Quiero que seas mi solución

Por Satine1991
Enviado el 15/01/2015, clasificado en Amor / Románticos
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¿Cómo es posible que haga tanto frío? Voy conduciendo y aún sin sentirlo, noto como fuera todo está helado. El resto de personas van hablando. No sé de qué, no les escucho. Pienso en ti. Inconscientemente frunzo el ceño. 

Faltan un par de horas para llegar a nuestro destino. ¿Qué estarás haciendo justo ahora? Recuerdo la última vez que nos vimos y no puedo evitar sonreir. El frío me recuerda a ti porque aquella noche era tan fría que tuvimos que arroparnos con una manta raída mientras continuábamos hablando. Todavía parece que siento tus congeladas manos subiendo por mi espalda y mis suaves improperios ante tal invasión. 

- Es la siguiente salida-dice una de mis amigas. 

No le contesto, sólo asiento con la cabeza imperceptiblemente. 

Dos semanas sin saber nada de ti es demasiado. Aparento llevarlo bien, lo encajo con "arte". ¿Quién dijo que aquello era algo más, algo serio? Lo sabía. Sé que en cierto modo me utilizas y que yo finjo hacer lo mismo contigo. Pero es un engaño. Aunque por otro lado creo que únicamente me engaño a mi misma. Tú sabes que eres una debilidad para mí y juegas a tu favor con ese factor. 

Nunca debió ocurrir. ¿Por qué me dejé convencer? No pretendo echarte la culpa, sé de sobra que es tan tuya como mía. Mi débil resistencia no supuso nada ante tu inquebrantable insistencia. ¿Qué soy para ti? Delante de los demás apenas me miras, pasas de largo. 

Yo te miro entre la gente. Siempre. Disimulo, sonrío y hablo con el resto de mi grupo. Incluso si noto tu mirada sobre mi espalda intento no girarme para que no veas que sé que estás aquí. ¿Qué juego es este? Nada en público pero en privado... ¿qué? 

- Oye no te olvides de que hay que llamar a la mujer que tiene las llaves-me recuerda otra de mis amigas. 

Tampoco contesto. Vuelvo a asentir. ¿Por qué no lo hacen ellas? Tienen los móviles justo en su mano. No me molesto en decirlo en voz alta. 

Tengo claro que no te llamaré. Esperaré. Pero una duda me corroe por dentro... ¿y si no me llamas? Noto un nudo en el estómago. Aparto ese pensamiento rápidamente y lo hago desaparecer. Siempre me terminas llamando... pase una semana o dos meses, siempre lo haces. ¿Estarás con otra? 

Sé que no puedo seguir, que tengo que continuar y tomarte como tú pareces tomarme a mí. Un entretenimiento, un juego o algo pasajero. Ello me angustia. No quiero ser una más. 

Todavía queda más de una hora para llegar a la casa rural que hemos alquilado este fin de semana. El cambio de aires me irá bien. Además está empezando a nevar. Me gusta la nieve y el blanco. 

Pero sigues aquí, en mi mente. 

No quiero que seas mi problema, quiero que seas mi solución. 


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