Introduciendose en su mente

Por cclecha
Enviado el 30/01/2015, clasificado en Intriga / suspense
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                                                   INTRODUCIENDOSE   EN   SU   MENTE

 

     Siempre vamos los tres juntos. David, Jack y yo que me llamo Joseph.

     Vivimos en Londres. Nunca hemos tenido dinero, al contrario, hemos sido pobres como las ratas. Trabajamos de niños, en las fábricas de carbón, contrajimos toda clase de enfermedades, hasta que logramos escaparnos y todo eso ya se acabó. Ahora, estamos en la flor de la juventud y el vivir en esta gran ciudad ha facilitado nuestra labor de finos rateros. Esto último, viene favorecido porque David, nuestro líder natural, es una persona de gran inteligencia …y para mí, incluso, con poderes mentales. Todo ello a pesar y gracias a nuestra gran reina Victoria que parece que lo sepa todo.

     Lentamente, andando por una gran avenida de plataneros, la finísima lluvia que conseguía colarse entre los majestuosos árboles, no nos molestaba en absoluto, más bien ayudaba a despejar las ideas. Poco a poco, fuimos llegando a la dirección que David llevaba en la cabeza y ya había estudiado.

     -Bueno, ya hemos llegado…una casa señorial, con un pequeño jardín, …habitada por un abogado casi maduro y nadie más… es decir un burgués con dinero. Hace un par de días que lo estudio y creo que podemos sacar algo de botín.

     -¿Y cuando crees que tenemos que entrar? ¿Cuándo no este? –le dije

     -Oh, no precisamente al revés, …entraremos cuando este.

     Entonces, se puso un dedo silenciando la nariz y los labios, como obligándonos a callar porque el abogado salía de la casa.

       El abogado cerró la puerta de su casa, bajó sin prisa los cuatro escalones de su portal y se plantó en el jardín. Stevenson, así se llamaba el abogado, iba impecablemente vestido, no se saltaba ni uno de los cánones del manual de un verdadero dandy. Lucía botas altas estilo alemán, un pantalón color crudo `por dentro de las botas, una chaleco color ocre a pequeños cuadros, camisa blanca recargada con volantes y una levita azul marino que complementaba con todo lo demás y como guinda, un sombrero negro de copa. Además su aspecto físico, era excelente, alto, delgado, con ligerísimas canas en las sienes…

       Que duda había que todo ello contrarrestaba de forma exagerada con nuestra apariencia roída por la pobreza. Tan solo David, podía rivalizar por elegancia personal con el dandy. Si bien nuestro líder, solo tenía a su favor la juventud, el desorden de su pelo pelirrojo y lacio, junto con unas pecas graciosas en las mejillas y unos ojos grises poderosos.

       El dandy se detuvo a abrir la verja del jardín, mientras miraba inquisitivamente a David. Este, lejos de amilanarse, le sostuvo la mirada unos segundos, hasta que Stevenson pasó por nuestro lado alejándose.

      -Bueno, el abogado se aleja. ¿Qué hacemos?- Pregunté

       -No os preocupéis, volverá dentro de poco, ha ido a comprar un par de botellas de vino.

     -¿Como puedes saberlo? –Inquirí

     -Oh, no lo entenderíais, pero me estoy introduciendo en su mente y recibo pensamientos e imágenes suyas. Sé que dentro de poco volverá con esas botellas.

     Miré a Jack de reojo, pero ninguno de los dos nos atrevimos a replicar nada. La seguridad de David era absoluta y además nosotros creíamos que muy probablemente tenía razón.

     Optamos por esperar y dejar que el plan de David se manifestara en el momento oportuno.

       Al ser otoño, la fina lluvia iba propiciando que las hojas que habían perdido el verdor de la primavera, fueran cayendo, mecidas por el suave viento. David, sacó su cuchillo con empuñadura de nácar, regalo de la niñez de un minero de la mina de carbón y empezó a dibujar figuras imaginarias en un parterre cercano a la verja del jardín. Como nos vio intrigados dijo

       -Stevenson volverá dentro de muy poco. Esta noche, tiene visitas para la cena, …concretamente viene una persona de negocios importante, acompañado de dos mujeres.

       -Entonces esta noche la casa estará ocupada y nosotros no podremos entrar. ¿No?

       -Te equivocas Joseph, es precisamente esta noche, cuando tenemos que entrar.

       Como vio que no le entendíamos, añadió- Después de la cena y el vino, el dandy tiene previsto hablar de negocios con su compañero y ofrecerle una de las habitaciones para él y su acompañante. Mientras tanto el irá a su habitación con la señorita que le corresponde. …Pero aquí viene lo importante,… previamente tienen previsto fumar sendas pipas de opio. ¿Ya sabéis que el opio es la droga de moda, del momento, …se dice que hasta la reina lo consume. …Es decir que cargados como irán de opio, no se enterarán absolutamente de nada.

         Entonces nos vimos obligados a callar porque el abogado regresaba efectivamente con las dos botellas. Al pasar por nuestro lado, vino lo violento del momento. El dandy y David pusieron los ojos, uno encima de los del otro, sin apartar la mirada durante unos interminables segundos. Hasta que al final el pugilato terminó y el abogado pasó como si tal cosa a su mansión.

         -Ahora, ya lo sé todo sobre él. Me he introducido en su interior y me han llegado todos sus movimientos. Solo tenemos que esperar

         Las farolas de gas, se fueron iluminando de una en una, mientras el farolero iba haciendo el recorrido. Había parado de lloviznar. Entonces llegó el carruaje tirado por cuatro caballos negros. Las crines de los caballos todavía relucían fruto de la llovizna húmeda que habían recibido. El carruaje paró y el hombre de negocios y las dos damiselas entraron en la mansión.

         -Tenemos que esperar a que cenen y que se apaguen las luces-nos dijo David

         Así lo hicimos. Después de un buen rato, todo parecía tranquilo y que nuestro momento llegaba.

     Así fue, nos introdujimos en el jardín y acto seguido, Jack se encargó de abrir la puerta de la casa. Nos introdujimos con celeridad entre las sombras, pronto descubrimos algo de dinero en la mesa escritorio del salón, también un par de relojes de cadena, tres candelabros de plata, una figura de bronce pequeña pero creo que con valor…todo lo íbamos introduciendo en un saco que llevaba Jack.

       Entonces sucedió lo increíble…David desenfundó su cuchillo de nácar y se aprestó a ir escaleras arriba, hacia las habitaciones.

         Jack y yo nos miramos asustados y llamamos quedamente a David. Pero él no nos hizo caso y siguió subiendo escaleras arriba.

         Rápidamente nos abalanzamos sobre él, impidiéndole su progresión. Sus ojos estaban desacostumbradamente abiertos y su razón inexistente. Quería subir a toda costa. Nos vimos obligados a pegarle una bofetada fuerte para conseguir que recobrara el sentido. Lo sujetamos entre los dos y salimos corriendo de la estancia.

 

         He estado pensando durante días sobre el incidente. Después de mucho sopesarlo no veo otra explicación que David realmente no se introdujo en la mente del abogado, …sino que justamente fue al revés, el dandy se introdujo en nuestro David y le dio la orden de desembarazarse del hombre de negocios, váyase a saber por qué motivo, aprovechando el hecho de que unos vulgares rateros hubieran accedido a su casa y todo ello aderezado con el testigo preferencial de la damisela. Una coartada perfecta.

  

  


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