Vieja amistad (Parte 1)

Por WandaWW
Enviado el 07/02/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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Alba y yo nos conocemos desde hace unos 10 años, fuimos vecinas y desde entonces entablamos una buena relación. Las situaciones la llevaron a otra ciudad, sin embargo yo en poco tiempo
me mudé a la misma ciudad que ella, así que la contacté y desde entonces seguimos frecuentándonos, ella viene a mi casa a desayunar o yo voy a la de ella, reunimos a las familias y hacemos
carne asada, o me llevo a mi hija a nadar a su casa y a jugar con su hija, que a propósito también se llevan muy bien.
Una mañana que vino a la casa a desayunar platicábamos de esto y de aquello, ya saben plática de mujeres, cuando me dí cuanta que como que estaba incómoda, pues se movía mucho en la silla y
luego se cambiaba a la sala, sin pensarlo mucho le pregunte si le dolía algo y bromeando dije que si mis sillas y mis sillones ya estaban muy viejos, ella se sonrojo y se quedo callada,
después de un momento me dijo, es que la verdad esta semana mi marido ha estado muy caliente y hemos hecho el amor muchas veces y ya me duele mi cosita de tanto que le pone mi marido, y por eso
ando media incómoda, yo me quede sorprendida pues si nos tenemos confianza, y nos contamos cosas íntimas pero era la primera vez que me compartía algo así, yo también me sonroje, y ella
me preguntó, no te pasa eso con tu marido, yo no sabía que decir, pero me dije si ella ha sido tan sincera, le confesé que no, que casi no hacíamos el amor, pues con la hernia de disco y las
acidez de mi marido se volvía casi imposible, además que el trabajo lo dejaba siempre bien cansado. Cambiamos el tema a las noticias de moda y a intercambiar chismes de las que habían sido
nuestras vecinas en Córdoba, de repente ella me preguntó, y no te dan ganas de repente, no te pones cachonda y quieres macho que te lo meta y te dejé súper satisfecha. Nuevamente me sonrojé,
pero yo creo que por la confianza que le tengo le confesé que si, pero que pues me aguantaba y se me pasaba y cada vez era menos frecuente, y además procuraba por ejemplo no ver películas
eróticas y procuraba ocuparme en las cosas de la casa para que se me pasara. Alba entonces me dijo, y que no tienes un consolador o algo, digo por que si es feo estar caliente y que nada de nada,
hasta te puedes enfermar. Le dije que no, que nunca lo había pensado y que la verdad tampoco me animaría a ir a esas tiendas a comprar uno, y le dije a poco tu si tienes uno, y me contestó que
si tuvo uno, lo compré cuando Federico salía mucho de viaje y tenía ese trabajo tan feo en la fábrica que lo hacia salir tarde. Y que el no se enojó de saber que tenías uno, pregunté, y me contestó que no
que incluso él se lo había traído de uno de sus viajes y él lo usaba para empezarla a calentar y darle un par de orgasmos y luego ya él le daba para terminar juntos. Me excite de pensar en 3 orgasmos,
hacia años muchos años que yo no tenía 2 mucho menos 3. Cambiamos de conversación y después de un rato Alba se fue.
Ya sola me quede pensando en lo del consolador, pero me metí a mis quehaceres y se me olvidó. Pasaron unas semanas, y en eso recibo la visita de Federico, me sorprendió verle, pero no era raro, de repente pasaba a saludar a mi marido, cuando le tocaba traer a su hija al ballet.
Le comenté Ramiro no está, pero pásale, el agradeció y pasó, que mal que no esté Ramiro, pero solo pasaba a dejarte este encargo que te manda Alba y me entrego una bolsa, sin más tomé la bolsa y saqué el contenido,
grande fue mi sorpresa cuando vi que era un consolador, me puse de mil colores pues Federico estaba viendo. Federico sonrió y comentó " que buen regalo para que se entretengan tú y Ramiro ", yo no sabía donde esconderme, guardé el consolador en la bolsa. No sabía ni que decir, Federico entonces dijo, me voy solo pasaba a dejar, y riendo terminó la frese con un "eso", salúdame a tu marido. Yo un poco más en control, le dije no espera, quédate un rato más en lo que sale Adrianita. Le ofrecí algo de tomar y el acepto un vaso de agua, y empezamos a platicar del tráfico de la ciudad que a esa hora era impredecible, etc. En un punto de la conversación ya mas relajada le dije, dale las gracias a Alba por él regalo, que voy aprender a usarlo y sin querer me sonrojé. Federico sonriendo, me dijo, yo puede enseñarte si quieres, jaja, digo la teoría aunque no tendría ningún problema en darte una sesión práctica, me quedé atónita, no sabía si era broma o era en serio, me sonrojé
me indigné un poco, pero lo tomé como broma y siguiéndole la corriente, contesté, pues podemos empezar con la teoría y si veo que eres buen maestro pues ya veríamos, le sonreí y noté que se sonrojaba y su risa se volvía nerviosa. Abrí el empaque y se lo acerqué y le dije empecemos, el con manos nerviosas, tomó el aparato y empezó a explicarme donde colocar las baterías, y luego donde prenderlo y las funciones, todo entre risas y miradas pícaras, de repente él me dijo, wow ya es tarde tengo que irme por Adriana, y nos despedimos y no puedo negar que fue con un beso muy cerca de los labios y un abrazo más largo de lo normal.
Unos días más tarde, recibí un mensaje de Federico, "Que tal el regalo, ya lo estrenaste, fue suficiente la teoría... o ..." me reí de leerlo, yo sabía lo que se refería, no le contesté de inmediato, no sabía si solo decirle gracias o sugerir que faltaba la práctica, mientras más lo pensaba más intranquila me ponía, y así me decidí, le mande un mensaje "No todavía no, la teoría estuvo bien, ya te diré cuando la ponga en práctica", terminando el mensaje sentí que eso no era lo que quería realmente decir, pero era lo apropiado. Federico ya no contestó mi mensaje, así que con algo de tristeza acepté que había entendido el mensaje y no habría más que hablar del asunto.
Una tarde Federico volvió a venir a la casa, yo no lo esperaba para nada, cuando nos saludamos todo se sentía medio tenso, preguntó por Ramiro, le dije que no estaba y entonces el dijo me voy entonces, pero antes de salir se me quedó viendo como queriendo decir algo, y entonces sonriendo me dijo, la oferta de la sesión práctica sigue en pie, me puse colorada y me quede congelada, pero esa mañana precisamente había tenido unos deseos de hacer el amor, y pensé que una guía de alguien que sabe usarlo me vendría bien, además ya fantaseaba con Federico desde mi plática con Alba.


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