En su despacho profesor... 2

Por Satine1991
Enviado el 22/12/2014, clasificado en Adultos / eróticos
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¿Cómo podía alguien concentrarse así? Él estaba explicando y yo le miraba desde primera fila.

- Enrique quería engendrar un hijo varón y Catalina no era capaz de dárselo. El rey se encaprichó de Ana Bolena y solicitó la anulación de su matrimonio al Papa Clemente VII...

Parecía que nada lo alteraba. Continuaba hablando y ella estaba cada vez más cachonda. Apenas le escuchaba. Se imaginaba esas manos recorriendo su cuerpo.

- ¿Y bien Sara? ¿Cómo se denomina a todo este proceso?-preguntó. Cuando me dí cuenta de que me estaba hablando a mi me quedé en blanco y no supe que contestar.

-¿Me estaba escuchando? Señorita no sé de que que le sirve sentarse en primera fila. Me gustaría saber qué la mantiene tan absorta-me dijo mientras se giraba para continuar señalando las diapositivas que aparecían en el proyector y explicarlas. Bien sabía él en qué estaba pensando yo. Recordé como me empotró contra su estantería y esa polla dentro de mi. Me sentía cada vez más mojada.

Eso no se iba a quedar así. Me había dejado como una idiota delante de todos los demás. Levanté la mano y esperé.

- ¿Si? ¿Alguna pregunta?-me dijo dirigiéndome una mirada un tanto escéptica.

- Sí. He leído algunos artículos que dicen que Enrique tenía una enfermedad genética que le imposibilitaba tener hijos varones pero tuvo uno ¿no?-pregunté mientras mordía discretamente la tapa de mi bolígrafo.

Él tardó unos segundos en contestar y se quedó mirando mi boca. Sí, a mi también se me estaban ocurriendo mejores cosas que hacer con mi lengua.

- Sí, el que sería Eduardo VI, hijo de su tercer matrimonio con Jane Seymour-me contestó y continuó su exposición.

La clase duró unos veinte minutos más y yo seguí sin prestar demasiada atención, mirándole el culo cuando se giraba a escribir en la pizarra.

- Vale chicos, hasta aquí la clase de hoy. Por favor la semana que viene traed lo que os he dicho y estad más concentrados en clase-dijo mientras todo el mundo comenzaba a levantarse y a abandonar el aula ya que la siguiente clase era en otro edificio.

Yo hacia como que colocaba mis apuntes y esperé a que todos se marchasen. Pablo encima de la tarima dirigía miradas a la puerta y cuando nos quedamos solos fue hacia ella con las llaves en la mano. Cerró la puerta. Lo que me faltaba. Por mi como si me follaba allí mismo.

Se giró y me miró.

-No juegues con fuego porque te puedes quemar-dijo. Andaba hacia mi y dejó las llaves en una de las mesas de la primera fila.

-No sé a qué se refiere profesor-le contesté acercándome también a él.

Cuando nos quedamos frente a frente no me tocó. Me moría por besarle y devorarlo pero aguanté su mirada. Cogió mi culo y me apretó contra él.

- Si vuelves a mirarme así te juro que no podré aguantar y te follaré delante de todos-me susurró con ese tono que hacia enloquecer. Le puse las manos también en el culo.

-¿Es una amenaza o una promesa?-le pregunté con "ojitos inocentes". Él sonrió y me besó. Notaba sus manos por todas partes y empecé a gemir contra sus labios.

Me desabrochó el pantalón e introdujo su mano para acariciar mi coño por encima de la tela de mi tanga.

-¿Vendrá esta tarde a mi despacho señorita?- apartó la tela y un dedo estaba a la entrada de mi coño y empezaba a invadirme lentamente. Demasiado. Lo quería dentro de mi ya.

-Sí-contesté con el aliento entrecortado. Él me mordía el cuello.

-Eso ha sonado demasiado soso. Prueba otra otra vez-dijo mientras me lamía y retiraba su dedo, o al menos parecía amenazar con ello.

- Sí, esta tarde iré a su despacho profesor...a que me folle-estaba tan cachonda que hubiera dicho cualquier cosa.

- Eso está mucho mejor. Tu sabes que me encanta follarte. ¿Notas mis dedos entrando y saliendo? Ojalá fuera mi polla dándote placer y haciendo que te corras. Pero ahora tengo otra clase-dijo mientras retiraba la mano y se llevaba los dedos a la boca. Los lamió y se giró para subir a la tarima.

Me abroché el pantalón, recogí mis cosas, agarré las llaves y abrí la puerta. Ya llegaban algunos alumnos por el pasillo.

- ¿A las 7?- le pregunté.

- Sí, y por favor Sara trae lo que te pedí el otro día-contestó sin mirarme y preparándose para la siguiente clase. Algunos alumnos empezaron a pasar y me marché sin decir nada más.

Estuve toda la mañana sin poder quitármelo de la cabeza. ¿Qué me pasaba con él? Me volvía loca. Me marché a mi piso y media hora antes de ir a verle me vestí. Me puse una falda negra ceñida (que él me pidió), una camisa rosa y botas de tacón alto negras. Sonreí cuando le imaginé entre mis piernas.

Cuando llegué a la universidad ya era de noche. El pasillo estaba silencioso como siempre. Estaba ante su puerta y llamé. No me dio tiempo a respirar, la puerta se abrió, él me agarró del brazo, la volvió a cerrar y me apoyó en ella.

De cara a la puerta apoyé las manos en la madera y noté su polla enfundada en el vaquero contra mi culo.

- Joder llevo cachondo todo el día-dijo mientras me levantaba la falda y se ponía de rodillas. Me bajó el tanga y me mordió el culo. Abrió bien mis piernas. Él veía mi coño desde atrás.

-Date la vuelta- me dijo aún de rodillas. Así lo hice. Comenzó a comerme el coño. Me metía un dedo, dos, me lamía el clítoris y yo no paraba de gemir. No quería hacer ruido pero no lo podía evitar.

Se puso de pie y me besó. Le abrí el pantalón y me puse de rodillas. Quería esa polla dentro de mi pero la noté caliente y suave y no pude evitar llevármela a los labios. Le lamí delicadamente la punta y después la metí en mi boca. Él intentaba contenerse.

-Para, o esto durará muy poco. He aguantado bastante, las horas han pasado despacio-dijo mientras me ayudaba a ponerme en pie y se sentaba en su silla.

Me hizo un gesto para que me sentase encima. Me subí encima de él y metí su polla dentro de mi. Me quemaba, me atravesaba y estaba tan dentro que me encantaba. Le cabalgaba mientras él me abrió la camisa y me mordía los pezones por encima del sujetador.

- Quiero que te corras ya... y me digas cuanto te gusta que te folle-me susurraba a la vez que me cogió de las caderas y me empujaba hacia abajo para follarme más fuerte. Me corrí con un fuerte gemido.

No me dio descanso. Se puso de pie conmigo encima, y agarrándome puso mi culo encima del escritorio y continuó embistiéndome. Se corrió a los pocos segundos mordiéndome el cuello para acallar su gemido. Se retiró de mi y se sentó en su silla.

Me coloqué la ropa y él hizo lo mismo. Me dirigí a la puerta.

- ¿Hasta la semana que viene profesor?-le pregunté.

Me miró y sonrió.

- Sí, hasta la semana que viene señorita.

Le devolví la sonrisa y me fui cerrando la puerta.


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