Los 5 Revolver: El Jinete Maldito (Parte 4)

Por Daniel Flores
Enviado el 02/02/2015, clasificado en Fantasía
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Ella no le tenía miedo a nada, y mucho menos a un Cementerio que lo único que contenía eran huesos enterrados para jamás volver a ser vistos. 

Hacia frio fuera, el viento había cesado ya pero las nubes cada vez se mostraban más amenazantes.  Al caminar un poco paso frente a la carnicería del pueblo.  También frente a la herrería, todo apagado.  No había luz en ningún lado, COBRA parecía un pueblo fantasma de noche.  Una gota de agua cayo en la mejilla de Victoria.  Era la primera de una llovizna que había hecho su presencia en la noche.  La muchacha camino unos pasos mas, pasando mas unas pequeñas colinas obscuras alejadas.  ¿Porque estaba tan lejos el cementerio del pueblo?  Tal vez los pueblerinos de COBRA no querían perderse en la tristeza al ver lapidas que contenían el nombre de sus seres queridos.

La lluvia seguía cayendo, ahora un poco mas intensa, pero muy lejos de una tormenta.

De pronto Victoria se encontró frente a una estatua grande que tenia forma de un hombre.  Era un vaquero con su sombrero, un chaleco y un arma en su mano.  Había una inscripción debajo de este:

“En la Memoria de LOS 5 REVOLVER, quienes hicieron todo por la gente pobre de Nuevo México.  Presentamos esta escultura de DATAN, líder de la Banda.  Gracias.”

Victoria miro de nuevo al vaquero en la estatua, este era Datan, el líder de la mejor Banda de Vaqueros.  La muchacha miro hacia el frente y observo un letrero grande que daba la bienvenida al “Cementerio de los 5”.  Detrás de este había unas puertas grandes, hechas de rejas de hierro, entreabiertas.

Al entrar al Cementerio sintió un frio mucho mayor que el que hacia en el pueblo.  La lluvia había empapado todo su abrigo y su cabello húmedo caía sobre sus hombros.  Todo parecía tranquilo, solo se escuchaban los sonidos de los grillos cantando.  No había rastro de ningún Jinete de Hierro hasta el momento, todo estaba totalmente tranquilo. 

La muchacha paso por muchas lapidas, pues aunque aquí estaban enterrados los 5, también había muchos otros muertos. Lapidas con nombres de personas desconocidas para Historia.  El viento comenzaba a volver y hacia que las inmensas ramas de los arboles se menearan de un lado a otro. 

De repente la muchacha escucho un sonido muy extraño proveniente del lugar donde estaban las Tumbas de los 5.  Se encamino hacia ahí y pudo observar una luz por detrás de unos arbustos.  De nuevo escucho el relinchar, y se encontró con un caballo amarrado a un árbol.  La lluvia se desato mas intensamente, ahora si parecía una tormenta, como si el cielo se estuviera cayendo.

-Ya amiguito  –dijo la muchacha acariciando al caballo-.  ¿Qué haces solo en este lugar?

-No esta solo, esta conmigo.

Victoria se quedo atónita al oír aquella voz.  Observo a su alrededor y vio a un hombre parado frente a la tumba de de “Marco” uno de los 5.  El hombre ni siquiera voltio a ver a la chica, pues tenia sus ojos clavados en la lapida.    Estaba empapado por la lluvia, su cabello canoso igual  Tenia un Revolver en la mano.

-Sabes –dijo el-.  Nunca encontraron el cuerpo de Marco, el hermano menor de Datan.  Aquí esta su tumba y ni siquiera saben si esta muerto o no.  Aunque nunca se le ha visto desde aquel día, así que lo mas seguro es que haya muerto. 

Victoria estaba atónita, no alcanzaba a distinguir el rostro del hombre que estaba ahí.

-Pero sabes una cosa –prosiguió-.   Siquiera hay una pequeña, aunque sea mínima, esperanza de que este vivo.  Algo que no tienen ni mi esposa ni mi hijo.

El hombre se quedo en silencio por unos instantes, entonces volteo para ver a la muchacha.

-No es como dijo Ramón.  Yo los tuve que enterrar cuando volví a casa.  Quemados al igual que mi hogar. 

Victoria estaba atónita, era Galante el que estaba ahí, ¿que estaba haciendo a estas horas en el cementerio?  ¿Acaso quería ver si existía el Jinete de Hierro también?

-¿Sabes lo que es vivir sin esperanza?  ¿Sabes lo que se siente vivir, sabiendo que jamás veras otra vez lo que más amas?  ¿La culpa que se siente? 

Galante camino hacia Victoria.

-¿Crees que es bonito seguir viviendo y cada día que pasa querer morir?  ¿Levantarse todas las mañanas y saber que fueron tus errores los que mataron lo que mas amabas?  ¿Saber que tú eres el culpable de todo?

Galante se detuvo frente a la chica.

-Claro que no lo sabes.  Tu solo sabes lo que lees en tus cuentos de hadas.  Crees que ser pistolera te traerá fama, dinero y reconocimiento.  Aprende de mi, cambiaria todo el dinero del mundo por volver a ver a mi esposa o a mi hijo una vez mas.  Pero no puedo, es muy tarde para mí.  Pero tu aún puedes olvidarte de estas niñerías y vivir en paz.

Galante acaricio al caballo.  Victoria seguía ahí, callada, las lagrimas se deslizaban por sus mejillas, jamás esperaba encontrar a nadie en el cementerio.  No dejaba de temblar.  La lluvia seguía intensa y no se le veía fin.

-Lo siento tanto Galante.  Siento lo que le paso a tu familia.  No se lo que sientes pues aun tengo a mis padres y mis hermanas.  Pero puedo imaginarlo, y jamás quisiera sentirlo.

Galante volvió a mirar a la muchacha y sonrió un poco.

-Se que Ramón cuenta esa historia siempre que ve a una muchacha linda.  No me importa, el sigue siendo mi familia, más que mi cuñado es como mi hermano.  Gracias por tu pesar, todo lo que me sucedió no quisiera que le pasara a nadie mas, y menos a alguien tan joven como tu.

Galante limpio las lágrimas de los ojos de Victoria.

-Y ¿que haces aquí? –Le pregunto a la chica-.  Es muy noche y la lluvia es muy fuerte.

-Quería saber si es verdad lo del Jinete de Hierro.  He escuchado tanto en el pueblo desde que llegue que era curiosidad.  Un rumor que dura tanto tiene que tener algo de verdad.

Galante volvió a sonreír.

 -¿El jinete Maldito eh?  No creas todo lo que dicen en el pueblo.  Te lo puedo asegurar, he estado aquí toda la noche y no he visto ningún jinete.  Mejor vámonos, no quiero que te enfermes por esta lluvia.

Victoria le sonrió a Galante y le dio un abrazo.  Quería que supiera que sentía mucho lo de su familia, y que ella no cometería ese error.  Galante subió al caballo y ayudo a la chica a subir detrás de el.  El animal empezó a trotar por el camino lodoso del cementerio empapado. 

La lluvia seguía fuerte, y el cementerio le parecía menos peligroso a Victoria ahora que estaba con Galante. 

Cuando estaban apunto de llegar a la salida del lugar, escucharon voces provenientes de esta.  Voces de hombres y relinchar de caballos.

-¿De quien son esas voces? –preguntó Victoria con voz nerviosa.

-No lo se, pero creo que es mejor encontrar otra salida.

Galante trato de virar a su caballo hacia otro lado pero era demasiado tarde, las voces los habían alcanzado.


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