba de contenerme –No te guardes, gime todo lo que quieras, me encanta- me dijo y como si me hubiera hipnotizado no me guardé ninguno, cada caricia, cada beso, cada embestida me quitaba más el aliento –Ya me vengo- me dijo –Espera un poco- le contesté, unos minutos más y el orgasmo salió con todo de ambos.
Unos minutos para recuperar el aliento y él continuó con su baño – Trata de llegar más temprano, sí estamos los dos solos y escucho que te estás duchando esto se va a repetir- Me dijo con una sonrisa. –Entonces llegaré todos los días tarde- Le dije sonriendo y soltó una risita, me tuve que poner su ropa y me llevo a mi departamento en donde la fiesta continuó.


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