Intimando con el camarero

Por latersbaby
Enviado el 01/02/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Sábado por la noche y lista para salir. Me he puesto mi falda de tubo corta de color negro que marca la gran curva de mi culo duro y una camisa blanca que trasparenta mi sujetador negro. Hoy tengo ganas de fiesta y decido no ponerme bragas para que no se me marque nada con la falda y me voy con mis amigas al bar que solemos ir a tomar unas copas. Y allí está él, ese camarero al que no puedo quitar ojo cada vez que voy y que siempre "sin querer" me roza cada vez que trae alguna copa. No puedo evitar ver que se ha fijado en la cortísima falda que llevo y que estiliza mis largas piernas junto con los tacones negros altísimos. Noto como va creciendo en mí ese deseo cada vez que me fijo en su mirada sombría y descarada anhelante de sexo, y la verdad es que está buenísimo. Es alto y con la espalda ancha, moreno y con unos ojos negros penetrantes, sin hablar de esa sonrisa que me vuelve loca.

No sé si son las tres copas que llevo o lo cachonda que me estoy poniendo pero tengo que ir al baño a despejarme un poco. Antes de llegar al baño paso por el lado de la barra donde él está, contoneando todo lo que puedo las caderas para que no me quite los ojos de encima y una vez dentro, me miro al espejo y veo esa mirada de placer que me inunda la cara cada vez que quiero sexo, y una idea cruza por mi cabeza. Salgo del baño y vuelvo a la barra muy decidida y llamo a ese camarero que me pone tanto.

- ¿En qué puedo ayudarte guapa? - dice con una sonrisa en la cara que me vuelve loca y lanza una descarga directa a mi entrepierna notando como me humedezco en segundos.

- Verás, hay un problema en el baño. Se ha fundido la bombilla y se me ha caído algo en el lavabo que no logro encontrar. ¿Podrías ayudarme? - Le digo con una vocecita de niña buena mientras me apoyo en la barra de una forma en la que mi escote no puede provocarle más.

- Claro, ahora mismo voy. Por cierto, me llamo Marcos.

Me lleva al baño cogida de la mano ya que el bar está algo oscuro y noto que el alcohol está empezando a causar efecto. Una vez que hemos llegado enciende la luz y me mira enarcando una ceja diciendo: - ¿No se había fundido la bombilla?

Mierda, mierda, mierda supongo que el alcohol no me hace pensar con claridad y eso me hace ir directa al grano. Le cojo de la mano y lo meto dentro cerrando de un portazo y echando el pestillo, entonces me mira con esa mirada sombría que tanto me pone y noto como me desea. Me muerdo el labio y me acerco.

- Bueno, no soy muy buena poniendo excusas cuando he bebido, pero creo que quieres lo mismo que yo- y me lanzo a su boca metiendo la lengua y enredándola con la suya mientras me coge del pelo y me acorrala contra la pared notando su excitación en mi vientre.

- ¿No eres muy joven para besar así? - dice separándose de mi para tomar aire - Te deseo desde el primer momento que te vi en el bar y no sabes cómo he deseado tenerte así. ¿Estás segura de que quieres hacerlo jovencita?

¿Jovencita? Bueno sí, tengo 18 años y él tendrá qué ¿23? ¿24?. Se va a enterar de lo que sabe hacer esta jovencita.

Comienzo a besarlo otra vez mientras meto mis dedos entre sus pantalones y noto como se tensan sus abdominales duros y musculosos. Dios como me pone. Me arrodillo y le desabrocho los pantalones y saco eso que he querido tanto. Dios, es enorme y no puedo evitar meterla en mi boca. Noto como jadea y se vuelve loco sorprendido por mi iniciativa y comienzo a chuparle la punta y a tragar hasta el fondo. Le miro a los ojos y veo como le cuesta respirar y tiene la boca abierta, dios podría correrme haciendo solo esto. Noto como cada vez me pongo más húmeda y recuerdo que no llevo bragas. Después de masajearle los huevos y pasar mi lengua por la punta y tragar hasta el fondo una y otra vez, me levanta y me sienta sobre el váter subiéndome la falda hasta la cintura y abriéndome la camisa hasta dejar al aire mi sujetador negro, endureciéndose así mis tetas al notar la piel de sus manos sobre ellas.

- Vaya, vaya - jadea- no llevas bragas señorita... ya has demostrado lo que querías, ahora te voy a follar como te mereces.

Y una vez dicho eso, se pone un condón que yo había sacado del bolso y me la mete con fuerza. No logro ahogar mi grito y me tapa la boca con la suya mientras noto como sonríe y empieza a mover sus caderas con las mías. Dios llega tan adentro que creo que no voy a aguantar mucho más sin correrme. Comienza a aumentar el ritmo mientras me saca una teta y empieza a chupar y morderme el pezón, este se endurece y noto como estoy a punto, mientras sigue entrando y saliendo cada vez más deprisa. Estoy en el borde y es cuando le oigo jadear que no aguanto más y exploto, corriéndome de una forma salvaje y maravillosa alrededor de él y noto como también llega al orgasmo ahogando un grito en mi cuello a la vez que me muerde. Se queda un momento más dentro alargando el inmenso placer y noto como sale y me llena una sensación de abandono y quiero más, y veo que lo ha notado ya que me mira con una sonrisa que es una promesa. Se quita el condón y lo tira a la papelera ayudando a arreglarme un poco y vuelve a besarme apasionadamente, jugando con mi lengua y mordiéndome el labio. Vuelvo a ponerme a cien y entonces me dice:

- Mi turno acaba en 10 minutos, ¿quieres venir a mi casa?


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