EXENTO DE CULPA (PARTE 2 DE 2)

Por cclecha
Enviado el 26/12/2014, clasificado en Intriga / suspense
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EXENTO DE CULPA (PARTE 2)

- Hola - me saluda sin muchos preámbulos

- Hola - le devuelvo el saludo y espero a que hable

- Mira… creo que los dos, aunque no nos hemos hablado mucho, nos conocemos bastante y no creo que debamos darnos demasiadas explicaciones de nuestra presencia aquí. Sé que a ambos nos obsesiona lo que no tenemos, es decir el dinero de D. Paco.

Asentí con la cabeza y la miré con curiosidad. Se había arreglado como si fuera a una fiesta o como si tuviera que seducir a alguien. Pensé en el eterno femenino. Continuó hablando

- D. Paco nunca recibe visitas, si tiene familia, lo desconozco, ya que jamás los he visto. Tiene tirria hacía a los bancos, nos les quiere ingresar nada, salvo pagar la cuenta de los recibos. Es decir, que por fuerza tiene que ocultar su dinero en algún sitio. Estoy segura que este lugar es la enorme caja fuerte que hay en su despacho.

Continué asintiendo con la cabeza. La vi dudar. Incluso creía que me iba coger de la mano. Ella, no sabía si tenía que ofrecerme algo más, si tenía que dorar la píldora de alguna manera para que me la tragara. Pero a mí, en realidad, me importaba muy poco su cuerpo… lo único que realmente me seducía eran las palabras sobre el Sr. Paco

- Tienes que ayudarme. Esto no lo puedo hacer sola. Tienes que venir a ver la caja fuerte. El problema es abrirla… El próximo martes vine un taxi a las once de la mañana a buscarlo y lo lleva al médico.

- No tienes que preocuparte por la caja fuerte- le contesté- (yo no tenía ni idea de cajas fuertes) el martes veremos que se puede hacer.

- Mira, lo tengo todo pensado. Yo ni siquiera tengo contrato oficial, solo conoce de mí, un nombre Mónica, que es falso. Además, no soy rubia, soy morena teñida. No sabe nada de mí, si desaparezco nadie podría encontrarme, no me conocen en la calle y además, he ido cambiando de supermercado para no hacerme ver… cuanto a ti, desconoce completamente tu existencia. No te ha visto en su vida…y no tiene que verte.

Me di cuenta de que todo lo que me decía, yo ya lo sabía de alguna forma. En realidad ya intuía todo esto. Me sorprendió que estuviera tan tranquilo, cuando a pesar que no tenía ni idea de cuál sería el desenlace de todo ello. Parecía que lo tuviera todo controlado, cuando en realidad todo resultaba nuevo para mí.

- Es mejor que no nos vean demasiado juntos… ¿Vendrás el martes? Me dijo mirándome profundamente y prometiéndome con la mirada algo más aparte del dinero.

- Estate tranquila. Quedamos el martes a las once en la casa.

Esta noche a diferencia de lo que pudiera pensarse, dormí como un bendito. Seguramente se intuía algo malo, pero en mí no había ni sombra de remordimiento, al contrario, una cierta alegría me recorría todo el cuerpo.

Obviaré mi vida estos días hasta el martes, porque creo que no haya que demorar el desenlace de los hechos. Además mi vida es un tanto insustancial. ¿Qué podría contar?

Ya ha llegado el martes. Todavía falta un poco para las once de la mañana y aprovecharé para ir a comprar a la droguería unos guantes de plástico, de esos de fregar para ponérmelos en la casa, es mejor no dejar huellas en la caja fuerte.

Ya veo el taxi que puntualmente ha venido a cita. El taxista está ayudando al Sr. Paco a subir al taxi y se lo lleva. Vía libre.

Llamo discretamente a timbre y Mónica, entreabriendo me acaba de abrir la puerta.

- Pasa, pasa… vayamos deprisa

Rápidamente me introduce en el salón y se para delante de un buró de nogal. Abre la tapa curvada y de uno de los cajones interiores, saca una llave.

- Es la llave de puerta del despacho – me aclara

Menudo salón… que lujo… la mesa comedor inglesa, sobre de caoba de honduras y filete negro, las sillas chippendale, los sofás de cuero marrón, la librería de caoba, con plafones y capiteles… para salvar las ventanas, doble cortina con visillos y una tela adamascada… No como mi mísera ventana que no tiene cortina laguna que la proteja estoy expuesto a la vista de todos. Esto me gusta, saber de cosas lujosas, entender sobre ellas…creo que es lo mío

- Vamos, no te entretengas- dijo abriendo la puerta del despacho

Me puse los guantes de plástico y entré en la instancia. Allí todo estaba revuelto, papeles y sobres sin abrir encima de la mesa de despacho , revistas, periódicos… no en vano, Mónica tenía a entrada prohibida.

Me dejé de preámbulos y me dirigí hacia caja, intenté abrirla y lógicamente nada… cerrada a cal y canto. Lo intenté de todas las maneras. Empecé a sudar y no conseguía abrir la maldita caja.

- Sabes su fecha de nacimiento –dije por si había suerte.

- Si, -me la dijo- y ahora no recuerdo cual era…chica lista…puse la combinación en el dial, pero nada, no se abrió. Probé la misma artimaña, preguntando por el número de carnet de identidad. También lo sabía, pero el resultado fue el mismo. Nada, no había nada que hacer, no se me ocurría nada. Creía que tendríamos que desistir del proyecto cuando una cosa no esperada sucedió

Crack crack. Acababa de sonar la cerradura de puerta entrada.

-¡Mónica! ¡Mónica! Me he olvidado la tarjeta de Asistencia Sanitaria ¿Dónde estás?... ¡Mónica!... ¡Por los clavos de Cristo, si está la puerta del despacho abierta!… ¡Demonios! Dijo introduciendo su cabeza por el hueco de la puerta del despacho y mirándonos fijamente.


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