¿Si tú no fueras tú y yo no fuese yo?

Por Satine1991
Enviado el 29/12/2014, clasificado en Amor / Románticos
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¿Por qué? No te entiendo. Y tu explicación no me termina de convencer. Perdona mi pregunta pero ¿desde cuándo te has vuelto un cobarde? No me pensaba que fueses así. ¿Crees que para mí es fácil? Porque te aseguro que no lo es. ¿Qué está pasando? Te desmoronas, me desmorono y lo peor de todo es que no hacemos nada para solucionarlo, simplemente dejamos que pase. Pasan los días, pasan los pensamientos y los sentimientos. 

Todas las noches al tumbarme en la cama paso horas repasando cada uno de los pasos que hemos dado y siempre llego a la misma conclusión. ¿Tú no? No lo comprendo. 

Nos conocemos desde hace siete años. Tú eras el novio de la que por aquel entonces era mi mejor amiga. Todo bien, todo perfecto. Yo conocí a tu mejor amigo y empecé a salir con él. Parecíamos la típica película: mejores amigas y mejores amigos. Los cuatro juntos a todos sitios, planes en común... Un par de años después lo vuestro acabó, te refugiaste en nosotros y yo te entendí. Me distancié de ella, ella se distanció de mí y todo cambió. 

Tú saliste de nuevo con tus amigos, a vivir la vida y decidido a no caer más en una relación que te hiciera daño. Sé que la querías muchísimo, que durante meses y meses no pudiste olvidarla, que incluso llegaste a pensar que ella te había engañado con otro y que te pesaba no haberlo sabido ver. Me pregunto si aún la quieres, eso no puedo evitar pensarlo. 

Yo continué con tu mejor amigo, que se fue convirtiendo para ti más bien en un amigo. Sería fácil echarte la culpa pero claro, no es tan simple. Me escribías, me contabas tus problemas y claro, tonteabas conmigo. No era nada concreto, eran frases ambiguas, preguntas comprometidas y conversaciones demasiado privadas. Yo podría haber cortado ese tipo de relación entre nosotros. Sobre todo porque cuando nos veíamos públicamente apenas nos dirigíamos un sencillo y cordial saludo. Tú me decías que te sentías atraido por mí pero que no le harías algo así a tu amigo. Yo leía aquello casi sin creerlo pero en el fondo me sentía halagada ya que como sabes siempre hubo algo entre nosotros. No sé definir ese "algo". Supongo que algunos lo llamarían feeling o química. Llamándolo como sea, el caso es que permanentemente estaba ahí. 

Después de cuatro años tu amigo terminaba conmigo. Él sabrá sus motivos. Ya no me importan. De eso hace ya casi dos años. En su momento casi me destroza pero salí adelante y creí haber aprendido la lección: nadie se muere de amor. Me prometí a mi misma no enamorarme de alguien que no me pudiese corresponder aunque, por supuesto, no lo he cumplido. 

Cuando te enteraste que ya no estaba con él corriste a escribirme. Yo permanecía distante. No me encontraba con ánimo suficiente para nada. No salía, vivía encerrada en mi habitación y en mí misma. Le quise, lo sabes, más de lo que podré jamás explicar y a pesar de su comportamiento. 

Pasó el tiempo y continuamos hablando. Retomamos nuestra amistad. Tú bromeabas conmigo y me ayudaste a salir de ese profundo pozo en el que yo me había metido. Él rehizo su vida en un par de semanas y fue de relación en relación. Espero que sea feliz. Lo digo de verdad, no con rencor como al principio. Él no se quedo conmigo, fue su elección, yo hice todo lo posible. 

Pero en público la historia continuaba siendo la misma. Apenas un saludo, un cruce de miradas y sonrisas escondidas tras los vasos. ¿Por qué? Creo que porque no queríamos dar a demostrar nada más, la gente es muy mal pensada, ambos lo sabemos. ¿Y si él pensaba que había algo entre nosotros? ¿Pero por qué tengo que tener en cuenta lo que él pensaría? Pero claro, él sigue siendo tu amigo. 

Luego empezamos a quedar. No en lugares con gente pero siempre decías de ir a sitios solitarios o privados. Hablábamos, nos reíamos, nos contábamos cosas que habían sucedido...

Yo te conozco, tú me conoces, los dos sabemos todo, o al menos casi todo del otro. Tú eres mi amigo y yo soy tu amiga, o eso aseguras. Al final sucedió lo inevitable. Un roce, un beso, una caricia, un abrazo a oscuras... ¿Quién lo sabía? Nadie. O en eso quedamos, en no decir nada a nadie. No éramos novios, simplemente quedábamos a veces.

Pero ¿quién dijo que no podía evolucionar aquello? Yo no puedo hablar por ti, pero sí por mí. Compartía contigo cosas que no compartía con nadie más. La confianza, seguridad, intimidad y familiaridad que siento estando contigo me llevan a otro nivel. A un nivel que da miedo, me asusta y me intimida. Sé que no voy a cumplir mi promesa, que me resisto a lo que para mí empieza a ser inevitable. No te lo quiero decir, no te quiero ahuyentar. 

Tú sigues con tu vida, no sé si te ocurre lo mismo que a mí, si ves algo más o ves simplemente otra chica. Yo no quiero ser otra más. ¿Debería atreverme a decirte algo más? Una conversación que tuvimos hace poco me indica que no. 

- Ni siquiera sé como despedirme de ti cuando te vas, no sé si darte un beso-me dices mientras abres tu coche. 

- Esto es un poco raro- te contesto sin saber que decir. 

- Somos libres ¿no? Tú puedes hacer lo que quieras y yo igual-sigues hablando pero no me miras. 

No contesto. 

- Si tú no fueras tú y yo no fuese yo...quizás...-me dices mirándome a los ojos. Te callas y guardas silencio. 

¿Por qué me haces esto? ¿Por qué tienes que recordármelo? ¿Qué pasaría si tú no fueras tú y yo no fuese yo? ¿Te atreverías a quererme? ¿Me quieres? ¿Y si me quisieras me lo dirías? Todas las preguntas se agolpan en mi mente y no me dejan pensar. No hablo porque no sé que decir. Si digo algo y no me gusta tu respuesta sé que en mi interior esto que siento por ti se romperá. No se romperá para desaparecer, se resquebrajará y me hará daño por dentro, pero no desaparecerá o cambiará. Creo que no puedo cambiarlo, que ya no soy capaz. Ojalá pudiese, porque creo que tú si puedes. 

- Bueno ya nos veremos-te digo agachando la cabeza y dándome la vuelta. No te miro. Si te miro, sé que mis ojos se llenarán de lágrimas. Me marcho, subo a mi coche y conduzco de vuelta a casa. 

¿Desde cuándo te has vuelto un cobarde? ¿De qué tienes miedo? ¿De él? No te entiendo. Yo sí me arriesgaría, pero no creo que tu lo hicieras. 

Me recuerdas a una canción: 

"Yo no sé qué va a pasar entre nosotros
Si daremos vuelo libre
Hasta que de tan alto, se nos pierda de vista
Pierdo el pulso y ya no soy
Más que una parte
Que resiste aunque tarde
Porque sé, que si pasa o no
Nada, nada, nada cambiará."

He decidido aguantar. No sé que pasará, pero seguiré aquí para comprobarlo. Porque para mí el título de este relato es tu excusa. 


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